jueves, 15 de febrero de 2018

Política y Salud; va siendo hora de comenzar a discutir


Es indudable que en cualquier estado moderno la política de salud es, y debe ser uno de los acápites importantes de cualquier plan de gobierno, y debe ser por definición del concepto de república una sola e igual para toda la población, sin distinción de estratos sociales, en el marco de un sistema solidario e integrador.
En el contexto actual, y ya desde hace muchos años el sistema de salud argentino ha dejado de ser un sistema que contenga todas las características anteriores, debido a una serie de continuas deformaciones que terminaron por desdibujarlo como sistema y convertirlo en una caótica forma de prestaciones más o menos eficientes dependiendo de la capacidad económica del prestador o del beneficiario.
Esto ha provocado que tengamos una salud de primera, segunda, tercera, o cuantas categorías se nos ocurran, dependiendo que tan económicamente poderosa sea la obra social o prepaga a la que aporte el beneficiario.
En el último escalón de las prestaciones quedan, por supuesto aquellos que por su grado de desprotección deben acceder a las prestaciones de menor nivel, casi siempre a cargo del estado.
El sistema que se adoptó en nuestro país, ha girado peligrosamente hacia la mercantilización de la medicina, y a la corporativización, provocando todo tipo de desigualdades posibles en materia de prestaciones, y muchas veces lo que diferencia una prestación de “alto nivel”, es solamente una diferencia en la hotelería de los establecimientos, o un mejor marketing profesional, y no necesariamente un mejor servicio.
En los estados que mejor han sabido ordenar y administrar correctamente las políticas de salud, muchos partiendo del sistema Beveridge, mostrado y defendido como uno de los logros más importantes del estado Inglés, modificándolo y generando estructuras aún más eficientes e integradoras en el ámbito de la Salud Pública, como los países Nórdicos, Euskadi y Navarra.
En Euskadi en Particular pude ver funcionando el Osakidetza (Servicio Nacional de Salud de Euskadi), que se encuentra hoy dentro de los seis mejores servicios de salud europeos, cuyas característica es principalmente el trato igualitario en materia de Salud, y en conversaciones con algunos Ciudadanos Euskeras, se percibe como un sistemas altamente eficiente, y prestigioso, cuyos servicios son excelencia, en un nivel superior al de la medicina privada.
En nuestro país, en los comienzos se adoptó este sistema, con una diferencia fundamental, el estado dictatorial de Onganía concedió a los sindicatos, manejados por Vandor, el manejo de las Obras Sociales, dividiendo el sistema, en tantas obras sociales como gremios hay, y luego en los 90, otro estado liberal secundado por la estructura sindical, habilitó la participación, desregulación mediante, del sector privado en el sistema nacional.
Esto derivó en odiosas diferenciaciones de nivel prestacional, creándose un sistema que permitió que hubiese medicina para pobres, en dudosas condiciones, y medicina para ricos, que, a la luz de las últimas noticias, también es en dudosas condiciones.
Lo que si queda claro es que el nivel profesional y científico del hospital público en general, es el más alto de todo el sistema de salud, y que fundamentalmente las cuestiones sanitarias más complejas se resuelven dentro del sector público.
Es de público conocimiento que las obras sociales sindicales, han servido como fuente de financiación de campañas políticas, o han contribuido a incrementar el poder económico de muchos dirigentes, desviando fondos, que deberían haber sido utilizados exclusivamente en la cobertura de salud de sus afiliados, lo que ha estrangulado económica y financieramente al sistema, sumado a la sobrefacturación que se ha detectado que existe en muchos casos, hasta el punto que existen organizaciones privadas que ofrecen sus servicios de facturación, incluso a hospitales públicos, a cambio de una comisión porcentual por incrementar los valores facturados a las Obras Sociales.
Si a esto sumamos que en este esquema de multiplicidad de instituciones, dentro de la estructura de costos de las obras sociales, el gasto administrativo es alarmante con relación a la inversión en prestaciones destinadas a sus afiliados, lo que lo convierte en un esquema realmente explosivo que ha sumido en un desastre financiero a la mayoría de las obras sociales, hasta el punto que, con excepción de aquellas que por volumen de afiliación, son económicamente poderosas, muchas obras sociales de menor envergadura no cubren con las obligaciones económicas asumidas con sus prestadores, cayendo en niveles de atraso de pago, inviables en cualquier economía.
A esto debemos sumar la voracidad económica de muchos establecimientos y organizaciones privadas, cuya única finalidad es la de obtener grandes ganancias, aún a costa de disminuir la calidad de las prestaciones a los pacientes.
Este sistema se ha convertido en un mecanismo perverso, que tiene aprisionado en el medio toda una masa de ciudadanos que necesita soluciones de salud, a las que no puede alcanzar, por sus propios medios.
Cuando Beveridge, en su informe afirmaba que a partir de un aporte, semanal en el caso inglés, podía solventarse un servicio de salud que abarcara igualitariamente a toda la población inglesa, brindando una atención igualitaria, poniendo al estado en la posición de organizador y administrador, en ningún momento pensó en un sistema tan descabellado como el argentino, sino en sistema organizado racionalmente, donde el estado asumiera su rol protector de la salud de sus ciudadanos.
Ahora creo que nuestro sistema de salud, parece herido de muerte, y no hay en el horizonte una luz que indique que este túnel tiene una salida, por lo menos visible. 
Es por esto que es necesario que se reorganice todo el sistema y se elimine gradualmente el actual, integrando obras sociales, débiles en términos económico, con aquellas de mayor solvencia, y gradualmente absorbiendo todas dentro de un sistema nacional, terminando por federalizar el sistema, creando una estructura que parta desde la atención primaria de salud, hasta la mayor complejidad creando un paraguas bajo el cual se cobije a toda la población.-
En la escala de atención desde el 1er nivel hasta alta complejidad, el sistema debe integrar en el primer y segundo nivel a la salud pública municipal, es decir, los centros de atención primaria, y los hospitales locales, que deben ser municipales, que constituyen una estructura más eficiente y de respuesta rápida, la estructura provincial administrando los centros regionales y de alta complejidad, y los nacionales, funcionando como centros de investigación, especializados.
En mi opinión inexperta, esta es la única forma en la que puede ser posible tener un sistema de salud no solo financiera y económicamente bien administrado, sino que permitiría que mejorar sensiblemente los centros hospitalarios, permitiendo crear servicios de excelencia, dentro de la organización pública.
¿Qué pasa entonces con el sector privado?, pues bien deberá existir la posibilidad de optar entre el sector privado y el sistema público, teniendo siempre en cuenta que el sector privado, no puede ser subsidiado por el estado, y que sus asociados deben contribuir solidariamente con el sistema oficial, con una parte de su aporte.
El problema de establecer un sistema nacional integrado es el de siempre en nuestro país, como se administra, en este caso debe crearse un fondo de reserva destinado a la inversión en salud, administrado por un concejo ajeno a las necesidad del equilibrio fiscal del estado, que invierta inteligentemente permitiendo capitalizar las inversiones ampliando su capacidad financiera.
Las permanentes deformaciones del sistema de salud, provocadas a través del tiempo, en tratando de mercantilizar el sistema, o proponiendo soluciones antojadizas, que lejos de contribuir a la integración y solucion de los problemas de salud de la población, para lo único que ha servido es para generar empresarios inescrupulosos, dirigentes afortunados, y administraciones corruptas.
Creo sinceramente que va siendo hora de comenzar a discutir la salud pública, seriamente, y de diseñar un sistema que realmente ponga al ciudadano en el centro, como beneficiario y supervisor de la ejecución de las políticas públicas, dejando atrás un paradigma que desde su inicio estuvo muy lejos de ser una solución eficiente de los problemas de todos los argentinos.


viernes, 8 de diciembre de 2017

Hoy te vi, Tristemente te vi


Hoy te vi en un acto conmemorativo por los desaparecidos en la iglesia de la Santa Cruz, Derechos humanos que solo defendiste cuando los violadores de esos derechos, ya derrotados y encarcelados, y condenados, carecientes de moral y de poder eran rechazados por la sociedad, los mismo violadores que acompañaste y justificaste, como abogada exitosa, vos y tu marido, enriqueciéndose con los deudores de la triste 1050, cuyos derechos humanos fueron violados también, pero de otra manera.
Me preguntaba porque te adueñaste de una causa justa, ¿que no supiste defender, donde están los derechos humanos violados durante tu gobierno?, ¿qué paso con los derechos humanos de los Qom asesinados en el norte de nuestro país, en Formosa Y el Chaco, gobernados por tus amigos?, ¿dónde están los derechos humanos de los pasajeros asesinados por la negligencia de tu gobierno en el Sarmiento?, ¿dónde están los derechos humanos de las desaparecidas por la trata?, donde están los derechos humanos de los Pilagás Asesinados por órdenes de Perón?, ¿dónde están los derechos humanos de los muertos por desnutrición, perdón por “bajo Peso” durante los últimos 25 años de peronismo?, ¿dónde están los derechos humanos de los miles de pacientes tuberculosos que recorren nuestros hospitales?, ¿dónde están los derechos humanos de los jóvenes que se contagian enfermedades venéreas por falta de educación?, ¿dónde están los derechos humanos de nuestros jóvenes que no han recibido una educación que les sirviera para afrontar las responsabilidades del mundo adulto?, ¿dónde están los derechos humanos de los enfermos sin protección social, que no pueden acceder a los hospitales que inauguraste y que nunca funcionaron?, ¿dónde están los derechos humanos de las miles de víctimas de violencia callejera?, ¿dónde están los derechos humanos de los miles de adictos que tu política cómplice generó en nuestro país?, ¿dónde están los derechos humanos de los miles de marginados que se quedaron sin trabajo durante los 25 años peronistas?, y podría seguir indefinidamente, porque el genocidio no es solo de los 30000 desaparecidos, número que ya no importa, porque uno solo hubiese sido suficiente para condenar a cualquier gobierno sobre la tierra.
¿Dónde nos llevaste rodeada de tu banda de aduladores?, hoy te quejas de la justicia, que manipula el gobierno, y que vos misma manipulaste desde el poder, ¿dónde está la independencia de los poderes, que vos misma decidiste anular?, ¿dónde está la transparencia que nos prometieron Uds. dos?, ¿dónde?
¿Dónde quedo la concordia y la paz que reinaba en nuestro pueblo?, ¿cuándo decidiste que era mejor crear un enfrentamiento social, que trabajar para empoderar de verdad a nuestra gente?, ¿dónde está tu reclamada transparencia, cuando vos misma te encargaste de atacar a uno de los hombres más probos de nuestro país?, Leandro Despouis, para poner en su lugar a alguien de dudosa reputación, hoy procesado por la justicia.
¿Dónde está mi país, que hoy ha llegado al punto de no poder comprender en qué clase de laberinto nos hemos perdido?
Creo tu condición te pone en la posición de traidora, y no por la AMIA, sino por todas la ilusiones robadas, por las esperanza traicionada a miles de argentinos que creyeron que podía haber una oportunidad, para el futuro, para sus hijos.
A cualquier desprevenido le digo, no soy del PRO, ni soy Macrista, cualquiera que me conoce sabe que es asi, he trabajado siempre para defender los derechos de la gente, desde el lugar donde me haya tocado.
Aun asi creo que, como siempre ocurre con el peronismo, otro debe tratar de arreglar el desaguisado, otro pagara las consecuencias de tanto desaguisado, otro sufrirá los 26 paros generales, que harán para recuperar el poder, otro deberá pagar el costo de reconstruir con el sacrificio de todos los que vos destruiste, mientras vos alegremente seguís seduciendo, mintiendo engañando y trampeando, pero posiblemente alguna vez nos demos cuenta, y todos los traidores deban rendir cuentas de alguna manera

martes, 20 de junio de 2017

Tribulaciones de un radical sobre nuestra situacion política


Existen varias posibilidades en la vida, una es ayudar a construir, otra es colaborar con la destrucción, y la tercera es no construir ni destruir, la de los tibios, la de aquellos que deciden mirar sin participar especulando con el resultado que, dependiendo de quién gane la pulseada, los posicionará más o menos bien en un sector o en el otro.

A lo largo de mi vida, por pura curiosidad, pude acceder al conocimiento que me permitió forjar mis convicciones y que como valor agregado me puso en el camino que escogí seguir, las obligaciones contraídas fueron cumplidas, porque asi aprendí que lo hacen los hombres de bien, también aprendí que hay cosas con las que “no se Jode”, porque tienen que ver con el desarrollo y el bienestar de las persona que nos rodean.

De alguna forma, la enseñanza cristiana recibida, me enseño que hacer el bien, tiene destinatario, pero no reconocimiento, y que asi debe ser, porque la satisfacción es solo la del deber cumplido.

Además de esto mi formación política, que vinculada al entorno familiar, fue lo suficientemente heterogénea, y abierta, como para permitirme elegir cual era mi destino político desde el punto de vista ideológico, y asi decidí sostener aquellas convicciones con las que me identificaba.

Asi fue que por formación, por elección, por admiración hacia otros hombres, soy Radical, y comulgo fervientemente con las ideas de mi partido, y soy radical desde que tengo uso de razón (no es, en el fondo, tanto tiempo) y como Radical que soy, he participado en cuanto espacio encontré en el partido cuya metodología fuera, sobre todo, coherente con mi pensamiento, y en cuanto esa agrupación se apartara de aquellos ideales que sustentaban la causa, también supe retirarme.

Son esas convicciones que a veces provocan que uno se retraiga, con el objetivo de tomar un poco de distancia respecto de los acontecimientos, y poder tener una opinión libre de pasiones sin caer en la tentación de inclinarse hacia uno u otro lado.-

Aunque los últimos acontecimientos del país no dejan de causar un estado de estupor permanente, y todo termina por caer en esta desmesura propia de los argentinos, que pareciera que impide que iniciemos un camino de construcción de la nacionalidad.-

Desde fin de año hemos caído en la vorágine electoral, las garras afiladas de todos lo que buscan ocupar un espacio de poder (al que la mayoría cree que debe llegar, por derecho de militancia, derecho que, por otra parte, le niega al resto de los militantes), por lo tanto se olvidan las causas, se olvida que la política es esencialmente un servicio público, destinado a generar un mejoramiento permanente y continuo de la calidad de vida de los ciudadanos, donde se respeten sus derechos y se conviertan en realidad sus anhelos, sus proyectos de vida en prosperidad y paz, (La felicidad de la patria).-

El derecho generado en la militancia es pernicioso, porque tiende a generar un nepotismo dirigencial, que mucho daño hace a la causa, y poco beneficio a la comunidad, olvidando el fin último de la política, la militancia carece de derechos, porque su finalidad es la de generar conciencia en la sociedad, que apunte a promover cambios en la conducta social de los ciudadanos, y movilizar la opinión consolidando las bases sociales sobre las que se asienta el partido político, por eso la militancia política debe ser el ejercicio de la concientización social, y no una simple especulación de cargos, que lejos de construir, destruye.

En ese tren del olvido la dirigencia está enfrascada en una pelea de perros, se enrostran la corrupción de unos frente a la de los otros, y en esa pelea la corrupción pasa a segundo plano, y lo importante no es el delito de corrupción sino lo rimbombante de la denuncia, y del denunciante, el tono de voz y el volumen de los gritos, y como da en cámara.

Pero para tristeza de la dirigencia política, el país sigue en movimiento, la sociedad avanza constantemente y el mundo, normal se desenvuelve, y como todos los días una multitud observa atónita como la política transita por un lugar, donde la ciudadanía parece no estar invitada.

Sin embargo la sociedad no cesa de reclamar un poco de normalidad, y pudor por parte de esta nueva dirigencia, que de tan mediática parece surgida de un programa de escándalos televisivos, más que de un partido político, la política tardo más de cien años en comenzar la práctica del juicio por jurados, con la excepción deshonrosa de los delitos de corrupción, que pareciera que nunca van a ser juzgados como corresponde, y que quedaran en investigaciones inconclusas que de apelación en apelación se perderán en una nube de tecnicismos que nunca llegaran a aun fin coherente, mientras tanto como dijo en 1910 un Presidente de Francia (Clemenceau), algo asi como que “el pueblo argentino es tan laborioso que recupera trabajando de noche, lo que los políticos roban de día”, por eso el pueblo hace caso omiso, sigue trabajando, avanzando más que las instituciones, aunque, por las dudas, alguien sigue diciendo que el pueblo todavía no está maduro para algo, que no se sabe bien de que se trata.

La política no ha dado respuestas a la sociedad y sigue sin dárselas, como tampoco las da la justicia, o la legislatura, porque solo basta que alguien llegue a ocupar un cargo, para que olvide de a quienes, le debe su cargo, excepto aquellos que aportaron económicamente a su campaña, para colmo de la situación el congreso decide consagrar legislativamente el lobismo, que solamente ayuda a conseguir mayores beneficios de campaña, a cambio de otorgar tal o cual beneficio al grupo económico aportante, lo que definitivamente terminara por divorciar al pueblo de quienes dicen ser sus “legítimos” dirigentes.

La política debe oír, entiéndase Oír, como escuchar, comprender, “poner la oreja”, sin hacer oídos sordos, e intentar dar aquellas soluciones que se deben dar (no las que se pueden, las que se deben), y si no se pueden dar explicar las razones, o indicar los caminos a seguir, en un mecanismo de realimentación que nos permita nutrirnos de las necesidades populares, y a la luz de la ideología a la que suscribimos elaborar las propuestas de solucion a los problemas que se nos plantean.

Hay en el medio de la política una cadena que cortar, la de la intermediación, que impide que la realidad se ponga a la vista del poder, porque como en general la política se ha convertido en una especie de mercado de cargos donde el pueblo, la gente, se queda afuera sin tener la más mínima idea de quienes, o qué, es lo que se va a elegir; …  total… todo se negocia desde el poder pensando que esta nueva moda del marketing político nos va permitir poner un nombre más o menos importante encabezando una lista, y el resto se completa con amigos o parientes, total no es importante que representatividad tenga el resto.

Desde el poder difícilmente puede verse la realidad porque el dialogo popular quedo en manos de los referentes, los referentes, aquellos hombres de … (el poderoso de turno), que siempre están en medio de la relación entre el pueblo y el partido, que se dedican a medrar con unos y otros, solamente llevando y trayendo equívocos mensaje, y como el clásico puntero disfruta de los beneficios que unos y otros pueden repartir, cargos entre la parentela, comisiones por los subsidios conseguidos, módulos de asesor, algún que otro pasaje, teniendo en sus manos la llave de la felicidad de los de abajo, y de la estabilidad en el cargo de los de arriba, administradores de la mentira que disfrutan de los beneficios, siempre, porque en definitiva si el poderoso cambia, irán con su mercadería a ofrecer sus servicios de intermediación al que venga, total el discurso que llega la pueblo es solo su propio relato, porque en definitiva nunca habrá nadie para discutirle.

En medio de esto los radicales estamos en una disyuntiva, dejamos el partido en manos de estos nuevos gerentes de la política, y descansamos, o buscamos dar nuevos aires reviviendo las ideas, oyendo a la gente, elaborando una propuesta política sólida, que apunte a dar respuesta, pero a la luz de nuestras convicciones.

La ilusión del partido de cuadros a la inglesa como el Laborismo, o a la española como el PSOE, se ahogó en su propia iniciativa, porque no tenemos el elemento nutriente de esos partidos que son representativos de la Izquierda sindical de sus países, se mantienen y alimentan de las clases obreras, altamente politizadas.

Nosotros somos un partido popular, y como tales nos nutrimos del pueblo, de TODO EL PUEBLO, sin distinción de clases, ni credos, lo que nos nutre es la opinión popular, generalizada, las entidades intermedias, los trabajadores, los artistas, los intelectuales, que surgen de lo más profundo del tejido social, y atendiendo a ese tejido social, somos republicanos, y democráticos, porque no comprendemos una sociedad que pueda vivir sin esos valores de igualdad, justicia y libertad.

Hay que construir esa alternativa, seguramente recogiendo los pedazos que quedaron en el camino, pero tengamos claro que debe ser creando haciendo de la sociedad un estado de conciencia, donde se comprenda que la verdadera política surge del pueblo, y no de las alturas, que gobernar es gobernarse, que debe recuperarse la solidaridad social, reconstruir el tejido conectivo que nos une, que nos impulsa a avanzar, hacia un nuevo futuro, con las convicciones de ayer pero con la vista puesta en el mañana, somos el partido de Alem, Yrigoyen, Alvear, Pueyrredón, Sabatini, Lebhenson, Larralde, Illia, Alfonsín, y todos nuestros próceres políticos, que aportaron su sabiduría a nuestras convicciones, nos aportaron una historia, y en honor de esa historia debemos elaborar un nuevo partido, más representativo, más moderno, adaptado a los tiempos venideros que se convierta en una alternativa de poder posible, que incluya a todos y sea auténticamente representativa de todos los hombres y mujeres que tienen fijadas sus esperanzas en un país mejor.-

viernes, 12 de mayo de 2017

Reflexiones a Propósito de la epoca

Cuando hubo que hacer orden de prioridades, La Unión Cívica Radical tuvo a quien estuvo dispuesto a hacerlo, con la valentia que el momento necesitaba.

Un dirigente que no solo era "prolijo", sino que era Valiente, mas alla de lo que se conoce de el.

Que era un hombre de una claridad meridiana, en cuanto a lo que la política debía darle al país.

Que supo lo que era planificar una gestión, que aplico una estrategia que nos iba a sacar de la postración en la que el país había... caído. 

Que tubo la claridad suficiente para darse cuenta que la Democracia real era el único camino que podía llevarnos hacia un futuro promisorio. 


Que se enfrento de verdad a la multinacionales, poniendo los intereses del país y del pueblo por delante. 


Que sufrió el embate de medios de comunicación que propiciaron y consiguieron el golpe. 


Que a pesar de haber mejorado la calidad del trabajo y del salario en términos reales, recibió la peor respuesta del sindicalismo. 


Que mejoró la educación en términos de presupuesto y calidad, porque entendía que solamente un pueblo instruido podía asumir las responsabilidades ciudadanas. 


Que se enfrento a las potencias hegemónicas manejando una política exterior realmente independiente. 


Que consiguió la única victoria diplomática con relación a la soberanía de las Islas Malvinas. 


Que Valientemente enfrento a los Golpistas que lo derrocaron, que no se llevo nada en los bolsillos el día que fue derrocado. 


Que prefirió trabajar de ayudante de un panadero, antes que recibir la Jubilación de Presidente que por derecho le correspondía. 


Que por su accionar, en lo personal y en lo publico, se lo llama Justamente, Apóstol de los pobres.
Por todo lo que le dio al país, es necesario un justo reconocimiento, y que los argentinos pidamos perdón por no haber comprendido que lo que hizo por nosotros, era solamente un país, con ciudadanos responsables de su destino, y no manejado por "Iluminados", sino con gente como todos nosotros.


Por todo eso humildemente, en nombre de aquello que creo y que forma parte de mis convicciones,  lo único que puedo decir es Gracias Dr. Arturo Umberto Illia, por haber sido el ejemplo de vida que muchos hemos elegido, para nosotros y para nuestras familias,


....y perdón,

..... por no haber aprendido nada.


Carlos Eduardo Gowland.

martes, 25 de octubre de 2016

Pequeña reflexión acerca de los índices de pobreza


Alguna vez, tratando de hacer una breve historia de la violencia en la Argentina, trate de entender que la pobreza es, posiblemente, el mayor ejemplo de violencia social que existe; y cuando se intenta ocultar detrás de una supuesta lucha por los derechos sociales, en aras de la supremacía de pobres sobre ricos, que nunca es tal, porque el triunfo nunca llega, porque ocurre en un escenario en el que los ricos son más ricos y los pobres son más pobres; Porque a partir de la inmoralidad de un poder corrupto que vende la ilusión de una inclusión inexistente, solo puede generarse un estado de violencia e intolerancia social, que necesariamente va a desembarcar en un conflicto que, lejos de provocar una revolución social que cambie todo un paradigma de poder socio económico, solo va a conseguir acentuar aún más los privilegios de unos pocos, al mismo tiempo que provoca una sumersión aun mayor de los desposeídos.

Cuando el ex ministro Kiciloff, nos dijo que la edición del índice de pobreza era un dato estigmatizante, no solo mostraba una voluntad de su gobierno de ocultar la realidad detrás de una cortina de buenas noticias (que no eran tales) , sino un profundo desprecio por la vida de aquellos que más sufren, negando la realidad, creyéndose su propia mentira, para terminar escondiendo la cabeza como el avestruz, asi lo que no se ve, no se siente, no se sabe, y lo que no se sabe y no se siente, no existe.

Pero, ¿a quién le servía ocultar el índice de pobreza?, ¿Qué nos dice ese índice?; en primer lugar ocultar el índice de pobreza sirve para que los actores sociales desconozcan cual es la verdadera situación en la que se encuentra la población en general, y también permite crear una ilusión de bienestar, porque en general se cree que en la existencia de una supuesta prosperidad, esto porque además aquellas personas en situación de pobreza, que  perciben un subsidio no se consideraron como desempleados, profundizando aún más la mentira de los índices.

En segundo lugar, esta mentira es funcional al capitalismo mas exacerbado, que asi no necesita de ninguna acción políticamente inconveniente para satisfacer su necesidad de un mercado laboral repleto de pobres, sin educación, ni capacitación; puesto que al ocultarse la verdad, no es necesario comprometer su nombre reclamando al gobierno mayores ajustes, ganándose la antipatía de la ciudadanía, sobre todo porque el gobierno (cómplice) los hace y los oculta sin mayores pudores, detrás de la no estigmatización estadística.

La segunda pregunta, tiene muchísimas derivaciones, este índice no solo es un indicador económico que nos informa que si alguien obtiene ingresos menores a una suma limite, es oficialmente pobre; y de acuerdo a la cantidad de personas que pueden encontrarse en esa situación, de acuerdo a un sector poblacional estudiado, se puede saber que el porcentaje de pobreza es tal, con relación al total de la población.

Si fuera solo esto, el índice de pobreza no es nada más que un dato económico agregado a todos los datos económicos que se elaboran desde el INDEC, y nada más.

Pero no es así, el índice de pobreza, también nos habla de nuestro funcionamiento como sociedad, nos dice que en la sociedad hay una cantidad innumerable de gente, que son nuestros conciudadanos, que no alcanzan con sus ingresos a acceder a los servicios y bienes a los cuales muchos de nosotros podemos acceder sin mayores problemas.

Nos dice que seguramente esas personas no pueden obtener una educación de calidad, o servicios de salud adecuados a sus necesidades, o deben vivir en zonas donde los riesgos sanitarios y de seguridad, serán seguramente los peores, o que tendrán los peores trabajos en las peores condiciones.

Nos habla de personas que posiblemente no tengan una vivienda digna, abrigo, viviendo muchos en condiciones de precariedad que muchos de nosotros jamás aceptaríamos como posibles.

Nos dice que su vida está condicionada a la ayuda de otros, que necesitan del concurso de todos los otros, porque su vulnerabilidad es tal que difícilmente puedan lograr mantener un nivel de vida no adecuado, sino solamente aceptable.

Determinar el índice de Pobreza puede ser estigmatizante, pero no para los pobres, debe ser estigmatizante para el resto, para aquellos que nos podemos bañar dos veces por día (como dijo Ricardo Darín), para los que podemos pagar el almuerzo sin mayor esfuerzo, para los que tenemos la posibilidad de tener mejor salud, mejor educación, mejor transporte, mejor seguridad.

Es estigmatizante para la dirigencia política, que tiene la responsabilidad de crear las condiciones económicas necesarias para que la pobreza no exista, que debe poner los límites razonables al capitalismo para que la ganancia sea normal, que debe crear a condiciones que permitan que la movilidad social ascendente sea una realidad.

Es estigmatizante para el poder político, que debe ser el motor del desarrollo y la integración social, que es el que debe administrar la redistribución de los recursos, y en cambio desarrolla sistemas políticos orientados a la creación de relaciones de dependencia, orientadas a crear una sistema clientelar, que está muy lejos de la tan pregonada movilidad social ascendente.

Independientemente de esto, no medir la pobreza nos habla de la insensibilidad de un poder político, al que nada le importó, más que su egocentrismo, que gobernó mirando su propio ombligo, que no tuvo más interés que tomar el gobierno como forma de asegurar sus negocios y los de sus amigos, donde la amoralidad fue la característica. Que ocultó la pobreza deliberadamente, no solo porque no quería ser culpado de todas aquellas cosas terribles, que se derivan de la pobreza, sino porque necesitaba ser funcionales a la forma más salvaje del capitalismo.

Esto es propio de aquellos gobiernos de tinte autoritario, que creen que la sociedad debe estar sujeta a sus caprichos y determinaciones, y que no tiene que rendir cuentas de sus actos, como los gobernantes absolutos, investidos por derecho divino.

Eso si todo detrás de un falso discurso progresista, mentiroso, en suma una versión moderna de aquel régimen Falaz y descreído, que alguna vez el radicalismo combatió, levantando la bandera de los desposeídos.

Carlos Eduardo Gowland

lunes, 5 de septiembre de 2016

El cuento del empoderamiento y la Revolucion que no fue


Hoy día el cuestionamiento desatado por la actual oposición, que levanta banderas sobre cuestiones, que son caras a las necesidades de nuestros conciudadanos, como el empleo, el ingreso, las tarifas, etc., planteado como si la protesta proviniera de un grupo de revolucionarios que desde el poder, hubiesen logrado que nuestro pueblo superara las barreras sociales, económicas, y culturales que desde hace años se levantaron como una forma de impedir que la movilidad social ascendente dejara de ser una entelequia, y fuese una realidad tangible, como si hubiesen sido los próceres de la nacionalidad moderna.

Lamentablemente los revolucionarios no fueron tales, y lejos de bajar esas barreras y permitir que la sociedad se dinamizara, las levantaron aún más, profundizando las diferencias y haciendo que nuestros valores sociales, fueran reemplazados por una forma de frivolización de la sociedad donde es más importante los bienes superfluos que se poseen, la imagen que se muestra hacia el exterior, y que esta imagen contenga los que hoy son símbolos del éxito.

La intención de promover el consumo, inyectando en la sociedad fondos que supuestamente eran la materialización de la redistribución del ingreso, que provocaba el empoderamiento de las clases más sumergidas de nuestra sociedad, fue el vehículo que necesitaban para poder establecer el más corrupto de los gobiernos que se recuerdan en el país.

En realidad el empoderamiento no se hace a fuerza de subsidiar, ni de entregar beneficios sin ninguna clase de control, sino que tiene que ver con una forma de promover el cambio necesario en la psicología del individuo para generar en el la autoconfianza necesaria para empujar su ascenso social. Es decir tiene un componente social, puesto que implica la posibilidad el acceso a la base de la riqueza productiva, Político, porque implica el acceso de igualitario a los procesos de toma de decisiones, y Psicológico, porque implica una actitud de revalorización personal de cara a la sociedad.

Cuando hablamos del estado asumiendo un papel de instigador de la rebelión frente al orden establecido, utilizando en poder en toda su capacidad movilizadora, hablamos de poner en manos del ciudadano las herramientas necesarias para crecer en busca de su propio desarrollo, sin caer en la lógica liberal de la competencia, sino en la ética solidaria natural de nuestra sociedad.

La función del estado en este contexto es la de proveer los elementos, y provocar las condiciones necesarias para que los hombres se desarrollen en una dinámica de ascenso social, estimulando la necesidad de lograr mejorar sus condiciones de vida, como consecuencia de su esfuerzo personal en solidaridad con el resto de sus conciudadanos, y que los logros obtenidos sean causales de un nuevo esfuerzo, pero siempre en una actitud solidaria, para que los logros se colectivicen y se apliquen en una sociedad mejor.

El mero subsidio, y la exageración de la distribución económica solo son un reparto de caridades, que busca el sometimiento de las clases sumergidas a una cultura de toma y daca, destinada a promover el estancamiento del poder en unas poca manos. De esta forma el ciudadano se convierte en un simple cliente de una estructura poderosa destinada a crear una clase de oligarquía teñida de revolución.

No Es nada más que la aplicación de una lógica del control social, que consiste solamente en calmar el hambre, pero continuando con el sometimiento.

El verdadero empoderamiento consiste, no solo en subsidiar la pobreza, que sin lugar a dudas es parte necesaria del proceso, sino en generar en el hombre la capacidad de acceder a los espacios de generación de producción, que lo inserten en el proceso productivo participando de la redistribución de la riqueza.

Para esto es necesario que se recupere la educación, no como un servicio más, sino como un fin, el de brindar los elementos del conocimiento necesarios para la evolución social del hombre, donde la escuela no debe asumir el papel de contenedor al que se la ha relegado, sino el auténtico protagonismo que le corresponde como disparador, brindado la formación necesaria para comenzar un proceso de empoderamiento real.

La educación ha sido siempre la herramienta igualadora, nuestra clase media se formó a partir de la educación, porque a partir de la especialización se creó un mercado de mano de obra altamente calificada, con una educación técnica al niel de las mejores del mundo, una universidad que permitió que nuestra sociedad pudiera mostrar orgullosamente el nivel de sus científicos y profesionales, la mayoría de ellos provenientes de los viejo inmigrantes que llegaron a nuestro país en busca de un mejor futuro.

En ese proceso, sobre todo después de la reforma universitaria, y dentro del periodo democrático iniciado en 1916, el estado en sus funciono como el disparador de la rebelión, frente al conformismo, puesto de libero la capacidad creativa e intelectual de nuestra gente, poniéndola al servicio de la comunidad. En una etapa que Eduardo Mallea caracterizo como un ambiente de pureza cívica.

La educación, acompañada de la necesaria participación del estado como rector del proceso permitirá el acceso socializado a los medios de producción, que le permitirán lograr la primera etapa del empoderamiento que es la de la inclusión social.

El proceso de inclusión, en una sociedad productiva incentiva la participación del hombre en las decisiones políticas, porque comienza a comprender que el sostenimiento de las mejoras conseguidas, depende de los vaivenes de la política, y entonces comienza a apoderarse de su decisión, en forma independiente de las necesidades de las dirigencias políticas, provocando la renovación constante de la estructuras de decisión, que necesariamente pondrá los avances tecnológico obtenidos en el proceso al servicio de la sociedad.

Esto tendrá como consecuencia el estado psicológico del empoderamiento, la confianza del hombre en su propia capacidad de mejorar, ascendiendo en la escala social.

En todo ese camino el estado no puede estar ausente, porque es obligación del estado regular todo este proceso, para que la sociedad comprenda que no existe la posibilidad de la salvación individual, sino que todo forma parte de una construcción colectiva.

El kirchnerismo estuvo muy lejos de lograr esto, porque jamás tuvo la intención de hacerlo, lo único que pretendía era generar una nueva forma de oligarquía que reemplazara a la anterior estructura, privilegiando siempre a unos pocos y manteniendo sometidos a los muchos a quienes decía ayudar, transformándolos en clientes de la limosna, y siendo funcionales al peor capitalismo que necesita de pueblos pobres e incultos, para satisfacer su voracidad.

jueves, 25 de agosto de 2016

Rebelarse ante el abuso de poder


"He llegado a convencerme de que la no cooperación con el mal es tan obligación moral como la cooperación con el bien. Ninguna otra persona ha sido más elocuente y apasionada en difundir esta idea que Henry David Thoreau. Como consecuencia de sus escritos y de su testimonio personal, somos los herederos de un legado de protesta creativa. Las enseñanzas de Thoreau han revivido en nuestro movimiento de los derechos civiles; de hecho, está más vivas que nunca. Que sean expresada...s por un sit-in en un restaurante, un autobús de la libertad en Mississippi, una manifestación pacífica en Albany (Georgia), un boicot de autobuses en Montgomery (Alabama), todo ello es la cosecha de la insistencia de Thoreau en que se debe resistir al mal y que ningún hombre moral puede conformarse pacientemente con la injusticia." (Martin Luther King). 

Creo que la mejor forma de terminar con los abusos de poder, es mirar hacia atrás y tomar las enseñanzas de la historia, y allí vemos que es necesario que la sociedad inicie un camino desde donde, a modo de lucha no violenta, haga comprender al poder que están allí para solucionar los problemas de la comunidad, y no para favorecer a determinados intereses, incluidos los suyos propios; la cuestión de las tarifas es un ejemplo claro que nos indica que la sociedad debe ser responsable de indicar a sus gobernantes cual es el camino a seguir, a partir de las audiencias públicas.

En este punto es donde debe aprovecharse el espacio que crea la ley para expresar la voluntad de la ciudadana, donde deben aclararse definitivamente algunas cuestiones relacionadas con los contratos de distribución, el uso de los subsidios otorgados por el estado, la política real de inversiones que las empresas debieron haber seguido, y s estas no hubiesen cumplido recomendar las acciones a seguir, para equilibrar la balanza para que cualquier medida a adoptar sea acorde a la necesidad ciudadana.

Esto mismo es lo que debe hacerse con las políticas de estado, puesto que el pueblo es el destinatario de cualquier acción de gobierno, y estas, lo beneficien o lo perjudiquen, no pueden estar ajenas a las necesidades y anhelos de la población, mandante de la democracia, y origen del poder de los gobernantes.

Las Palabras de Luther King son reveladoras de esto, la firmeza de las convicciones de todos, entre todos, hermanados en el objetivo de construir "Una" Nación donde todos seamos parte, y todos tengamos un lugar, donde el esfuerzo colectivo no sea usufructuado por unos pocos privilegiados, sino que éxito sea también colectivo, donde la integración sea una realidad de la que nos sintamos orgullosos, donde las diferencias políticas se discutan en términos de adversario y no de enemigo.

Es necesario que vivamos en un país en paz, con trabajo, y bienestar, educación, cultura, salud, estabilidad, para todos y cada uno. Pero como dijo alguna vez Arturo Illia, apóstol de los pobres, "esto es tarea de todos y cada uno", asumiendo la responsabilidad que nos cabe, en el lugar que nos toque. 

Gobernar es una cuestión demasiado seria como para dejarla solo en manos del poder político, es nuestro país, y el de nuestros hijos, y es nuestra obligación hacer cumplir nuestro mandato, porque de eso se trata la democracia, de un pueblo que elige a partir de su realidad social, que espera que las promesas realizadas se cumplan tal y como se hicieron, y no hay pueblo que elija en su propio perjuicio, lo que hay son gobiernos que no cumplen con los mandatos populares, y no hablo de este gobierno, sino de todos.

Cualquier incumplimiento, por parte de los gobiernos, de lo mandado por la voluntad popular, es un abuso de poder, porque constituye una negación de las obligaciones contraídas. Porque, sin lugar a dudas la elecciones son eso, un contrato electoral, que debe cumplirse como tal, y del cual el poder político no puede apartarse, con excepción de aquellas cuestiones de fuerza mayor y gravedad institucional que necesitan medidas urgentes.

Revelarse contra el abuso de poder es absolutamente necesario, en aquellos momentos en que la ciudadanía se ve afectada en sus derechos, porque la pasividad de la ciudadanía ante la necesidad de permanecer en el poder de esta nueva clase de oligarquía política, que se inventó a partir de los 90 para sostener sus privilegios debe terminarse, para que de una vez, y para siempre se terminen los eternos excesos en nuestro país, en paz, pero con la firmeza de la convicción.

Carlos Gowland