lunes, 4 de enero de 2016

LA CORRUPCION ES UNA TIZA QUE SE ARROJA

A Raúl Fernandez de Monjardín, in memoriam


Trataba de explicar, y explicarme que es la corrupción, ¿cómo es que podemos convertirnos en uno de los países más corruptos de la Tierra?, porque lo somos, y no hay lugar a dudas; ¿cómo es que comenzamos a perder conciencia del bien común, y el individualismo egoísta se apodera de nosotros?, ¿Cómo es que nos hace actuar como parte de una multitud que se comporta marchando sobre la línea de frontera entre el bien y el mal?, comenzando por la pequeñez de una conducta errónea, para terminar corrompiendo comercio, poder, sindicatos, educación, universidades, bancos, y podríamos hacer una lista larguísima de actividades caídas bajo el influjo de esa contaminación.
Siempre digo que la corrupción de los gobernantes, no es otra cosa que la reproducción de la conducta social, cuya única diferencia con los ciudadanos comunes, es la altura del estamento de poder donde se encuentran, el ciudadano común ofrece una coima al policía de tránsito (que generalmente acepta), o se conecta clandestinamente al servicio de cable, o de luz, o de agua; el gobernante se queda con retornos de gastos, imposibles de calcular en la cabeza de una persona racional.
¿Dónde nace esto?, es la pregunta, ¿cómo se genera semejante caos social?, que parece haber crecido permanentemente, sin solución de continuidad, llegando a todos los estamentos sociales, los más altos que ya han perdido el decoro, por la ambición sin medida, los medios por tratar de llegar o sostenerse, los más bajos empujados por la desesperación y el hambre.
¿Cómo es que nos convertimos en esta sociedad ventajera e irresponsable?, Posiblemente si alguien lee esto pensara –yo no soy así-, y posiblemente sea una de las tantas excepciones que confirman casi todas la reglas.
Buscando una idea que me diera la pauta de porque nos convertimos en una sociedad tan poco amante de la ética, y las buenas practicas (como se dice actualmente), lei un poco de historia, y encontré como era que los regidores de los cabildos compraban sus posiciones para escapar de persecución virreinal, para practicar mas cómodamente el contrabando, como fue que la sociedad organizada por los jesuitas fue destruida, porque afectaba los intereses de los tantos marqueses y nobles que deseaban tener más tierras feraces y esclavos, y el rey arcas llenas, encontré coma las permanentes conspiraciones detrás de las bambalinas del poder impidieron que pudiésemos ser un país más o menos organizado, y normal durante 200 años.
Pero buscaba algo más que datos históricos, buscaba saber de dónde viene esta inclinación colectiva a desviar la ley y evadir todas las responsabilidades; entonces recurrí a los discursos de mi admirado Presidente Illia, y releí algunos fragmentos que me decían algo de lo que quería saber, en uno de ellos, su discurso inaugural decía algo así, ”…todos somos responsables de lo que ha pasado, todos hemos arrojado una piedra, pero los ciudadanos tienen el privilegio de la indemnidad…”, es decir todos podemos provocar un daño al país , pero de estas acciones colectivas podemos tener la ventaja de salir indemnes de esto, sin pena y, obviamente sin gloria.
Entonces recordé la historia de la caja de Tiza, de mi profesor Raúl Fernandez de Monjardín, (Hijo del fundador de la Juventud Radical), quien en sus clases de dibujo incluía una cantidad importante de lecciones adicionales, que en muchos de nosotros ayudo a forjar una línea de conducta cuando salimos a pelearle a la vida.
Luego de una batalla campal de tizazos, que había terminado con todas la municiones que la preceptora del curso había dejado a la mañana sobre el escritorio, y habiendo marcas visibles de la contienda, en pizarrones, guardapolvos, bancos y paredes,  el profesor a su entrada, vio el estado de campo de batalla, mirándonos de frente nos pregunto, visiblemente molesto y sin decir ni siquiera buen dia, -¿Uds. Saben cuanto vale una tiza?- (hoy a precio barato, no el que paga el estado, 0.31 ctvs. cada una), ante nuestra cara de sorpresa por la pregunta continuó – vale 31 ctvs. Cada una – (recuerdo que nos pareció una insignificancia)-cada caja vale 45 pesos, más o menos- continuó, - esta escuela tiene 3000 alumnos repartidos en 7 grados de primaria, el ciclo superior y el secundario, solamente el secundario tiene 20 cursos de 43 alumnos de promedio, 860 solo de secundario, - explico – si cada uno tira 3 tizas y media por día, esto implica que se consumen (solo en tizas desperdiciadas), 3010 tizas por día, es decir que a 31 ctvs. cada una serian $ 933, por día solo en tizas arruinadas, pero lo peor es que la cantidad de escuelas secundarias nacionales ( eran casi todas en esa época)- ( no recuerdo el numero en aquel momento pero podríamos decir que eran posiblemente unas 2000, con 20 cursos de 40 alumnos de promedio), siguió diciendo – implican que existen un millón seiscientos mil alumnos, que podrían desperdiciar 3.5 tizas por día a 31 ctvs., y esta cuenta da la suma de $ 1.736.000 pesos que se desperdician diariamente en usar tizas como proyectiles.
Esta era una cuenta abrumadora para un grupo de adolescentes que ya estábamos atrapados por su deducción económica, la tiza había dejado de ser insignificante para convertirse en todo un numero dentro del presupuesto diario, - este numero – continuo-multiplicado por 22 dias días de clase que tiene un mes llega a $ 38.192.000,00; y en un ciclo lectivo completo desde marzo hasta noviembre, $ 343.728.000.
Luego de esta cuenta, cerró el cálculo matemático, y dijo: - ¿Uds. tienen idea de cuanto cuesta un hospital? – Y agregó, - ¿o una escuela?, ¿Cuántos sueldos de docentes se podrían pagar?, ¿o de médicos?, ¿o cuantos miles de medicamentos que podrían salvar miles de vidas de niños, O ancianos?-, dicho así, esto era totalmente abrumador, la mayoría de nosotros teníamos lágrimas en los ojos, porque por primera vez tomábamos dimensión real de lo que significaba la irresponsabilidad; a muchos seguramente no le importó, otros no volvimos a utilizar la tiza como proyectil, nunca más.
Luego de los años, tomando un café con el profesor y su hijo, nos pusimos a conversar sobre la corrupción, y el me dijo que la historia de la tiza, tenia que ver con una intención de hacernos reflexionar, y que seguramente podría influir sobre nuestra conducta, -Porque si volvés a tirar una tiza,- me dijo,- y no te importa, seguramente no te importara la corrupción más adelante,- entendí entonces que la vida podía ser un compendio de transgresiones, a sabiendas, que sabiendo que perjudican al resto de la sociedad, nos convierte en personas totalmente desapegadas al interés común.-
Encontré aquí mi respuesta: el germen de la corrupción, es esa tiza que se tira al amparo de la inocencia adolescente, cuando el hecho no te importa, que no es otra que al piedra de Illia, que se ira al amparo de la indemnidad colectiva; y se convertirá en corrupto aquel que no sienta pena por la tiza o por la piedra, cuando a piedra se arroja desde lo alto, la indemnidad se convertirá en impunidad, y la corrupción en delito.
Si a pesar de todo seguimos arrojando la piedra, seguramente será porque no hemos entendido nada.-

viernes, 27 de noviembre de 2015

HAY UNA OPORTUNIDAD ÚNICA PARA LA CIUDADANIA, ESTEMOS A LA ALTURA


Parece mentira que alguna dirigencia, después de los 200 años de historia como Nación independiente, no haya logrado aprender nada.

Pasaron las elecciones, hay ganadores y perdedores, y después que asuma seguramente habrá más o menos dolientes, por lo que pudo haber sido; y no fue, o por lo que fue, y pudo no haber sido, habrá quienes festejen más.

En notas anteriores exprese, creo que con claridad, mi pensamiento sobre lo que creía que podía pasar en la sociedad, y en nuestro partido particularmente, en la articulación de esta alianza, opinión que sigo sosteniendo, y que modificaría si la realidad me demostrare lo contrario.

Pero tengo una cosa muy en claro, con relación a estas elecciones, como lo expresé, La sociedad no le ha dado al nuevo gobierno un cheque en blanco, lo ha condicionado sin darle una mayoría legislativa clara, lo que implica que estará obligado a gobernar negociando, permanentemente con todos los sectores políticos.

Creo que esto demuestra claramente que el ciudadano ha asumido la madurez necesaria y nos está dando una lección, poniéndonos por delante un desafío, gobernar bien, siguiendo la voluntad popular, y de cara a la sociedad, sin ocultamientos ni dobleces.

Esto indica que además, deberemos ser tolerantes entre nosotros, los ciudadanos comunes, entendiendo que no todas nuestras aspiraciones serán concretadas, sino que estaremos atados a un destino inexorablemente colectivo, que nos obligará a re-tejer los lazos solidarios que son los que nos vinculan como parte de una misma sociedad.

Es decir debemos asumir la idea que además de nuestra individualidad, debemos ceder parte de nuestra libertad y nuestros derechos, en beneficio de la libertad y los derechos de otro, y esto es lo más fabuloso de la democracia, la posibilidad de manifestar nuestra voluntad con libertad absoluta, y auto limitarnos en su ejercicio práctico, sujetándonos a la voluntad común, en beneficio del resto, convirtiéndonos en uno solo, cuando se trata del derecho a los beneficios colectivos.

No sé todavía, si la dirigencia política está a la altura de esto, pero si tengo en claro que hemos elegido, -y no importa si bien o mal-, un escenario donde el poder estará obligado a poner un oído en el pueblo, atendiendo principalmente sus interés, equilibrando su accionar de modo que la balanza se mantenga siempre equilibrada.

Lo que también debemos considerar, es que independientemente de la ideología, el pueblo habló y decidió, en paz y en democracia, que el poder debía cambiar, y lo hizo con madurez, con total tranquilidad, y el traspaso del poder debe demostrar que el país está maduro para la alternancia, sin que esto genere mayores conflictos, con excepción de los que se lamenten de tener que devolver su sillón  a un nuevo ocupante.

Tenemos la posibilidad, como sociedad de provocar, democráticamente, que a partir de ahora los sucesivos gobiernos, se comporten de forma tal, que comencemos a ser un País normal, que recuperemos el sentido de Nación que nos reúne en una común-unidad, convirtiéndonos en un país normal, donde todos respetemos la identidad del otro, sin creer que un ciudadano que piensa diferente es un enemigo potencial.

El nuevo gobierno no asume por la fuerza, sino investido del poder y la autoridad que le otorga el haber sido elegido, voluntariamente, por mayoría,  sin que mediara conflicto social alguno que condicionara la elección, excepto los aciertos o errores de los candidatos.

Por esto no entiendo que se convoquen marchas de la resistencia, la resistencia es contra los gobiernos totalitarios, que se hacen del poder ocultándose en las sombras, que sojuzgan a los ciudadanos, que privilegian a sus círculos íntimos, que niegan la justicia, que son xenófobos, tiránicos y violentos.

Pretender resistir a un gobierno que todavía no ha asumido, es como pretender meter un gol antes de comenzar el partido, una verdadera estupidez; y un desperdicio de energía que debiera estar puesta en otro lugar, cuando un dirigente, social o político, se manifiesta debe pensar cuales son las circunstancias sociales del momento, y cuál es el camino que elige el gobierno en el poder, y sobre todo evitar expresarse con odio, porque si hay algo que debe evitarse es causar una división que implique la ruptura de los lazos de unidad de la sociedad.

Las voces del odio se tornan hoy ridículas, anacrónicas y disonantes, y demuestran no estar a la altura de aquello que la sociedad pretende de sus dirigentes.

Tenemos como ciudadanos una posibilidad única, construir un nuevo país a partir de la ética social, un país donde la igualdad sea posible, donde la distribución sea real, donde los beneficios de la constitución sean realmente para nosotros y la posteridad, donde podamos consagrar la alternancia en todos los escalones del poder evite que alguien crea que puede eternizarse en un cargo, y darle a espalda al pueblo.

Tenemos la posibilidad de ser, por primera vez en mucho tiempo, verdaderamente artífices del destino común, está solo en nosotros, se puede hacer, se debe hacer.

domingo, 1 de noviembre de 2015

EL DESAFIO PLANTEADO POR EL RESULTADO

No he estado presente en este blog en el último tramo del proceso electoral, en parte porque a veces es preferible tomar distancia, sobre todo cuando uno espera poder aportar algo positivo a los pocos que suelen leer esto, es preferible esperar para poder hacer un análisis lo más desapasionado posible del estado de situación actual.
No es secreto para ninguno de los que conocen mi pensamiento, que no puedo compartir el rumbo que ha tomado la política partidaria, y mucho menos nuestra supuesta dirigencia, lo de supuesta es porque una dirigencia que solo consigue apoyo de 3% del electorado, algo lejos del 52% de Alfonsín, no puede considerarse dirigencia, sobre todo cuando su expertise mas importante consiste en ahuyentar electores.
Sin embargo no es de política interna de lo que quiero hablar, sino de un presente escenario  de poder impensado para cualquier militante político, esperanzado para quien milita con un sentido democrático, o mejor dicho con espíritu democrático, que no siempre es lo mismo.
Estas elecciones tienen una buena noticia, el poder va a cambiar de manos, y no importa precisamente en manos de quien, sino que quien detente el poder se va a ver obligado a negociar, con todos los sectores que integren la futura oposición.
El congreso ya no podrá ser la escribanía del ejecutivo, sino que independientemente del modo que queden alineadas las cámaras, excepto en el senado, la cámara baja no tiene mayorías definidas, por lo que cualquier proyecto deberá ser necesariamente debatido, discutido y acordado con todos los sectores que integren el parlamento, poder establecer políticas y sancionar leyes dependerá de la capacidad negociadora del gobierno.
Aquellos que proclaman el apocalipsis socio-político, si es que la oposición gana la elección presidencial, verán frustradas sus premoniciones, porque ningún gobernante puede con esta composición modificar o cambiar las leyes a su gusto, porque quien sea oposición estará allí para promover la discusión y si es necesario impedir que se avance sobre aquellas conquistas conseguidas.
Esto no es bueno, es buenísimo, porque nos va a obligar a los ciudadanos a comportarnos como tales, asumiendo la responsabilidad de indicar a nuestros representante cual es el camino a seguir, es decir a dejar de ser gobernados para gobernarnos, como alguna vez lo propuso Yrigoyen, la falta de una mayoría clara en el congreso implica que la ciudadanía no puede quedar ajena a ningún proceso político, sino que deberemos asumir la responsabilidad que nos compete como parte esencial del proceso democrático.
Creo que el próximo gobierno no va a ser un gobierno políticamente débil, sino que por el contrario será un gobierno que deberá fortalecerse en el poder ciudadano, los controlados de hoy, pasarán  ser los controladores de mañana, la justicia no alineada, será la característica que marcará el rumbo del poder.
Hoy nuestra democracia brilla en toda su dimensión, porque por primera vez en la historia carece de líderes, ninguno de los candidatos lo es, ninguno tiene el carisma y el toque de personalidad necesario, y por primera vez la historia nos lanza un desafío interesante, la posibilidad de construir desde el pie, desde el ciudadano, que el gobierno sea por primera vez gobierno sin nada que fundar, sin nada que romper, solo con la obligación de seguir construyendo en la cotidianeidad.
La Argentina necesita necesariamente un presidente de todos los días, que no consagre su actividad a autoconstruirse un monumento, sino que intente gobernar y administrar la nación, que por primera vez consolide un desarrollo sustentable, que integre a toda la ciudadanía, que con sentido de Nación, haga realidad la igualdad de oportunidades consagrada en la constitución, que el acceso a la educación, a la salud, al bienestar, no este solo destinado a los fieles seguidores, esclavos de los punteros, sino que sin discriminación alguna llegue a todos los rincones de nuestro país.
Esta es la oportunidad de empezar a caminar el verdadero sendero del progreso que tantas veces se nos ha negado.
Los resultados electorales, han dado por tierra algunos mitos, como el de la esclavitud del voto, o el poder del condicionamiento de la voluntad a partir de los favores del estado, o del partido, no ha influido en forma determinante en la elección, la ciudadanía se expresó en la plenitud de su libertad, y eligió la posibilidad de cambio, y no se trata de discutir si se eligió bien o mal, solo podemos establecer que se expresó de forma tal que queda claro que la voluntad es la de no dejarse manejar al antojo de nadie, de impedir el poder absoluto.
Los ciudadanos nos dimos la oportunidad de tomar una decisión histórica, poner el poder en nuestras manos, sin gobernantes que se comporten como patrones de estancia, o que caigan en el exceso de otras épocas, o en la superficialidad de otras tantas.
Este es el mayor desafío que nos ha plantado la historia contemporánea, solo debemos tratar de estar a la altura de las circunstancias.- 
Carlos Eduardo Gowland


martes, 25 de agosto de 2015

Reflexiones alrededor de Luther King

"He llegado a convencerme de que la no cooperación con el mal es tan obligación moral como la cooperación con el bien. Ninguna otra persona ha sido más elocuente y apasionada en difundir esta idea que Henry David Thoreau. Como consecuencia de sus escritos y de su testimonio personal, somos los herederos de un legado de protesta creativa. Las enseñanzas de Thoreau han revivido en nuestro movimiento de los derechos civiles; de hecho, está más vivas que nunca. Que sean expresada...s por un sit-in en un restaurante, un autobús de la libertad en Mississippi, una manifestación pacífica en Albany (Georgia), un boicot de autobuses en Montgomery (Alabama), todo ello es la cosecha de la insistencia de Thoreau en que se debe resistir al mal y que ningún hombre moral puede conformarse pacientemente con la injusticia." Martin Luther King.

Creo que la mejor forma de terminar con los abusos de poder, es necesario mirar hacia atrás y tomar las enseñanzas de la historia, es necesario encarar una lucha, no violenta que haga entender que esto debe terminar, que el enfrentamiento social provocado por "el Modelo" es tan detestable como inútil.
Creo que es necesario comenzar una lucha cívica, que desde la desobediencia civil y la resistencia pacifica, es desde donde se debe partir, manifestarse sin violentarse, masivamente, sin descanso, es la mejor arma del pueblo.

Las Palabras de Luther King son reveladoras de esto, la firmeza de las convicciones de todos, entre todos, hermanados en el objetivo de construir "Una" Nación donde todos seamos parte, y todos tengamos un lugar, donde el esfuerzo colectivo no sea usufructuado por unos pocos privilegiados, sino que éxito sea también colectivo, donde la integración sea una realidad de la que nos sintamos orgullosos, donde las diferencias políticas se discutan en términos de adversario y no de enemigo.

Es necesario que vivamos en un país en paz, con trabajo, y bienestar, educación, cultura, salud, estabilidad, para todos y cada uno. Pero como dijo alguna vez Arturo Illia, apóstol de los pobres, esto es tarea de todos y cada uno asumiendo la responsabilidad que nos cabe, en el lugar que nos toque.
Gobernar es demasiada responsabilidad para dejarla solo en manos del poder político, es nuestro país y es nuestra obligación hacer cumplir nuestro mandato.

Revelarse contra el abuso de poder es absolutamente necesario, en estos momentos, porque la necesidad de permanenecer en el poder de esta nueva clase de oligarquía política, para sostener sus privilegios debe terminarse, para que de una vez y para siempre se terminen los eternos excesos en nuestro país, en paz, pero con la firmeza de la convicción.

Carlos Gowland

lunes, 24 de agosto de 2015

¿Qué es el modelo, que es el proyecto?


¿Qué es el modelo, que es el proyecto?



Hace ya bastante tiempo que este cacareo permanente del proyecto y del modelo, nos viene taladrando la cabeza, casi sin solución de continuidad, y es hora de comenzar a preguntar a os defensores del “modelo”, artífices del “Proyecto”.

¿De qué se trata todo esto?

Una buena pregunta, que necesita de una buena respuesta, que aclare que es este supuesto modelo de inclusión que no incluye nada, que es eso de trabajar para los más pobres, mientras tanto sigan siendo pobres, es decir clientes electorales.

¿Porque un modelo supuestamente inclusivo enfrenta a la sociedad dividiéndola en dos, como si no estar de acuerdo, automáticamente nos pone en el lugar de enemigos?

¿Cuál es el proyecto político?,¿eternizarse en el poder a fuerza de ampliar aún más el ejercito de subsidiados sin trabajo para que sigan siendo esclavos de un régimen, donde se enseñorea esta nueva oligarquía “proyectual”, protagonistas de un toma y daca, donde la chapa que te doy, lejos de ser un acto solidario, viene con la recomendación “-acordaste quien te lo dio-”, el intercambio obligado de un voto, o de varios?

Ese proyecto político “unido, solidario y organizado”, incluye la exclusión como premisa básica para contener a la parte de la sociedad que está dispuesta a obedecer el mandato de quien debe ser su mandatario.

Para muestra basta un botón, oculto detrás de las falsas estadísticas, esconden el hambre cambiando indicadores, mienten sin mentir, para mentir sin culpa, mienten groseramente. Se niegan a medir la indigencia, argumentando razones falaces para olvidarse de los que menos tienen, porque no es políticamente rentable para un dirigente de turno.

Qué clase de proyecto se ensaña de tal manera con  quien, no denuncia, sino que solo cuenta lo que ve, poniéndolo en el lugar del peor enemigo, haciéndolo objeto de los peores insultos, denostando cualquier opinión adversa a este “Proyecto inclusivo”, pero excluyendo.

¿Qué proyecto de sociedad solidaria es, mentir descaradamente sobre las obras realizadas, justo cuando su propia gente está con el agua a la cintura, peo mientras tanto reparte la ayuda solidaria aportada por ciudadanos de buena fe, con las bolsitas con el logo del partido gobernante, descargando las culpas sobe aquel que no tiene la posibilidad de contestar porque ni siquiera tiene acceso a los medios masivos para hacerlo?

¿Qué clase de proyecto de unidad nacional discrimina hasta el punto de asesinar silenciosamente, a aquellas comunidades originarias, que no se someten a autoridad política, de gobernadores corruptos, sostenidos por adláteres tan miserables como faltos de moral?

¿Qué clase de democracia pretenden construir cuando se asesinan por la espalda a los militantes opositores, solo porque no se someten a la suprema voluntad de un dirigente, que lejos de promover una sociedad unida, fomenta la violencia, racial y de clase?

¿Qué modelo implica que, para sostenerse en el poder se acude a cualquier tipo de fraude organizado, y cuando no funciona, se recurre a la violencia para sostener un modelo, que solo enriquece a los gobernantes, que se pasean por Abu Dabi en camello, y se alojan en hoteles de 7 estrellas?

¿Qué proyecto nacional y popular condena a la sociedad al silencio, porque ser opositor comienza a convertirse en una especie de carga peligrosa?, ¿que seguirá ahora?, ¿marcar con tiza la puerta de casa de los opositores como alguna vez se hizo?

¿Qué clase de modelo nos convierte en una especie de seres indeseables a quienes hemos vivido siempre de nuestro trabajo, sin pedir ni recibir nada de un estado supuestamente protector, que nos usa cada vez que puede, sin pudor ni medida?

¿Qué modelo hace que amigos de siempre se separen, porque el fanatismo los enfrenta de tal modo que los convierte en entes irreconciliables, cuyo fanatismo ciega cualquier visión que tenga que ver con tejer lazos solidarios entre las personas?

¿Qué proyecto nos lleva al límite de poder caer en la peor violencia social, porque ser opositor me convierte en contra, enemigo, traidor, oligarca, etc., etc., Mientras tanto la nueva oligarquía vive en un mundo de ensueño y lujo, tan lejos del pueblo que dice representar?

¿Que clase de proyecto nacional y popular cree que censurar la opinión opositora es un mecanismo válido para uniformar la opinión publica, detrás de un moderno “unicato”?

¿Qué clase de modelo, establece un mecanismo que le permita tener una Legislatura adicta, una justicia adicta, una educación adicta?

¿Qué clase modelo de inclusión promueve un gobierno que lejos de preocuparse por la salud, promueve programas que no cumple, distribuye beneficios inexistentes, obligando a los municipios a hacerse cargo del costo de las elucubraciones febriles de bienestares imaginarios?

¿Qué clase de modelo de inclusión es un plan Qunita, cuando no se ha hecho nada por mejorar las condiciones de vida de nuestros niños, mientras se reparten cunas, no hay vacunas, no hay leche, no hay medicamentos?, ¿de qué sirve una cuna coqueta cuando posiblemente ese niño sufra las consecuencias de la mala alimentación de un estado que se niega a ver la realidad del estado de sumersión que sufren aquellos a quienes dice defender?

La respuesta es simple, el modelo es solo escenográfico, solo cartón pintado, como una ilusión solo para los ojos, el modelo es algo vacío de contenido destinado a convertirse en una nueva forma de opio del pueblo, el modelo es solo una cortina de humo que oculta la perversa realidad de dirigentes faltos de escrúpulos, el modelo es una forma de obtener poder omnímodo, basado en el trabajo eficaz de una corte de advenedizos sin moral.

Eso es el modelo, la perversidad organizada, que solo va a convertir el país en una triste postal, luces y sombras de lo que pudo haber sido, y no es.-

viernes, 10 de julio de 2015

La cuestión municipal en la Provincia de Buenos aires

Las elecciones actuales deberían servir para poner sobre el tapete, la existencia de un problema municipal, preexistente en la Provincia de Buenos Aires, desde que el régimen interpretó que el estado provincial debía retener para sí todo el poder político del territorio, en desmedro del municipio.

El Cabildo, Municipio Original

Con esta decisión se dio por tierra con cientos de años de autonomía municipal, consagrada en los cabildos, que tenían potestades de Gobierno, Justicia y Regimiento, esto último en el sentido legislativo del término, la lejanía del poder central español permitió que esa autonomía de los cabildos se consolidara, puesto que era el que debía asumir, por proximidad, las funciones del estado en manos de un ausente monarca.
El poder de los cabildos, luego de la independencia, debía ser consolidado y reafirmado, puesto que la proximidad con el ciudadano permitía, que se lograra, no solo un verdadero federalismo,  consistente en los hechos, sino una forma de poder auténticamente representativo desde la base poblacional que significaban las ciudades, aisladas, además por las grandes distancias y la dificultad de las comunicaciones.
Pero el poder político de la época, con el consenso de todos los sectores políticos, en 1821 decidió eliminar los cabildos, en contra de cualquier tesis razonable excepto una, todos temían por su poder (por eso Rosas tampoco reinstauró el sistema de cabildos), en lugar de reconvertirlos para avanzar hacia un sistema municipal más moderno.
Ataúlfo Pérez Aznar, en un trabajo sobre el pensamiento federal del radicalismo, insistió coincidentemente a la tesis de Ramos Mexía, que reconocía que los orígenes del federalismo nacional debían encontrarse en las administraciones locales, es decir en los cabildos, lo mismo afirmo Federico Fernandez de Monjardín, en un trabajo sobre el problema municipal, donde, además afirmaba que la convicción de la naturaleza autónoma del municipio era parte de los principios que el radicalismo sostenía y debía reafirmar.
No es casual que la doctrina radical crea en la autonomía municipal, o como lo llamo Monjardín en el municipalismo, como parte de la doctrina, además de entender que la observación de la conducta humana fuera de los condicionamientos que impone la política, permite afirmar que La autonomía es una consecuencia del carácter libre del ser humano.

La libertad del hombre se traspasa a la ciudad en forma de autonomía.

El Hombre es un animal naturalmente libre, como muchos otros, pero es el único animal que puede intelectualizar la libertad, si entendemos como la libertad es la capacidad que el hombre tiene de decidir, y ejercer esa capacidad sabiendo que este es el único instante en que es totalmente libre, luego las consecuencias de sus decisiones, buenas o malas, serán las que regirán su destino.
Esa capacidad de ejercer la libertad, se ejerce a través de una valoración cualitativa de las causas, condiciones y posibles consecuencias, acto intelectual propio e individual, es decir autónomo.

¿Qué tiene que ver esto con la naturaleza de la ciudad?:

La naturaleza intelectual del hombre, se traslada al ámbito donde se desarrolla, si imaginamos un posible escenario de la evolución, podemos obtener conclusiones que por no ser académicas, son interesantes para la política.
El hombre es un animal gregario desde su origen, es decir se relacionaba en manadas, eligiendo el contacto con otros de su misma especie, tomo posesión del espacio como consecuencia de la evolución, y la movilización a través de los continentes, posibilito que en cada lugar del mundo se desarrollaran hombres con características diferentes, pero con igual capacidad de intelectualizar la experiencia transformándola en conocimiento, así las manadas se convirtieron en tribus, la relaciones se hicieron mucho más complejas estrechándose entre los hombres de la tribu, esta protegía a sus crías, proveía el abrigo, establecía territorios de caza, y rutas migratorias cuando la escases de alimentos lo requería.
Cuando el hombre encontró que los condicionamientos ambientales lo obligaban a establecerse, se hizo hábil en el manejo de las herramientas, se convirtió en agricultor, y paulatinamente la caza se convirtió en cría de animales, el aprendizaje permanente en cultura, el hombre nómade devino en sedentario, su capacidad de comprender lo adueñó del paisaje, y paulatinamente lo dominó, a su conveniencia, estaba estableciéndose en un lugar permanente, nace la aldea, una evolución natural de la comunidad tribal, y la existencia de la aldea obligaba a establecer, códigos de comportamiento, autoridad organizativa, es decir reglamentos que permitieran que la comunidad viviese en una forma de armonía, el hombre en su capacidad de analizar y valorar, acepto limitar su libertad, como forma de permitir la convivencia entre todos los miembros de la comunidad.
Las aldeas dominaban el territorio circundante, las autoridades se convirtieron en gobiernos, y los hombres desarrollaron un sentimiento de pertenencia, hacia un lugar donde se reconocía el origen común, porque el primer sentido patriótico del hombre tiene que ver con su terruño, el original, las aldeas se gobernaban así mismas, y con el tiempo evolucionaron en ciudades, se dieron instituciones más evolucionadas, y por su crecimiento se convirtieron en estados, las ciudades fueron estado antes que existieran las naciones; dieron origen a las naciones.
Las naciones fueron posteriores a las ciudades, y su origen es parte de la evolución de las ciudades, aunque en su proceso de consolidación intervinieron otros factores, que no son los que nos interesan aquí.
Lo que mantuvo al hombre como parte de la ciudad, y afianzo su pertenencia a ella, fueron los lazos solidarios que desarrolló con otros hombres, cuyas afinidades, costumbres, y cultura eran iguales, lazos que implicaban los mismos derechos, y las mismas limitaciones impuestas por el conjunto, que contribuyeron a facilitar y elaborar una cultura social común.
Los hombres se afincaron en las ciudades, DECIDIENDO ser parte de la comunidad, aceptando libremente poner limites a su propia Libertad, para favorecer el desarrollo del conjunto estableciendo un laso solidario con el resto de los hombres de la comunidad. Pero le dio a la ciudad el carácter distintivo de la especie, el sentido de libertad, su capacidad de decidir, traspasado a la ciudad se transformó en autonomía, la capacidad de decidir del conjunto, de darse normas e instituciones propias, distintas de otras ciudades.

La ciudad de la conquista y la colonia

La historia de la colonización española no fue tan diferente a esta evolución, la Europa pos feudal, necesitaba un impulso diferente, las continuas guerras habían agotado los tesoros reales, particularmente España, enfrascada en la reconquista del antiguo territorio, invadido por los árabes, había concluido su lucha, y los proyectos de expansión de los reinos eran ahora algo más posible, la mejora en las artes de la navegación, y necesidad de retomar el comercio con los países de oriente, por otras rutas más seguras, lanzaban a los hombres nuevas aventuras.
Así el descubrimiento de América, que implicaba el descubrimiento de riquezas fabulosas, desarraigó de la vieja España, a grandes cantidades de hombre y mujeres, trayéndolos a estas tierras, tras la promesa de una vida de abundancia. El trasplantar la instituciones monárquicas tradicionales, para gobernar a estos hombres resultaba, no improbable, sino, imposible, el ánimo centralista de España tampoco lo permitiría, así la legislación de indias se dictaba por el legislador en un reino tan lejano, como desconocido era el legislado.
Los gobernadores, designados por contrato en la persona del conquistador, nobles aventureros caídos en desgracia, se dedicaron a la rapiña de las riquezas autóctonas, y los colonos que buscaban en América, de buena fe, un nuevo futuro; mejor que el que podía darles la Europa monárquica; quedaron de algún modo abandonados a su suerte, sobre todo en los limites mas lejanos, como era el rio de la plata.
La pobreza de recursos minerales, y la mayor lejanía de los centros más ricos de los virreinatos, debió desarrollarse casi en soledad, teniendo como referencia gubernamental más cercana al Cabildo, que se desarrolló en una suerte de sincretismo político, lo que le dio un carácter propio, diferente de la misma institución existente en los centros más ricos, como Lima, México, la misma Chuquisaca.
En el Rio de la Plata florecían al mismo tiempo Los cabildos, que por su características propias, tenían una autonomía mayor de la corona que otros, cuya comunicación con España resultaba mas fluida y productiva, en términos económicos; y las misiones, que por su organización, representaban para la burguesía colonial, una peligrosa forma de empoderamiento aborigen, que podía amenazar la economía y el poder de los blancos, que tenían también una forma de gobierno, que por estar atada a la Compañía de Jesús, era propia y autónoma, del poder real.
El cabildo es el germen del federalismo, porque los cabildos se desarrollaban en forma autónoma unos de otros, y el sentido de pertenencia de los hombres y mujeres, identificados en ese patriotismo primigenio, era parte del carácter municipal del virreinato.
No nos olvidemos, que la revolución por la independencia, fue originada en un Municipio, el Cabildo de Buenos Aires, y su primer Adhesión fue dada por otro, el de Luján, y como catarata el movimiento cosecho, a veces dificultosamente, las adhesiones de los cabildos del interior, sin cuya aprobación la independencia hubiese sido una entelequia difícil de alcanzar, lo importante de esto es que sin el carácter transitivo del sentido humano de la libertad, tal autonomía de decisión no hubiese existido nunca.
La importancia histórica del cabildo, en el sistema político, resulta indispensable para analizar el ¨problema municipal” (como lo llamó F. F. de Monjardín), porque si no resulta poco comprensible entender porque el Municipalismo es un eje central de la doctrina Radical, como también del más auténtico federalismo, y el mejor vehículo para el ejercicio real de la democracia.

El problema Municipal en la Provincia de Buenos Aires

La provincia de Buenos Aires, como dijimos más arriba, elimino en 1821 el sistema de cabildos, y resultó un hecho poco comprensible, según afirmo la academia nacional de la historia, dado que se dio en un período donde los cabildos coloniales se reconvertían en municipios, y que tampoco el poder federal posterior supo comprender cuál era su verdadera importancia, como tampoco lo vieron los constituyentes de 1853, que no consagraron el régimen municipal autónomo, hasta que se incorporó en la reforma de 1994.
A pesar de esto, en la provincia de Buenos Aires, los pueblos existentes en el período de la lucha contra los aborígenes gozaban de cierta autonomía política, obligada por las necesidades militares de la conquista, y la necesidad de los gobiernos provinciales de sostenerse en su poder, pero con instituciones ciertamente devaluadas, por las permanentes acciones fraudulentas de sus gobernantes.
La federalización de Buenos Aires, separó al radicalismo provincial del de su capital, allí Yrigoyen que cimentó su poder en los municipios de la provincia, pudo vislumbrar la importancia que tenía la autonomía del municipio, porque entendió con el permanente contacto con los hombres de la provincia, que el poder se adquiría solo y cuando las bases estaban dispuestas a cederlo, y que esto dependía no solo de su magnetismo, sino de la representatividad que cosechaban los hombres que dirigían los comités de los pueblos de la provincia, allí fue donde consolido su liderazgo, y elaboro sus planes revolucionarios, y comenzó la lucha que lo convertiría luego en Presidente de la Nación.
Este poder político Municipal debía ser aplastado por el régimen, y Fresco durante la década infame se encargó de hacerlo, la Ley Orgánica de Municipalidades es la prueba de ello, una ley que condiciona la vida municipal sin entender, ni diferenciar, las distintas características de las poblaciones de la provincia, solamente con el objeto de suprimir y reprimir el poder político propio del carácter autónomo natural de los municipios.
A pesar que en 1994, la autonomía municipal fue consagrada por la reforma constitucional, la Provincia de Buenos Aires no ha resuelto consagrar la plena autonomía municipal. Lo cual transforma el tema no solo en una cuestión ideológica, sino en un verdadero problema que no ha tenido solución a lo largo de los años, y que consecuentemente con la lógica del poder, se agrava continuamente.
En la provincia de Buenos Aires por su extensión, la relación entre el interior y el gobierno de la provincia siempre es difícil y tortuosa, lo inverso ocurre con el gobierno provincial y el nacional, cuya proximidad corrompe el normal funcionamiento de las instituciones políticas provinciales.
El poder político central nunca ha querido que el municipio en la Pcia. De buenos Aires fuera Autónomo, porque, porque la autonomía implica invertir el esquema del poder político provincial, dificultando la practica tradicional de imponer como gobernadores a delegados, más o menos pusilánimes, del gobierno nacional.
Buenos Aires no es un provincia que pueda gobernarse fácilmente sin el apoyo municipal, por eso es que se sostiene el actual sistema, puesto que permite mantener de rehenes a los municipios, a través de la dadiva, de planes y programas provinciales de dudosa ejecución, y que mantienen de rehenes a los intendentes, y por consecuencia a los pobladores, convirtiéndolos en meros clientes de la Política.

Porque es importante reeditar la discusión Municipal

La discusión municipal es importante porque implica, recuperar el poder para los pueblos, no en una suerte de anarquía política, pero si en un esquema donde la democracia se ejerza desde el pueblo hacia los estratos superiores, y no donde el poder centralizado de la provincia decida por sobre la voluntad de los habitantes de los pueblos, su evolución y su destino.
Hasta ahora, desde que F. F. de Monjardín en los años 50, puso sobre el tapete la discusión sobre el problema municipal, no se ha logrado una seria discusión del problema, y siempre a pesar de la evolución política y social, se girado en torno a la propuesta que el hiciera por aquellos años.
La propuesta de Monjardín, entendía que debían diferenciarse los municipios por sus características socio poblacionales, no eran lo mismo, los municipios rurales, eje de la producción de la provincia, que los municipios denominados grandes, de las mega ciudades, y que no podían estar sujetos a la misma legislación, sino que debía existir una autentica diferenciación entre estos, porque las características propias de cada uno implicaban formas diferentes de organización local.
Monjardín creía que esto debía plasmarse en una ley que contemplara, las posibles morfologías sociales, políticas y económicas, de los municipios, que permitieran una mayor autonomía, pero que no implicaran una concreta inversión del poder, aunque su proyecto contemplaba, otorgar al municipio herramientas de gestión y legislación más amplias y profundas, trasladándole incluso funciones de justicia.
A pesar de lo importante de su proyecto, este no prosperó, ni siquiera en el Gobierno de la UCRI, en el que fue Presidente de la HCDN.
La realidad es que entiendo, y es una apreciación personal, que este proyecto, si bien era tan brillante como su creador, era insuficiente, porque a pesar de mejorar la relación de autonomía, no la consagraba en su totalidad, y el peso del electorado de unos municipios, sobre el resto seguía manteniendo un valor decisivo para la política central.
La importancia de reeditar la discusión pasa por la cuestión central de la política que es el empoderamiento del pueblo, por sobre las dirigencias clientelistas, y los nepotismos construidos en los últimos años; Discusión que gire en torno a la necesidad que el municipio deje de ser un espacio de poder delegado para ser el poder delegante.

La discusión municipal que nos debemos

Los Radicales nos debemos las discusiones importantes, que nos permitan reformular la doctrina política, en materia municipal, debemos poner sobre la mesa, no solo el sistema municipal, sino la construcción de un federalismo que modifique realmente el sistema político provincial, invirtiendo las relaciones de poder existentes.
Personalmente imagine siempre a la provincia de Buenos Aires como una Federación de Municipios constituyentes del estado provincial, a partir de la voluntad de sus habitantes, lo que implica el reconocimiento de un régimen municipal autónomo del que nace la voluntad popular.
Esto implica reconocer que los actuales municipios sean reconocidos como el protoestado, que realmente es, que a través de la voluntad constituyente de sus miembros, construyan el estado común, con todos los riesgos que esto puede implicar.
El Municipio debe ser un verdadero estado municipal, cuya organización dependa de sus cartas orgánicas, y no de una ley restrictiva e incomprensible, sino como una organización estatal delegante de parte de su poder, dejando para el gobierno provincial solo el poder delegado.
El municipio pasaría a ser así el protagonista del poder, obviamente que una nueva constitución debiera establecer un mecanismo legislativo provincial que contemplara la representación municipal como eje del sistema legislativo, en estos términos la legislación provincial respetaría por sobre todo los intereses de los pueblos y no las necesidades políticas de los gobernantes y sus estructuras políticas.
El poder municipal debe estar contenido por la constitución estableciendo reglas específicas para su constitución, la división de poderes, los límites a las reelecciones, las condiciones generales para su constitución.

La mentira de la mayor autonomía

Algunos, con una visión diferente pueden decir que el municipio a través de programas delegados por el gobierno provincial ejerce una mayor autonomía, esto es una mentira flagrante. El municipio se encuentra hoy más limitado que nunca.
Los programas delegados son una restricción a la autonomía, toman de rehén al municipio, y lo entregan a la discreción del funcionario delegante, el sentido político partidario del intendente, pasa a ser un factor decisivo a la hora de otorgar la gracia de un mejor programa, hoy los municipios administran cantidades importantes de programas provinciales, que además por el intrincado sistema político provincial pueden ser administrados por el municipio, o por el caudillo político que le resulte interesante al gobernador.
Esto lo vemos a diario, en todos los municipios de la Provincia, lo mismo ocurre con los impuestos coparticipados, donde el coparticipado debiera ser el estado provincial, y no al revés.
El Famoso RAFAM (Reforma Administrativa y financiera de la Administración Municipal), obliga al municipio a sujetarse a un sistema contable elaborado por el poder centralizado, elaborado a su antojo, obligando al municipio a ceñirse a un reglamento de contabilidad, que muchas veces resulta, no solo una carga burocrática excesiva, sino también incomprensible, los municipios de menor tamaño encuentran muchísimos escollos para sujetarse a los reglamentos cuyo cumplimiento impone un tribunal de cuentas extraño a la naturaleza de los gobiernos locales.
Del mismo modo la Legislación municipal impuesta por el poder central, ha obligado a los municipios a crear estructuras imposibles de sostener, muchas veces creados por las necesidades electorales de los gobernadores.
Podría seguir así enumerando cuestiones, que evidencian lo perverso de las supuestas descentralizaciones, pero el caso aquí no es denunciar, sino poner sobre el tapete una necesidad política real y concreta. La de entregar al pueblo el poder real, y de crear un estado democrático auténtico, donde el hombre en su ciudad sea el verdadero protagonista, y el poder este construido desde una sólida base popular.

A modo de epílogo


Finalmente me queda por decir que es absolutamente necesario que esta discusión se de en el seno de la UCR, cuando se deba encarar la necesaria reconstrucción del partido, después del fracaso de las conducciones actuales, y que de esta participen todos los hombres y mujeres de buena fe que queden en el radicalismo, dispuestos a recoger el guante de la herencia abandonada; solo basta quien lo recoja.-

sábado, 30 de mayo de 2015

Breve historia sobre la violencia (3ra. parte): "Están golpeando a mi puerta, pero es demasiado tarde"


La violencia de parte, no reconoce ámbitos ni objetivos, a veces pareciera que tiene que ver con el pasado animal del mono evolucionado que somos, que escondemos en algún gen, así como el color del ojos, el pelo, el tono de la piel, la talla, etc.; decía, un gen asociado con el acto violento, y que en determinadas situaciones sube a flor de piel y estalla, haciendo de nosotros el animal irracional que alguna vez fuimos.

Gracias a la evolución, algunos hombres (cuando digo hombres no me refiero al macho de la raza, sino a todos los seres humanos), no desarrollan el gen de la violencia…, creo que es la mayoría, y su desarrollo intelectual permite que existan limites, países, constituciones, leyes, magistrados…, que se ocupan de poner algunas cosas en su lugar, por acuerdo de una mayoría que elige la paz como forma de vida, pero en ese mismo ámbito donde una mayoría puede elegir la paz, hay algunos individuos, que lejos de poder vivir en comunidad deciden que sus instintos más violentos guíen su vida, y sus actos.

Pero hay una diferencia sustancial en el mundo animal, la violencia humana solo puede ser el producto de una emoción violenta durante unos pocos segundos, el resto implica un acto intelectual, no inteligente (por lo menos en el sentido popular de la palabra), es decir: se necesita hacer una valoración de la situación, y tomar la decisión de cometer un acto violento.

Cuando la violencia es un acto en grupo, esa elaboración intelectual, es además un acto terriblemente perverso, porque implica la existencia de un líder que decide realizar un acto violento, que convence a otros que valoran su interés como legítimo y valido, por lo tanto bueno, y deciden acompañarlo, o en el peor de los casos uniformemente detrás de él deciden acometer furiosamente, mientras el líder observa, como un general, la violencia desencadenada de su tropa.

Al tomar la decisión de cometer un acto violento, el hombre se convierte en un animal salvaje, que no puede adaptarse a la necesidad de actuar solidariamente, como implica desarrollar la vida dentro de una sociedad; cuando además, el ejercicio de esa violencia es un motivo de orgullo y decide vanagloriarse del hecho ante sus iguales, o peor, ante quienes considera inferiores, el violento se convierte en un inadaptado, que solo necesita una excusa que le permita iniciar el proceso mental que desatará la violencia, que no es más que el verdadero método de expresión que intelectualmente ha elegido.

La violencia del inadaptado no reconoce clases sociales, ni formación educativa, el violento no necesariamente se come las eses, sino que es un ente que en su desarrollo mental no adquirió la capacidad de distinguir entre lo moralmente bueno y lo moralmente malo, por lo tanto tampoco se le puede pedir una conducta que siga cánones éticos, y eso lo pone en un plano distinto de los otros entes humanos, la mayoría, que si lo pueden distinguir.

El individuo violento en realidad no es inmoral, porque ser inmoral implica que se reconoce lo bueno de lo malo, y se toma la decisión de hacer lo malo, lo que no necesariamente implica un acto de violencia; en cambio, el violento es amoral porque, en realidad el amoral, no sabe que la moral existe por lo tanto no puede reconocer entre el bien y el mal, lo cual lo convierte en un individuo peligroso para compartir la vida de la comunidad.

Lo peor de esto es que el violento amoral, se convierte en un instrumento en manos de los inmorales, y aquí es adonde uno quiere llegar, porque los últimos 50 años de la historia argentina han estado plagado de inmorales que han utilizado a los violentos en beneficio de sus intereses, o han vendido sus servicios a otros inmorales con más poder, que necesitan sustentarlo utilizando el beneficio del miedo, para proteger su “territorio”.

Este es el caso tan reconocible de las barras bravas, grupos de personas que deciden canalizar sus instintos violentos en los espectáculos deportivos, que suelen estar a disposición de los intereses de los dirigentes de turno, que además suelen recibir favores adicionales; el presidente de un club de futbol fue diputado nacional, en ese periodo un conocido barra brava, en proceso por asesinato, trabajaba en el ámbito del congreso, este dirigente político negó conocerlo, y saber quién era; lo más interesante es que el ex diputado también tiene aspiraciones presidenciales. También otro dirigente hace poco utilizó una barra brava para asegurarse el resultado de una convención política.

Esto, obviamente, no es una novedad para nadie, pero lo que sí es interesante es ver cómo es que la sociedad disocia los hechos de la personas, todos sabemos que las barras bravas tienen conexión con los dirigentes y con la política; pero no podemos asociar al político con los hechos, lo cual los pone en un espacio de impunidad, legitimado por una sociedad que no solo no los condena, sino, que además, los vota.

La problemática de las barras bravas, en nuestro país, es amplia y complicada, porque el problema de fondo está dentro de nuestra legislación, que ha sido elaborada por las mismas personas que utilizan los servicios de estas organizaciones, y la justicia que se ajusta a las necesidades del poder, en lugar de utilizar la fuerza de la jurisprudencia a la hora de interpretar y condenar los hechos violentos.

Pero además de esta violencia de grupos, está la otra violencia, la de individuos, que con la misma estructura intelectual que los otros, deciden ejercer la violencia contra la sociedad.

Me refiero a aquellos que dirigen sus actos en forma individual, contra los otros miembros de la sociedad con los que deben convivir, aquellos que consideran la violencia como el único método válido para la resolución de conflictos.

Este tipo de violentos son quizá los elementos más nocivos de la tabla periódica de la violencia, porque además de su amoralidad, tienen la habilidad del psicópata de envolver a las víctimas para esconder sus verdaderas intenciones, y que además suelen tener la protección y, cuando no, la complicidad del poder y la justicia.

Lamentablemente los cánones sociales de nuestro país, siempre justificaron a estos violentos, a los que matan en un robo, a los conductores homicidas, a los que asesinan, secuestran a los que abusan de menores, a los criminales de género.

Son estos últimos, los violadores, los asesinos, y los criminales de género, aquellos que creen que su forma de ejercer la violencia está justificada por la reacción del otro y, que de algún modo, gozan de la protección de la sociedad, basada en prejuicios de años que arrastramos en nuestra educación.

Cada vez que una violación es perpetrada hay algún sector de la sociedad que puede decir algo, si es contra un menor, una parte de la sociedad se pregunta ¿dónde estaban los padres?, o si la mujer estaba vestida provocativamente, o si a lo mejor era una libertina, que se lo busco, si se trata de un caso de violencia de género, la sociedad pregunta, ¿qué le hizo?, ¿porque lo provocó?, ¿Por qué en lugar de denunciar no protege la institución familiar?, terminando invariablemente sentenciando, con la frase más famosa de la Argentina, “Por algo habrá sido”.

La justicia termina siendo funcional a este tipo de conductas sociales, porque también está contaminada por el mismo tipo de prejuicios y preconceptos que el resto de la sociedad, aunque también la legislación termina por proteger a este tipo de violentos, por los mismos prejuicios culturales.

Pero los que creemos que ningún tipo de violencia es válida somos más, ¿entonces, como es que no podemos imponer nuestra visión común?, ¿Cómo es que no podemos conseguir que la ley y las instituciones nos protejan?.

El problema está en nosotros mismos, en ejercer la responsabilidad que nos compete como sociedad, en no ejercer el protagonismo que la democracia nos otorga, en creer que haciendo como el avestruz las cosas no pasan, en permitir siempre, por el solo hecho de creer que todo está resuelto en otros niveles, y que no tenemos peso en la decisión.

A pesar los 30 años de democracia más o menos estable, seguimos sin comprender que somos nosotros los que ponemos a nuestros gobernantes, que se deben a nosotros, el pueblo, y tenemos el poder de cambiarlo todo, porque es del pueblo el poder hacerlo así.

No habría violencia posible de ningún tipo si la sociedad no se desentendiera de esta problemática, si no sumiera la responsabilidad de impedirla, porque si no es así, se harán miles de marchas, y las cosas seguirán iguales, y habrá una mujer muerta cada 30 horas, y nuestros hermanos originarios seguirán siendo asesinados, y nuestros abuelos seguirán siendo estafados, y los niños seguirán siendo abusados, y los barras bravas seguirán exhibiendo su impunidad y la violencia no cesara nunca.

Por eso es importante recordar el final de aquel viejo escrito, que se le atribuye a Bertold Brech “…Ahora están golpeando mi puerta, vienen a llevarme a mí, pero ya es demasiado tarde.”.-

Carlos Gowland.