domingo, 25 de enero de 2015

Porque no con el PRO, ni con el Frente Renovador


Últimamente, parte de nuestra dirigencia política, (y ante los últimos acontecimientos la idea ha recrudecido), cree que es necesario un frente político opositor, que incluya no solo a los partidos de FA UNEN,  sino también al PRO (mejor dicho al Efectivismo Macrista), o al Frente Renovador (que no parece renovar nada).
La realidad es que las alianzas a contramano son imposibles, y ya tenemos la experiencia, porque no son ni programáticas, ni ideológicas, solo se trata de amontonar una pila de gente que piensa tan diferente como un Católico de un Musulmán.
Tanto el FR como el PRO, implican un regreso a los años 90, donde una mentirosa estabilidad impulsó un proceso de acumulación de riqueza, tan fabuloso como perverso, puesto que puso bajo el límite de pobreza a más del 50% de los argentinos, y provoco la desocupación más alta de la historia, peor aún que la de la década infame.
No puede seguir pasando por alto que los dos partidos solo necesitan una alianza electoral, para poder utilizar la estructura geopolítica del radicalismo, y nada más, que detrás de su "prolijidad" gubernativa, solo se esconde la intención de generar redes de negocios para parientes y amigos, pero con menos escándalo.
La derecha, neo derecha, neo liberalismo, neo capitalismo, no puede dejar de ver el estado como una maquinaria destinada a mejorar los negocios de los grandes empresarios, y en el caso argentino, además se ocupa de beneficiar en esos negocios al capital extranjero, proveyéndole de socios locales.
Los 90, demostraron que al capitalismo liberal no le interesa, ni siquiera que exista un punto de partida igual para todos, y en ese periodo como en la dictadura dejaron sin igualdad de oportunidades a la mitad del país, destruyeron un sistema educativo que formaba técnicos y profesionales especializados, para cambiarlo por otro que no ha aportado ningún beneficio a la población, que degradó a docentes y alumnos por igual, hasta convertirlo en un mero depósito de jóvenes y niños, que de paso algo pueden aprender.
SI sumamos a esto el proceso de exclusión, que actualmente se ha reavivado, tenemos como resultado el estado de disolución social en que nos encontramos.
Las Alianzas opositoras que persiguen como único fin acceder al poder, lo único que consiguen son gobiernos que no representan a sus ciudadanos y están condenados al fracaso.
Es preferible para el ámbito del FA UNEN, seguir como hasta hoy, agregando la búsqueda de un programa común a todos, que sea el que pueda levantarse como bandera, una vez definida la candidatura en las PASO, manteniendo la identidad política que tuvo desde su inicio.
Si se produjera un acurdo con el PRO o el FR, los Partidos del UNEN perderían su identidad política, para convertirse en escoltas de sectores que, igual al actual gobierno, buscan servirse del poder.
Es preferible que se pierdan mil elecciones y que se salven los principios, sentencio Yrigoyen hace muchos años, Arturo Illia, nos dijo que la nación necesitaba hombres responsables, que era difícil ser Radical pero valía la pena serlo, Alfonsín nos enseñó el camino de la coherencia y de la democracia, enfrentando a estos intereses que hoy nos quieren como socios minoritarios, mascotas del poder.
El PRO y el FR por igual entrañan los males de los que nos advirtieron nuestros más grandes dirigentes políticos, cuya sola memoria debería ser suficiente para frenar cualquier intento de reeditar aventuras que solo dieron lugar a la destrucción política. Alem, Yrigoyen, Oyanarthe, Alvear, Lebhenson, Larralde Sabatini, Illia o Alfonsín, jamás hubieran imaginado una alianza de estas características.
No lo hagamos nosotros.

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