Últimamente, parte de nuestra dirigencia política, (y ante
los últimos acontecimientos la idea ha recrudecido), cree que es necesario un
frente político opositor, que incluya no solo a los partidos de FA UNEN,
sino también al PRO (mejor dicho al Efectivismo Macrista), o al Frente
Renovador (que no parece renovar nada).
La realidad es que las alianzas a contramano son imposibles,
y ya tenemos la experiencia, porque no son ni programáticas, ni ideológicas,
solo se trata de amontonar una pila de gente que piensa tan diferente como un
Católico de un Musulmán.
Tanto el FR como el PRO, implican un regreso a los años 90,
donde una mentirosa estabilidad impulsó un proceso de acumulación de riqueza,
tan fabuloso como perverso, puesto que puso bajo el límite de pobreza a más del
50% de los argentinos, y provoco la desocupación más alta de la historia, peor aún
que la de la década infame.
No puede seguir pasando por alto que los dos partidos solo
necesitan una alianza electoral, para poder utilizar la estructura geopolítica del
radicalismo, y nada más, que detrás de su "prolijidad" gubernativa,
solo se esconde la intención de generar redes de negocios para parientes y
amigos, pero con menos escándalo.
La derecha, neo derecha, neo liberalismo, neo capitalismo,
no puede dejar de ver el estado como una maquinaria destinada a mejorar los
negocios de los grandes empresarios, y en el caso argentino, además se ocupa de
beneficiar en esos negocios al capital extranjero, proveyéndole de socios
locales.
Los 90, demostraron que al capitalismo liberal no le
interesa, ni siquiera que exista un punto de partida igual para todos, y en ese
periodo como en la dictadura dejaron sin igualdad de oportunidades a la mitad
del país, destruyeron un sistema educativo que formaba técnicos y profesionales
especializados, para cambiarlo por otro que no ha aportado ningún beneficio a
la población, que degradó a docentes y alumnos por igual, hasta convertirlo en
un mero depósito de jóvenes y niños, que de paso algo pueden aprender.
SI sumamos a esto el proceso de exclusión, que actualmente
se ha reavivado, tenemos como resultado el estado de disolución social en que
nos encontramos.
Las Alianzas opositoras que persiguen como único fin acceder
al poder, lo único que consiguen son gobiernos que no representan a sus
ciudadanos y están condenados al fracaso.
Es preferible para el ámbito del FA UNEN, seguir como hasta hoy,
agregando la búsqueda de un programa común a todos, que sea el que pueda
levantarse como bandera, una vez definida la candidatura en las PASO,
manteniendo la identidad política que tuvo desde su inicio.
Si se produjera un acurdo con el PRO o el FR, los Partidos
del UNEN perderían su identidad política, para convertirse en escoltas de
sectores que, igual al actual gobierno, buscan servirse del poder.
Es preferible que se pierdan mil elecciones y que se salven
los principios, sentencio Yrigoyen hace muchos años, Arturo Illia, nos dijo que
la nación necesitaba hombres responsables, que era difícil ser Radical pero
valía la pena serlo, Alfonsín nos enseñó el camino de la coherencia y de la
democracia, enfrentando a estos intereses que hoy nos quieren como socios
minoritarios, mascotas del poder.
El PRO y el FR por igual entrañan los males de los que nos
advirtieron nuestros más grandes dirigentes políticos, cuya sola memoria
debería ser suficiente para frenar cualquier intento de reeditar aventuras que
solo dieron lugar a la destrucción política. Alem, Yrigoyen, Oyanarthe, Alvear,
Lebhenson, Larralde Sabatini, Illia o Alfonsín, jamás hubieran imaginado una
alianza de estas características.
No lo hagamos nosotros.
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