Hace 49 años, con la inspiración de un Gral. de lentes, y el espaldarazo de quienes de cuyos nombres mejor no acordarme, con el pretexto de una supuesta normalización institucional, el apoyo de los hombres de la CGT, las 62, el "Lobo" Vandor, las fuerzas armadas derrocaron al Dr. Arturo Illia, el país perdió allí una gran oportunidad de reencausarse por el camino de la democracia republicana, de la mano de un hombre que no proscribía, ni perseguía, ni mataba, que creía en la fuerza de la democracia como vehículo de las realizaciones colectivas, que entendía que el progreso iba atado al desarrollo humano, que no había nación sin integración, que la paz social solo era posible si todos nos hacíamos responsables de la parte que nos tocaba como ciudadanos.
Los sindicatos peronistas consiguieron las obras sociales, que les cedió el general de labios defectuosos, los violentos ganaron espacio y comenzó la espiral que desemboco en golpe de estado del 76, la dualidad permanente de Perón contribuyó al crecimiento de la violencia cuya verborragia no pudo detener, la aparición de la triple A, etc. etc. etc.
Después de recuperada la democracia, tras seis años de gobierno radical, que no pudo hacerle comprender a la sociedad, la importancia que tenia la consolidación del sistema, y la recuperación del patrimonio y el tiempo perdidos, el golpe financiero, que acelero la salida de Alfonsín, nos llevó de regreso al mas retrogrado conservadurismo, que provoco una crisis económica peor que la del 30, de la mano de un peronista que en 10 años pudo exhibir el increíble logro de haber sumido a más de medio país en la miseria, que el gobierno débil de la Alianza no pudo recuperar, sobre todo por la huida del gobierno del Frente Grande; que nos dejo de regalo a Flamarique y a Cavallo, de lo que después no quisieron hacerse cargo.
Vino Duhalde, vino Néstor, vino Cristina, que nos está llevando al mismo resultado que el menemismo, porque es indudable que nos va asumir en la pobreza, que nos cambia de amos con la excusa del desarrollo, que niega a desnutrición, ocultándola bajo el eufemismo del "bajo peso", que discrimina a los aborígenes, que niega el derecho a disentir, que es como negar el derecho de pensar.
Este peronismo de ahora, ruega por un golpe blando que se haga cargo de los desaciertos, y corrija los errores, para que la historia los guarde, otra vez, como mártires del sistema.
Pero no será así, deberán quedarse en el gobierno hasta el último día, deberá corregir sus errores ella misma, y después será necesario que se someta al juicio de la historia, y allí jurado mediante, "dura lex sed lex", aprenderá que todo tiene una justicia, y que al fin toda justicia llega. Así que, a su pesar, nadie la quiere sacar del gobierno, no hay golpe blando, no hay fantasmas, no hay madero donde asirse, solo una marcha de homenaje, solo el pedido de justicia.
para los que vivimos sin pensar en ganar o perder, solo por la satisfacción de hacer las cosas bien.-
miércoles, 18 de febrero de 2015
lunes, 16 de febrero de 2015
Alianzas amplias, claudicaciones profundas
Hace un poco más de tres años, Ricardo Alfonsín despilfarro
irresponsablemente, todo el capital político que había acumulado cristalizando
una alianza política, con un exponente de lo peor del menemismo, que gobernó la
argentina en los noventa, y que de la noche a la mañana, capitalizando el
descontento de un sector había conseguido notoriedad en las elecciones
legislativas, y fue así que los Radicales de Buenos Aires nos tuvimos que
tragar el sapo de llevar en nuestras listas a este personaje que además, fiel a
su naturaleza, nos traicionó antes de las elecciones presidenciales.
Creo que Alfonsín aprendió la lección, aunque no del todo,
atrincherado en el partido, y rodeado de sus acólitos aplaudidores, cerró la
discusión interna demostrando que lo aprendido con la fallida alianza no le
había servido para nada, y es así que tenemos en el partido un gobierno interno
cuyos esfuerzos por mejorar la imagen del radicalismo, nos llevaron ver una
triste realidad, solo votó en las elecciones algo así como el 7% del padrón, lo
que en definitiva consagra lo que durante muchos años se intentó, casi eliminar
esa molesta manía de querer votar que tenemos los radicales.
Del otro lado de la interna las cosas no son mucho mejores,
porque la renovación que enfrentó al oficialismo, era más parecida a un museo
de cera sobre todo por la cantidad de supuestos próceres que acumulaba, y que
según parece a la vista no deja de ser un intento por conservar (como en escabeche)
los mismos privilegios para la misma gente.
Conclusión, de todos modos siguen siendo los mismos ocupando
los mismos cargos, por un período más de tiempo.
La salida de del FAP, de la coalición UNEN, por una cuestión
ideológica, no es un dato menor de la realidad que nos circunda, porque el
Presidente de la UCR, primero con confusos mensajes y luego con una Propuesta
dañina para los miembros del UNEN,
termina por destruir una alianza política generada en un espacio dentro
de un arco político compartido, que además reunía en un solo espacio no solo a
los partidos de tendencia socialista, también acercaba a aquellos cuyo origen
radical era insospechable.
Pero la lucha por conservar el espacio político, por parte
del Presidente de la UCR, y de Elisa Carrió, o mejor dicho de conservarse en
sus cargos, porque es indudable que ninguno de los dos da la talla necesaria
para ser presidente, uno porque su impericia en el manejo del partido, y sus
vaivenes entre el poder y la oposición delatan su verdadera naturaleza, y la
otra porque no aparece como una opción fiable porque desde sus harto
denunciadas conspiraciones, y sus cambios permanentes de socios políticos,
parece más una nena caprichosa que un político con talla de estadista.
Pero lo importante es para mí es la UCR, porque es mi
partido, por el que he luchado, al que he representado alguna vez, y en él me
he formado, como tantos otros militantes.
La Coherencia en materia política, es un valor agregado que,
surge del mantenimiento a ultranza de una ética basada en una postura moral. La
del Radicalismo no ha variado en años, puesto que entiende que la sociedad ha
sido apartada de las grandes decisiones que influyeron en su desarrollo, y que
debe volver a su lugar para hacerse cargo de su destino común siendo, parte de
la decisión, puesto que no habrá reparación posible si el hombre no asume su
responsabilidad como parte de la sociedad, una sociedad que se desarrolla en un
ambiente solidario, donde el individualismo está sepultado por la realización
colectiva. Es decir, no hay posibilidad de progreso, ni de crecimiento
individual, si este no es parte de una tarea colectiva.
Siguiendo este pensamiento, tanto Crisólogo Larralde, como
Moisés Lebhenson, los dos pensadores más grandes de la política moderna
argentina, entendieron que nada era posible con la ausencia del pueblo, pero no
cumpliendo el rol de comparsa del poder, sino como el eje de la política.
Arturo Illia, en uno de sus discursos, dijo que el ciudadano
debía ser responsable de su destino, tal como manifestó Yrigoyen en su discurso
inaugural, cuando dijo que "la patria dejaba de ser gobernada para
comenzar a gobernarse", ambos pensaban claramente, que el poder sin la
presencia de la ciudadanía como protagonista no servía a los intereses del
conjunto.
Los partidos como el peronismo, los seudo-liberales como el
PRO, o el Frente Renovador, no creen en el protagonismo social, el Peronismo tiene
una idea de la dignificación social que nunca hemos compartido, y creo que no
compartiremos nunca, porque en su esquema de poder el ciudadano es un receptor
de las supuestas reivindicaciones, pero esta relegado a la función de receptor
mudo de los beneficios, y solo aparece cuando es llamado a votar por el líder
de turno, además de convertirse en una especie de rehén de las organizaciones
subalternas (hace poco la presidenta de una cooperativa del programa Argentina
Trabaja me dijo "si no estás dentro de una orga, no tenés nada, además
tenés que ir adonde te lleven, y algunos te sacan hasta la mitad de lo que te
pagan del plan"); porque en su concepción de la política la promoción
social está condicionada a la sumisión que el individuo le debe a su benefactor,
y que se traduce en el apoyo irrestricto a un dirigente, y la total ausencia,
en un proceso de decisión donde la permanencia del dirigente depende de la
capacidad movilizadora (mas colectivos llena, más alto llega). Pero las grandes
decisiones se toman entre grupos de pocos dirigentes, a puertas cerradas y ante
la ausencia del pueblo que dicen representar, posiblemente esto sea una
deformación propia de sus características fundacionales.
El PRO es una agrupación política de superestructuras, donde
el pueblo no es parte de ninguna decisión, y que esconde, tras el color y el
efecto, una profundo desprecio por la realización del hombre y de su
posibilidad de protagonismo social, la política educativa del PRO, que
sub-ejecuta el presupuesto de educación pública, pero cumple con creces lo
destinado a educación privada, demuestra a quien quiera verlo que la educación,
liberadora del individuo, está en el último lugar de sus prioridades, en la
medida que no esté dirigido a los sectores con los que prefiere gobernar.
Además a pesar del
discurso (a veces ignorante de situaciones y contextos), aparentemente opositor
de Macri, el PRO no duda en aliarse con el FPV, y concederle espacios a la hora
de cerrar los números del presupuesto de la capital, o de necesitar la
aprobación de sus propuestas legislativas, mostrando un total desprecio de un
comportamiento ético y moral.
De cualquier modo estas formas de pensar la política no
tienen nada que ver con el pensamiento Radical, que siempre ha entendido al ciudadano
como protagonista central, presente y participe de las decisiones.
Cualquiera puede decir, que igualmente y sea como sea, es
necesario derrotar a este gobierno como sea y a cualquier costo, cediendo en
las posturas ideológicas y gestando alianzas amplias que permitan que toda la
oposición agrupada dentro de un mismo espacio, pueda presentarse a elecciones y
derrotar al este gobierno.
El problema es que las alianzas, tan amplias como pretenden
algunos, implican claudicaciones en lo ideológico, y por lo tanto en lo ético y
moral, que desembocan en gobiernos que terminan fracasando, porque no pueden
sostener exitosamente ninguna medida porque terminan por gobernar sin
convicción, y lo que se hace es solo lo que se puede. Y el posibilismo en la
política es el peor de los males que tenido esta república.
Los gobiernos se convierten en constructores de efectos,
pero como dijo hace unos días la concejal Neculqueo de Neuquén sobre el plan
expresado por Quiroga en la apertura de sesiones del HCD) "estuvo carente
de programas para el desarrollo humano y no se habló en absoluto de la
vulnerabilidad social que padecen muchos vecinos en la ciudad". Agregando
"Si bien se va a avanzar en obra pública como la pavimentación en
distintos sectores, creo que al ser humano en su carácter integral no se lo
tuvo en cuenta", casualmente Quiroga es el nuevo aliado del PRO, artífice
de la fractura de la UCR de Neuquén, que
parece proclive al gobierno de efecto visual, pero de cambios poco profundos,
como le gusta al PRO.
Seguramente alguien con un vocabulario poco cultivado, dirá
que esto no es más que una expresión de Autosatisfacción ideológica, que es la
que provoco que la UCR haya retrocedido tanto entre las preferencias de la
gente. Personalmente estoy convencido que no es así, que nuestro retroceso en
la consideración pública tiene que ver con haber abandonado nuestras
convicciones, dejando nuestro destino político en manos de una dirigencia más
proclive a quedarse atornillada en un sillón, que ha desarrollar la doctrina de
un partido que solo puede ser opción de poder a fuerza de practicar su
doctrina.
Puedo estar equivocado, pero esto es parte me mi
pensamiento, y quiere ser una explicación de por qué creo que la destrucción
del UNEN y la alianza con sectores que nada tienen que ver con el Radicalismo
es una opción imposible de practicar, y el extrañamiento de nuestra doctrina, a
cambio de un éxito electoral poco probable, solamente nos hundirá un poco más
en la ciénaga de la confusión en la que parece que, dirigentes ideológicamente
poco convencidos, nos han introducido.
Sería bueno que luego del fracaso esa dirigencia, este
dispuesta a aceptar el error, y retirarse de la política, definitivamente,
puesto que habrán demostrado, no solo su error, sino su inoperancia y sumisión
a los dictados de quienes poco interés tienen en el verdadero progreso del
país. ¿No le parece Dr. Sanz?
jueves, 12 de febrero de 2015
El discurso de ayer, la tristeza de hoy
El discurso de ayer desnuda, una vez más, el ánimo del gobierno de esconderse de la realidad, y como el avestruz, esperar que las cosas pasen, como si los hechos no pudiesen afectar en nada el normal desarrollo de la cosa diaria, y en un discurso dirigido a su militancia personal, pero transmitido para todos (y todas), nos dice lo bien que esta todo, y nos enrostra los logros fabulosos de su gobierno.
Pareciera que la muerte cotidiana no le roza, que los acontecimientos no le alcanzan, que nada puede dañarla en su caja de cristal, custodiada celosamente por "su" militancia personal, que nos advierte de vez en cuando que, no nos metamos con Cristina.
Me pareció bueno expresar mi punto de vista sobre esto de que ellos se quedan con la asignación universal por hijo, con la educación, con los científicos, con la alegría, y el canto, y etc., etc., etc.
Es bueno que los oficialistas que critican la postura opositora de la UCR, o del frente UNEN, reconozcan que nadie de este lado de la oposición está en desacuerdo con las asignaciones por hijo, porque están destinadas a solucionar un problema social real y concreto, que los que vivimos los 90 gobernados por su actual "Socio en el Congreso" (por favor ver las noticias del senado de hoy), vivimos en carne propia, y sufrimos la política de exclusión que dejó a más de medio país en la calle, precisamente durante el gobierno de su partido.
La asignación Universal por hijo fue un proyecto largamente estudiado por la UCR, y alguna vez, el propio Dr. Alfonsín lo defendió, siendo gobierno, porque era parte del mecanismo de redistribución del ingreso, sumamente necesario en nuestro país, que nunca pudo ser tratado porque SU partido en el congreso, defensor del liberalismo neo capitalista, nunca lo permitió.
La Educación, fue la principal preocupación de La Unión Cívica Radical, no de su gobierno, a tal punto que el plan de alfabetización credo por el Dr. Illia, y luego continuado durante el gobierno del Dr. Alfonsín no pudo ser superado por su gobierno, (el de su partido), que en cambio decidió, para ser funcional al sistema económico, destruir el aparato educativo del país que a pesar de sus deficiencias funcionaba, y aportaba al mercado técnicos, y hombres preparados tanto para el trabajo como para afrontar el desafío universitario, que demás está decir durante los gobiernos radicales tuvo altos niveles de excelencia, en materia de ciencias y tecnología.
Excelencia educativa esta que su gobierno, el de su partido, decidió destruir de un plumazo, y el incipiente y necesario desarrollo tecnológico de nuestro país quedo largamente relegado, demás está decir que la destrucción de la educación, fue un plan perfectamente estudiado por el gobierno de su partido, plan urdido por SU socio político en el congreso, y aplaudido por sus amigos, y por Ud., hoy disfrazados de otra cosa, que no es más que la misma cosa pero con apariencia distinta.
La alegría y el canto están bien, nadie puede ser condenado por cantar o por reírse, excepto cuando no hay motivos para cantar o reírse; por lo menos ante la situación en la que su gobierno, el de su partido, nos ha puesto. No se olvide el lector que su gobierno, el de su partido, y de sus amigos, nos enterró en medio de un conflicto de potencias, que no era nuestro, que no tenía replicas en nuestra sociedad, y que culminó con el más tremendo atentado que podía sufrir un país, donde la convivencia racial y religiosa era el orgullo de la ciudadanía, y que su gobierno detrás de un traicionero acuerdo se consagró a encubrir.
También se nos endilga a los opositores el silencio, silencio que la oposición puede elegir, y no es que no haya nada que decir, o que no se pueda decir. Se puede decir mucho sobre la responsabilidad del gobierno, no solo sobre la muerte de Nisman, cuyo homicidio debe ser investigado, resuelto, juzgar a los culpables de la vileza, y que paguen con la cárcel.
Hay muchas muertes más que deben explicarse, y aunque sería muy largo de enumerar, este gobierno, y los gobiernos de su partido deben explicar, las muertes "accidentales", de miembros de la comunidades aborígenes, el avasallamiento de sus derechos, el despojo de sus tierras, la extranjerización de la Patagonia, las muertes por enfermedades que se pueden curar porque se gasta más dinero en publicidad que en medicamentos, el analfabetismo que crece en los bolsones de pobreza, porque la educación no existe, y causa la muerte por ignorancia, las muertes provocadas por la inseguridad, por la soberbia de caudillismo provincial que esconde la desnutrición con el eufemismo del "bajo peso".
Su gobierno que cacarea de revolucionario, no tiene nada de eso, los gobiernos revolucionarios de verdad no enriquecen a sus líderes a costa de la pobreza del pueblo, los gobiernos revolucionarios realizan una distribución autentica de la riqueza, los gobiernos revolucionarios se ocupan realmente de la salud, y de la educción porque saben que verdadera soberanía reside en la sabiduría del pueblo.
El silencio no es solo por Nisman, el silencio debe ser por todos los muertos que su gobierno esconde, detrás de estadísticas maniqueas, y de discursos y gestos ampulosos, el silencio debe ser por una democracia que corre peligro de comenzar a agonizar detrás de la descalificación al opositor, la persecución de quienes piensan diferente, el silencio debe ser por la falta de una justicia verdaderamente independiente que peligra tras la colonización que hacen de ella su gobierno y su partido, que comenzó en los 90, y aún sigue, el silencio es porque su gobierno soberano tras su discurso revolucionario nos entrega a otro imperialismo que desprecia nuestra democracia tanto como el anterior.
Personalmente el 18 marcharé en silencio, no solo por Nisman y en su homenaje, sino por todas la injusticias que su gobierno comete, en reafirmación de mi libertad, y de mi concepción ética de la vida, por la justicia social que este país necesita, por la paz entre nosotros, y no soy por esto un enemigo del pueblo, solo soy alguien que piensa diferente.
miércoles, 11 de febrero de 2015
El estado de cosas y el camino del cambio
Es increíble cómo la actualidad, nos va modificando los caminos del pensamiento, y la necesidad de modificar el estado de cosas en el que vivimos parece cada vez más acuciante, hasta el punto en el que no podemos ver más allá de la superficie, y creemos que está mal todo aquello que nos rodea.
Los argentinos estábamos acostumbrados a pasar nuestros días tranquilos, conviviendo con nuestros vecinos y amigos, dentro del territorio que nos es familiar, pero desde hace un tiempo, demasiado largo quizás, nos vemos inmersos en lo que vislumbramos como un caos generalizado, nos es invadido el espacio conocido, por gente que no hemos visto, cuya condición social no es peor que la nuestra, nos sentimos agredidos por un entorno que percibimos hostil, alentado en gran parte por la profunda división social que ha creado la conducción política del país.
Pero debemos aprender a diferenciar lo que parece de lo que es, desde hace mucho tiempo que el fantasma de la intolerancia social aparece, al principio de tanto en tanto, y hoy cotidianamente; vemos como las diferencias sociales, acentuadas por una mala política socioeconómica que saco a hombre del centro de la escena, aumentan la tensión social.
El estado de los 70, y de los 90, hasta hoy, puso toda su energía en satisfacer las necesidades de las corporaciones, creando una suerte de democracia escénica, donde lo que está frente a nuestros ojos es el oropel de un falso progreso, y detrás, una forma de ejercer el poder que somete al hombre al dictado de normas que son siempre funcionales a las Organizaciones que ejercen el poder corporativo, discrecionalmente y sin imitación alguna.
Los gobiernos democráticos desde los 90 hasta aquí, fueron siempre funcionales a esas corporaciones, económicas política y sindicales, donde la característica fundamental es la falta de representatividad social, y al subordinación del poder político a los estos intereses.
Es así que en los últimos años los partidos se han convertido en corporaciones cuyos hombres lejos de representar al ciudadano, lo utilizan como medio para sostener su parte dentro de la corporación.
Los sindicatos acuerdan con los empresarios hasta dónde puede llegar el reclamo, de forma que no afecte los intereses económicos del sector, o de la empresa, pero que al mismo tiempo no genere un daño que los saque de la conducción, de esta forma se genera una lianza entre sindicalistas y empleadores, donde el único perjudicado es el trabajador.
En el ámbito del gobierno el asunto es más grave aún, porque desde el poder se fomenta este estado de cosas, siendo funcional a las necesidades corporativas de cada grupo, dejando al margen de cualquier decisión, generando un proceso de división social que va en beneficio de los intereses de esas corporaciones.
La Igualdad no existe, la justicia, la libertad y la solidaridad, son solo enunciados escritos en una Constitución, que solamente se levanta cuando algún sector privilegiado ve amenazado su espacio vital; y es allí cuando el poder deja ver su verdadero rostro, la sola amenaza desata los más bajos y violentos métodos de su ejercicio, desde la mentira hasta la violencia propiamente dicha, de la cual se mantiene prescindente, dejando caer la responsabilidad sobre algún socio alguna vez favorecido, que debe pagar por las gracias recibidas.
Y esto no se trata solo de la política, sino de todos los espacios de poder de nuestra sociedad, porque, en definitiva, todos nos utilizan para sostenerse, así es que el gobierno nos abandona, las industrias nos envenenan, los medios nos mienten, la justicia nos olvida, el Congreso nos da la espalda, los empresarios nos esclavizan, y mucho más que no nos alcanzaría el tiempo de enumerar.
En este estado abandónico de cosas, es que surge en medio de nosotros el rencor y el resentimiento, hacia el que vemos como diferente, porque en realidad, como lo que se nos muestra es que el progreso y el bienestar están circunscriptos a quienes son parte de las corporaciones que detentan el poder, deja de importarnos el hombre, el otro. Pasamos de este modo a convertirnos en lobos de los hombres, como si los más de 2000 años de historia hubiesen pasado en vano.
El gobierno nacional, sin aceptar someterse a ninguna clase de control, avanza sobre los ciudadanos, hasta el punto en el que nos sentimos como objetos vigilados por el Gran Hermano que predijo Orwell, donde la intención de hacernos cargo del ejercicio de la libertad puede ser visto como un crimen, y es ahí donde este gobierno ha comenzado a generar esta desconfianza social, tratando de uniformar el pensamiento colectivo, alineado detrás de una forma de pensamiento nacional, donde el gobierno crea los héroes, y las historias, y estamos obligados a respetar esta posición, nos guste o no porque es la palabra oficial, así se empieza por borrar la historia, reemplazándola por otra que resulte más cómoda al poder; Milan Kundera en uno de sus libros relataba como con el correr del tiempo, los cambios, y la conveniencia del poder de turno iban desapareciendo de las fotos oficiales a los personajes que habían construido el estado socialista Checo, y Clement Gotwald estaba cada vez más solo saludando en ese balcón.
El gobierno obra de este modo, creyendo que la historia solo se cambia, cambiando el relato, creyendo que el solo discurso modifica la imagen que se tiene de nosotros como país, creyendo que el solo reparto de subsidios modifica el estatus social, inventando planes que su misma gente se ocupa de no cumplir, creyendo que devolver la dignidad justifica tener de esclavos de tal o cual agrupación, o dirigente adicto al oficialismo, a grandes sectores de la población en riesgo, creyendo que pagar la militancia asegura fidelidad política.
Y en este estado de cosas, todo lo que se pudo haber invertido en generar un cambio social real, se ha despilfarrado, en acciones vanas y escenarios grandilocuentes, pero detrás de esto se esconde la verdadera cara del poder, la de la mezquindad, la desidia, el abuso y el abandono de aquella parte de la sociedad que no le responde o no le es útil; la de la protección a funcionarios sospechosos, la de contribuir al sostenimiento de eternos gobernadores de provincias, e intendentes, cuyos antecedentes de parecen más a un prontuario que a un currículum.
El que cuestiona el fondo de un supuesto proyecto político, que solo se trata de mantener en el poder a la misma gente por mucho tiempo, es un traidor a la patria, o al pueblo; el solo cuestionamiento de la forma es considerado una violación a la fidelidad debida; solamente disentir es suficiente para que los partidarios del gobierno nos adviertan que, con tal o cual, no se jode.
De esta forma se reparte limosna en forma de beneficios sociales, que no llegan a todos, sino al sector que es más proclive a defender al poder, dejando fuera al resto de la sociedad.
Y cuando hablo de beneficios no me refiero solamente a subsidios en dinero, sino a todos los beneficios que los ciudadanos debemos acceder por ser parte integrante de la sociedad (somos parte indivisible del estado), y los sostenemos las estructuras políticas y de gobierno del estado.
Este estilo de hacer política, poniendo al hombre como subordinado de la organización, y de una determinada corporación, hace que la democracia sea solo un hecho formal, y no parte del derecho propio del ciudadano, porque en el afán de sostener la corporación se intenta convertir al hombre en el esclavo del aparato, solo como un engranaje más de una maquinaria.
Del otro lado el fenómeno es parecido, la impotencia, genera violencia verbal, descalificaciones del calibre más grueso posible, con o sin sentido, con o sin razón, provocado a veces por simple odio a una postura política, otras por algún daño que creemos que nos han infringido desde el poder, hasta llegar a la violencia física, como hemos visto últimamente; y en este estado, ¿cuánto puede faltar para el enfrentamiento abierto?
Es aquí donde la libertad es un espejismo, una entelequia, una declamación poética, pero no es una realidad, porque la libertad de los privilegiados de la corporación se construye sobre la sumisión de los desposeídos, disimulada detrás de una falsa imagen de benevolencia del poder.
Estamos frente a un dilema moral, como se reencausa el país en la normalidad, como se hace para volver a la concordia, y restablecer los lazos solidarios que mantienen unida a la sociedad, como se hace para que brecha provocada se cierre, y se vuelva a vivir en un estado donde la violencia, de cualquier tipo, deje de ser la moneda cotidiana de la sociedad, donde parece que la vida no vale nada.
Gran parte de la ciudadanía nos reclama, a los opositores, que nos unamos detrás de un proyecto común: Vencer al poder; pero vencer al poder no es, por si sola, razón suficiente para conformar un aglomerado de partidos, que pongan un candidato a consideración de la gente, sino que además debe ser un espacio donde los que participen tengan un vínculo común, por pertenecer a un arco ideológico que permita a los ciudadanos identificarse, claramente en coincidencia con su pensamiento respecto de lo que debe ser la sociedad, y hacia donde debe orientarse el gobierno.
Las urgencias electorales de siempre no pueden condicionar el proceso de creación política, pues este depende de la convicción desde lo ideológico, desde lo metodológico, y lo moral. No es posible que un agrupamiento de partidos donde no hay pensamientos, por lo menos parecidos, pueda funcionar.
Es indudable que la ciudadanía le reclama a la política, que se vuelva a gobernar al país, honesta y éticamente, pero para eso también es necesario que los espacios políticos, y sobre todos los que implican alianzas, sean lo suficientemente coherentes con una posición ideológica común, que implique también un compromiso con lo metodológico, que a la hora de gobernar continúe con el mismo alineamiento.
Lo que hay que cambiar en el poder, implica un cambio profundo en el comportamiento social de la república (de todos), y una alianza con sectores que alguna vez fueron socio de esta forma de gobernar, no sirve para que la reparación real sea posible, porque aunque suene anacrónico esta es la tarea, la de la Reparación total de la República, y esto implica la reparación social, económica y política, un verdadero cambio en la comprensión y el ejercicio del poder, con aquellos que desde su conducta y coherencia pueden demostrar esa pureza cívica necesaria para emprender la tarea, y esto no está ni en el PRO, ni En el Frente Renovador. Esto está en Nosotros, que hemos sido la guía moral de este país, y debemos volver a serlo.
miércoles, 28 de enero de 2015
Reflexiones sin titulo
En el norte de nuestro país,
alguien se muere de hambre, porque no figura en una estadística por desnutrición,
sino que tiene “Bajo Peso”; un eufemismo inventado para ocultar uno de los flagelos
que los últimos 20 años de la Argentina no han conseguido desterrar; en el
centro y hasta el sur más lejano alguien se morirá de frio, porque por su condición
no puede acceder a ninguna forma de calefaccionarse, eficiente, económica y
sustentable; en los centros urbanos más poblados alguien morirá envenenado
lentamente, por residuos químicos arrojados sin control, filtrados hacia las napas
de agua; alguien morirá producto de la infección provocado por buscar en la basura
algo que dignifique su vida, en otros lugares del país morirán producto del
envenenamiento por los residuos químicos desechados por la minería a cielo
abierto.
Todos tendrán un hilo conductor
común, la mayoría serán niños o ancianos, la mayoría serán pobres, la mayoría no
tendrá educación.
En otras partes del país, un
exportador de granos decidirá que no va a liquidar las divisas de lo que
vendió, o un productor decidirá arrojar como basura su producción antes que
venderla al costo que impone el mercado, y un gobierno permitirá que la
perversidad de la intermediación destruya las ilusiones de mejora social, alguien
decidirá que no merecemos tener industrias y provocara una escalada de desempleo,
que el papel deberá ser más caro, y no habrá cuadernos, que no es suficientemente
caro el precio de la carne, que los intereses son demasiado bajos, que los
sueldos son demasiado altos, que la rentabilidad financiera es más importante
que producir, que no se necesitan científicos, que lo que se produce debe ser
poco para que se sostengan los precios, que los impuestos son demasiado bajos, que
la salud es demasiado barata, que los medicamentos no deben estar al alcance de
todos, que no importa, aunque baje el precio del petróleo el combustible será siendo
caro, que no necesitamos justicia.
Todos los que tomen las decisiones
tendrán algo en común, la mayoría serán ricos, la mayoría tendrá educación, la mayoría
no serán niños, ni ancianos, la mayoría no tendrá remordimientos.
Esto es lo que ocurre cuando la
cultura del exceso se consolida en el poder, se pierde la conciencia, la dimensión
del efecto que tienen las decisiones que se toman, en pro de obtener mayores
beneficios, políticos, económicos, sociales, concentrados en pocas manos.
Y el exceso consolidado en el
poder, sea político, económico, social, cultural, provoca que las sociedades se
dividan entre los que disfrutan de los beneficios, y el resto, generalmente la
mayoría, generando un modo de violencia sorda, que sin estallar termina que el
resto se arroje en las manos de quien ofrece las soluciones más rápidas, más
efectistas, y seguramente más inútiles.
Así en el proceso se muere la
gente, olvidada, callada, y anónimamente, sin que las tapas de los diarios les
dediquen más tiempo que el que necesitan para lastimar al poder, y menos del
que se necesita para crear la conciencia necesaria en el pueblo, y los
gobiernos justificaran el abandono culpando a los medios, y a los mercados, y
los empresarios culparán al gobierno o a los medios según convenga.
Entretanto en algún lugar del
país mientras alguien tira comida, otro se muere de hambre, mientras alguien
consume más energía de la que debe, alguien morirá de frio, mientras alguien
sigue tirando basura sin control otro morirá por una infección desconocida,
mientras tanto alguien decide ganar más de lo que debe alguien caerá en la
pobreza, casi sin solución de continuidad, inexorablemente.
Al mismo tiempo lo único que se
distribuye es la injusticia, lo único que se distribuye es el egoísmo social,
lo único que se distribuye es el odio.
Seguramente el que lea esto se
encogerá de hombros y dirá ¿y yo que puedo hacer?, la respuesta es TODO, tomar
conciencia, asumir la condición de ciudadano responsable de gobernar-se, con la
capacidad de exigir pacifica pero inexorablemente que termine al inmoralidad
del derroche, del abandono, de la pobreza, porque el país se hace entre todos,
o no faltara mucho tiempo para que desaparezca bajo el peso de nuestra propia
desidia.
martes, 27 de enero de 2015
En el aniversario del holocausto
Por razones que tenían que ver con el trabajo de mi padre,
crecí toda mi adolescencia y parte de mi juventud oyendo términos, como goy,
Yom Kippur, Rosh Ashana, shikse, yidish, rabino, bar miztvá, etc. Todos me
resultan familiares, porque tienen que ver con parte de mi vida, con algunos
amigos que coseche en el camino, que traen el recuerdo de buenos tiempos.
Hoy me traen otros recuerdos, de cosas que he leído, y me
han contado, se cumple un nuevo aniversario del hecho más terrible que recuerda
la humanidad, el inicio del Holocausto, del intento de destruir en masa a toda
una etnia, y una religión con el solo motivo justificar el odio y rendirle
culto a la muerte.
El genocidio no era nuevo, lo practicaron los gobernantes más
crueles de la historia, es la sistematización de la perversidad, el odio, la intolerancia, la
brutalidad, justificada por una supuesta superioridad de unos sobre otros.
El Nazismo infringió a la humanidad el daño más terrible que
se podía, porque consiguió que aún hoy persista el odio racial y religioso, y
se lo siga utilizando como herramienta para justificar, la inoperancia propia
de los dictadores.
Todavía escuchamos términos como judío, negro o chino de
m..., que nos roban todo, que se enriquecen a nuestra costa, que tienen todas
la oportunidades, y todo un rosario de tonterías, que hacen más que desnudar
los defectos que tenemos como sociedad.
Todavía estamos a tiempo de cambiar y enterrar el odio, de
una vez por todas; guardar en la memoria hechos como este nos debe servir para
entender, que si no combatimos el autoritarismo, la tiranía, y el desprecio por
el que es diferente, siempre estamos en riego de ser nosotros las victimas de
nuevos holocaustos, porque en el mundo sobran locos mesiánicos capaces de
cualquier cosa.
A todos aquellos amigos Judíos, o no, solo les puedo decir a
modo de homenaje, ¡Memoria, Shalom Aleihem! (la paz sea contigo).
Carlos Gowland.
Un comentario sobre las palabras de la Presidenta
Parece que no se hizo nada en materia de derechos humanos
hasta el 2003, y nada con relación a la AMIA y al Atentado a la embajada hasta
que llegaron El, y Ella, pero para desgracia, todavía algunos tenemos un poco
de memoria, creo que vale la siguiente aclaración.
1) En 1983 a horas de haber asumido, el Presidente Raúl Alfonsín,
inicio la denuncia que dio lugar al Juicio a las Juntas, primero caso en la
historia, donde un país juzgaba a sus propias autoridades sin intervención
extranjera, el único antecedente parecido se había dado en Grecia, liego de la
caída del gobierno de los coroneles. A los que estábamos viendo la Cadena
Nacional esa noche, nos corrió una gota de sudor por la espalda, producto de la
sorpresa, y también de temor por lo que pudiera pasar, en un momento donde las
Fuerzas Armadas tenia todavía un importante poder sobre un sector reaccionario
de la opinión pública.
2) como testigo del modo en el que se dieron las leyes de
Obediencia Debido y Punto Final, creo que no había salida posible, y ante la
opción de un nuevo baño de sangre, no era lo mejor, sino lo único que se podía
hacer, y se hizo con tristeza, y se hizo con bronca mordiéndose la lengua.
3) Su partido Sra. presidenta había convalidado la ley de
auto amnistía que había dictado el Gobierno Nacional, así lo hizo saber al
pueblo su partido por boca de sus dirigentes más importantes, Luder, Cafiero,
Lorenzo Miguel, Iglesias..., y siguen los nombres.
4) Ni Ud. Ni su esposo hicieron nada por los derechos
humanos durante la dictadura, ni después, salvo hacer dinero, no movieron un
pelo por nadie.
5) A nadie le escapa, que descolgar un cuadro, y derogar una
ley, que ya había sido derogada por la Justicia, no es precisamente un acto de
valor, sino un mero simbolismo demagógico.
6) Los Atentados de la Embajada de Israel y la AMIA fueron
el producto de los desatinos del gobierno de su partido, dirigido por el Dr.
Menem, al que EL, y Ud. elogiaron por ser el "mejor presidente que tuvo la
república", quien nos metió en el medio de un conflicto, que no solo nos
era extraño, sino que además, destruyó años de convivencia pacífica entre
colectividades, nacionalidades diferentes, que ayudaron a construir la
Republica con su trabajo y sacrificio.
7) Era, obviamente obligación de su partido arreglar el estropicio,
que Uds. mismos habían provocado, y la creación de esa Unidad Fiscal Fue
Aplaudida por todos, y me incluyo, porque por fin, podríamos saber la verdad.
8) pero como no podía ser de otra manera, Ud. y su Partido
en el gobierno, habrían de destruir lo que pacientemente había construido,
incluso negando el único argumento válido que tenía en su defensa; con lo último
que ha pasado, al negar a influencia de El en la designación de Nisman como
Fiscal Especial, está aceptando que en realidad no tenía la intención de
esclarecer nada.
9) Lamentablemente se ha rodeado de personajes Oscuros y
violentos, como también son algunos de alguna oposición, dándole un
protagonismo que no solo no se merecen, si no que no se lo han ganado.
10) me imagino que por estas horas los agentes de la SIDE están
quemando pilas de papeles, que puedan comprometer a muchísima gente, incluidos
muchos personajes políticos.
La señora presidenta, nos miente, nos abandona, y esto es lo
peor que un mandatario puede hacer a su pueblo, porque quien dice encabezar una
revolución que no revoluciona nada, en definitiva, no sirve como gobernante.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)