domingo, 25 de enero de 2015

Porque no con el PRO, ni con el Frente Renovador


Últimamente, parte de nuestra dirigencia política, (y ante los últimos acontecimientos la idea ha recrudecido), cree que es necesario un frente político opositor, que incluya no solo a los partidos de FA UNEN,  sino también al PRO (mejor dicho al Efectivismo Macrista), o al Frente Renovador (que no parece renovar nada).
La realidad es que las alianzas a contramano son imposibles, y ya tenemos la experiencia, porque no son ni programáticas, ni ideológicas, solo se trata de amontonar una pila de gente que piensa tan diferente como un Católico de un Musulmán.
Tanto el FR como el PRO, implican un regreso a los años 90, donde una mentirosa estabilidad impulsó un proceso de acumulación de riqueza, tan fabuloso como perverso, puesto que puso bajo el límite de pobreza a más del 50% de los argentinos, y provoco la desocupación más alta de la historia, peor aún que la de la década infame.
No puede seguir pasando por alto que los dos partidos solo necesitan una alianza electoral, para poder utilizar la estructura geopolítica del radicalismo, y nada más, que detrás de su "prolijidad" gubernativa, solo se esconde la intención de generar redes de negocios para parientes y amigos, pero con menos escándalo.
La derecha, neo derecha, neo liberalismo, neo capitalismo, no puede dejar de ver el estado como una maquinaria destinada a mejorar los negocios de los grandes empresarios, y en el caso argentino, además se ocupa de beneficiar en esos negocios al capital extranjero, proveyéndole de socios locales.
Los 90, demostraron que al capitalismo liberal no le interesa, ni siquiera que exista un punto de partida igual para todos, y en ese periodo como en la dictadura dejaron sin igualdad de oportunidades a la mitad del país, destruyeron un sistema educativo que formaba técnicos y profesionales especializados, para cambiarlo por otro que no ha aportado ningún beneficio a la población, que degradó a docentes y alumnos por igual, hasta convertirlo en un mero depósito de jóvenes y niños, que de paso algo pueden aprender.
SI sumamos a esto el proceso de exclusión, que actualmente se ha reavivado, tenemos como resultado el estado de disolución social en que nos encontramos.
Las Alianzas opositoras que persiguen como único fin acceder al poder, lo único que consiguen son gobiernos que no representan a sus ciudadanos y están condenados al fracaso.
Es preferible para el ámbito del FA UNEN, seguir como hasta hoy, agregando la búsqueda de un programa común a todos, que sea el que pueda levantarse como bandera, una vez definida la candidatura en las PASO, manteniendo la identidad política que tuvo desde su inicio.
Si se produjera un acurdo con el PRO o el FR, los Partidos del UNEN perderían su identidad política, para convertirse en escoltas de sectores que, igual al actual gobierno, buscan servirse del poder.
Es preferible que se pierdan mil elecciones y que se salven los principios, sentencio Yrigoyen hace muchos años, Arturo Illia, nos dijo que la nación necesitaba hombres responsables, que era difícil ser Radical pero valía la pena serlo, Alfonsín nos enseñó el camino de la coherencia y de la democracia, enfrentando a estos intereses que hoy nos quieren como socios minoritarios, mascotas del poder.
El PRO y el FR por igual entrañan los males de los que nos advirtieron nuestros más grandes dirigentes políticos, cuya sola memoria debería ser suficiente para frenar cualquier intento de reeditar aventuras que solo dieron lugar a la destrucción política. Alem, Yrigoyen, Oyanarthe, Alvear, Lebhenson, Larralde Sabatini, Illia o Alfonsín, jamás hubieran imaginado una alianza de estas características.
No lo hagamos nosotros.

jueves, 22 de enero de 2015

La muerte de Nisman, anomia y alerta

La muerte del Fiscal Nisman es una alerta definitiva, para ver el estado anómico en el que nos encontramos como sociedad, no es posible que pueda funcionar ninguna institución republicana cuando el poder es sospechado de corrupción, crímenes, complicidades.

Pero esto no es nuevo, históricamente en nuestro país esto ha sido así, desde los albores de la nacionalidad, hemos sufrido magnicidios, injusticias, corrupciones escandalosas, asesinatos políticos, torturas, atentados, y de nuevo el circulo sigue girando y reiteradamente vuelven a ocurrir, matanzas atentados, torturas, ocultamientos, corrupciones, asesinatos.

Posiblemente nos hemos anestesiado, y lleguemos al punto del acostumbramiento, creyendo que ante cualquier acto opositor al poder la venganza sea la respuesta natural, porque ya lo hizo quien estuvo antes, y lo hará quien venga después.

Los mensajes que se cruzan parecen cada vez más violentos, las paredes que se pintan reflejan que en realidad vivimos en un estado de inconciencia, pero no solo el gobierno, sino también la sociedad en general. Los insultos, y amenazas dirigidas a quienes piensan diferente lo demuestran cabalmente, y ante un estado sospechado de corrupción, nos corrompemos  también, por las dudas, hasta que finalmente se cae en la falta de conciencia de la existencia de las normas morales más elementales, que permiten la vida en sociedad.

El asesinato de Nisman, es un golpe tremendo contra la República, que debería despertar la conciencia de nosotros como ciudadanos, y preguntarnos si ¿no es la hora de volver a descubrir la importancia de lo moral, de lo ético, de recuperar la solidaridad social?, que es lo que construye a  la Republica.

La omnipotencia del poder, que cree que cualquier medio es válido para sostener sus privilegios, aun a costa de la vida y de la paz social, la permanencia ininterrumpida en su ejercicio, utilizando todos los medios posibles, la exageración del boato y la pompa hasta llegar a la lujuria, la actitud de muchos de nuestros representantes, que de estar tanto tiempo ocupando sus cargos, han creado una oligocracia que ha olvidado donde está el pueblo, cuyos intereses dicen proteger.

Nuestro sistema no funciona bien, y es evidente que es necesario poner freno a tales excesos, yendo hacia una democracia republicana mucho más amplia y más representativa.

Porque cuando la sociedad sospecha del estado, de la justicia, de sus representantes, es que ha descreído del sistema, y esto posiblemente indique que ha dejado de ser el continente de la sociedad a la que está dirigido.

Cuando el sistema pólitico comienza a fallar el tejido social se resquebraja, y las sociedades se dividen, casi siempre violentamente, y esto, precisamente, es lo que debe evitarse.

Posiblemente sea hora de plantearnos si no debemos cambiar algunas cosas que no permiten que la democracia, y la república no funcionen correctamente, quizá sea hora de introducir reformas que limiten el ejercicio del poder, en tiempo y espacio, para evitar que el enquistamiento termine en la perversidad de la tiranía.

Lo más peligroso que existe para la democracia y la república es precisamente eso, que la permanencia termina por convertir a los dirigentes en tiranos,  dueños de la verdad, propietarios de la vida y de la muerte de las personas, conculcan los derechos, anulan las garantías, para finalmente eliminar las libertades de quienes, en lugar de proteger, convierte en victimas del poder.

Pero solo es posible si el pueblo se lo propone, si surge del clamor de la sociedad, y no como parte de un acuerdo de dirigentes, para crear una Constitución “a la medida”, sino como una real necesidad para poder vivir finalmente en una sociedad en “unión y libertad”, como promete el preámbulo.

sábado, 9 de agosto de 2014

Reflexiones sobre una mala decisión en una muy mala oportunidad


Reflexiones sobre una mala decisión en una muy mala oportunidad

Hace pocos días, exactamente 7 días después de convocadas las elecciones internas, y publicada la resolución que establece el reglamento electoral, la mesa directiva de la Honorable Convención de la Provincia de Buenos Aires, decidió dar por tierra, de un solo golpe, los artículos 133 a 140 de la Carta Orgánica Provincial, con el propósito de que Ricardo Alfonsín, y algunos de sus amigos se pudieran presentar como candidatos a la estructura del partido radical, haciendo caso omiso de muchas de las incompatibilidades, y prohibiciones contenidas en esos artículos.-

Lo interesante del caso es que sin haber mediado una sola sesión de la convención, en una resolución tomada, entre gallos y medias noches, por los miembros de la mesa directiva de la Convención, que solo tiene facultades de representación del cuerpo, deciden legislar de hecho, y sin la intervención de nadie autorizado, sobre un asunto que hoy está en tela de juicio dentro de la UCR, a escondidas, de forma tan irregular que la resolución que fue comunicada, ni siquiera tiene fecha, ni número de registro, vilando la formalidad de todas las resoluciones de la Honorable Convención de la Provincia.

La cuestión de fondo de esto es la siguiente, si se permite que alguien, que no tiene facultades para hacerlo, se arroga el derecho de efectuar una modificación de tales característica, sin la participación del máximo órgano facultado para hacerlo, burla el sistema democrático lesionándolo en su esencia.
Esto es así, porque en un sistema democrático, la discusión y el acuerdo de los hombres que integran una organización, a través de sus representantes es fundamental para que las decisiones, sobre todo las constitutivas, sean dotadas de legitimidad de origen, si se burla esta premisa, que es la condición necesaria, se corre el riesgo más grande de todos, perder el sentido democrático y caer en el totalitarismo, que implica que alguien, por su posición de poder, tiene el derecho de hacer y deshacer a su antojo, sin control y sin medida, para poder cambiar las reglas a su gusto y conveniencia.

Esto es la génesis de la institucionalización totalitaria, y además sienta el precedente más dañino para el espíritu del radicalismo, esto implica que todo aquello que estos dirigentes han criticado del partido gobernante, están totalmente dispuestos a practicarlo hacia dentro, en una actitud realmente reñida con la ética, que todos los radicales hemos querido practicar.

Aqui no solo está en juego la legalidad de la decisión de la mesa directiva de la convención y de la junta electoral, aquí está en juego la práctica real de la  democracia, el ejercicio de la libertad, la doctrina que el partido ha acuñado durante toda su historia.

¿Y todo esto para qué?, solamente para sostener la ambición de una sola persona y de su grupo de acólitos, que no pudiendo acceder legítimamente, a los que pretender, encuentran la forma de hacerlo tratando de burlar lo establecido por la ley del partido, perdón por la máxima ley de la Unión Cívica Radical, su Carta Orgánica.

Si esta decisión se sostiene, Ricardo Alfonsín, será el responsable de haber herido de muerte a la Unión Cívica Radical, seguramente será recordado por nuestra historia, como el hombre que destruyo la esencia del alma Radical, porque después de esto difícilmente se pueda volver a ser creíbles y confiables.

Dr. Ricardo Alfonsín, si Ud. realmente vive para el Radicalismo como dice, renuncie, a su banca, o a su candidatura, cumpla con la Carta Orgánica  como corresponde, recupere con su ejemplo la credibilidad del radicalismo, sino lo hace, lo único que conseguirá es poner al Radicalismo de rodillas, Ud. se convertirá en un dirigente de un partido fantasma, que ha perdido su razón de ser.-

miércoles, 16 de julio de 2014

Analisis y opinion para radicales


Algunos elegimos sumarnos a la autoconvocatoria, destinada a reavivar la llama del  radicalismo, recuperar su identidad, y ponerlo otra vez en el lugar de preferencia de donde nunca debió haber salido.
Hay una necesidad en la ciudadanía de renovar el espíritu de la república, de ser parte de un país que nos incluya a todos y cada uno, que nos ponga a todo en lugar que nuestra constitución nos propone, que la nación nos haga verdaderamente iguales, social, jurídica y políticamente, que nuestros conciudadanos dejen de ser rehenes de la política, y clientes de la dirigencia para recuperar la identidad nacional que alguna vez nos hizo grandes.
EL futuro de la UCR está plagado de incertidumbres y obstaculizado, por quienes han creído que es válido conservar espacios, a fuerza de impedir que los hombres y mujeres que conforman la Unión Cívica Radical, puedan ejercer, sin condicionamientos, el derecho de legitimar a sus dirigentes utilizando el poder que les confiere el derecho de elegir.
La recuperación del radicalismo dependerá de la apertura que, necesariamente, deberá darse, solamente por una cuestión de sentido común, si no se da esa apertura, si no se puede elegir, la Unión Cívica Radical correrá serio riesgo de desaparecer, o peor se convertirá en un grupo minúsculo de voluntades personales sin sustento alguno.
No se trata solo de cuestionar a tal o cual dirigente, sino de terminar con una conducta, que lejos de fortalecer a la UCR, la ha debilitado en sus bases, y deslegitimado en sus valores y principios.
En los últimos años se ha popularizado en el partido radical una especie de filosofía, donde se cree que la permanencia en los comités da derechos exclusivos para ser conducción, eso es negar los mismos principios sobre los que se fundó la UCR, la permanencia lo único que da es antigüedad, no derechos, al contrario genera obligaciones, por sobre todas las cosas la obligación de ser abierto a las nuevas propuestas y a los nuevos aires que nos lleguen.
Lo único que nos da derechos es el principio de igualdad, la convicción con la que se han profesado las ideas, el fundamento con el que se predica el credo radical, pero eso solo no nos da el derecho de llamarnos radicales, sino también la forma en que como radicales tendemos la mano al que se acerca y propone desde sus convicciones nuevos aportes.
Pero esa convicción de la predica es la que nos obliga a desenterrar las urnas, escondidas detrás de una errónea idea de una legitimidad basada en la permanencia, Siempre estuve y estoy convencido que ser radical, y ser dirigente radical, entraña en sí mismo una actitud de renunciamiento permanente, donde se debe estar dispuesto a someterse a la sanción de las urnas, y si los votantes nos dan la espalda, saber retirarnos con el honor del deber cumplido.
Para recuperar el partido es necesario que esa forma ética del radicalismo se vuelva a poner en práctica, no hay radicalismo viable si esa forma de republicanismo representativo no se practica en lo interno, y se proyecta hacia afuera, La Unión Cívica Radical debe cumplir con esa premisa, para convertirse en la Estrella del Sur que guíe a la ciudadanía, como al navegante, hacia el puerto seguro.
La Ciudadanía nos ha sido esquiva, y sin embargo en muchos de sus reclamos están contenidos los principios que el radicalismo enarboló, como banderas, desde su fundación.
Hoy la ciudadanía pide transparencia, honestidad, decencia en el manejo de la cosa pública, representatividad, respeto a la constitución y las leyes, independencia de poderes, Justicia, federalismo real, libertad de expresión, solidaridad social.
Todas aquellas cosas que el radicalismo ha defendido desde siempre, pero sin embargo no se nos elije para representar esas banderas, y en lugar de volver a los principios por los cuales nos hicimos radicales, se nos intenta imponer,  por un lado sumarse a la comparsa gubernamental, y por el otro ser cola de ratón de una masa opositora de impresentables, que han sido cómplices de aquellos que embozadamente traicionaron al pueblo, y lo sumieron en la pobreza décadas atrás.
Para que la Unión Cívica Radical vuelva a ser una opción deberá comenzarse por, alentar a que los dirigentes pasen por el tamiz electoral interno, para luego someterse a la voluntad popular; y entender que esta es una práctica saludable y necesaria, porque desde allí siempre se sale fortalecido, tanto el que gana como el que pierde, pero desde la convicción intima, entendiendo que La Unión Cívica Radical es como La Nación, no es de nadie y es de todos, y todos tienen los mismos derechos y obligaciones.
Por eso es importante que discutamos de política, pero con una actitud de desprendimiento, entendiendo que el oponente también discute desde una posición racional, y que lo importante es que a partir de los argumentos se construyan los consensos, que a partir del conflicto que implica el choque de opiniones surja la verdad que nos conduzca hacia el destino que el radicalismo se merece, pero que ese choque de opiniones nazca de una posición de auténtica convicción despojada de intereses personales.
La democracia es el mejor sistema de gobierno, pero puede y debe ser perfeccionada, en dirección de una mayor y más efectiva representatividad de los pueblos, y esa representatividad que se consigue desde una permanente atención a la voz de los individuos que forman la trama social, interpretando sus reclamos a las luz de las ideas, pero siempre representándolos y atendiendo a sus necesidades sociales y políticas.
No hay posibilidad de proponer gobernar el país, si los programas de gobierno no nacen de oír la voz de la gente,  por eso el camino que debemos trazar debe ser auténticamente radical, enarbolando la idea de una nueva forma de intransigencia, que nazca desde la necesidad popular de ser representados autentica y legítimamente, de ser no solo destinatarios de las decisiones, sino parte de ellas, en una forma de política que integre al ciudadano al poder real, que haga sentir que él es tan responsable del destino de su patria como sus dirigentes, y que fundamentalmente sepa que está siendo representado cabalmente, con transparencia, sin ocultamientos, ni dobleces.
Hay dos caminos para la política; uno es cerrar los oídos al pueblo, y ejercerla desde el mesianismo y la imposición, propias de los gobiernos excluyentes y elitistas, oligocráticos, o totalitarios, donde el pueblo está ausente de las decisiones fundamentales y su participación solo se circunscribe  tomar las migas de la mesa de los poderosos, donde la inclusión es solamente un espejismo demagógico e inconsistente, y la democracia real es una ilusión propia de la propagandística moderna.
La otra es el compromiso de poner al hombre en el centro, ejercer el poder desde la legitimidad, desde el consenso y la discusión democrática, donde el hombre sea el eje, origen y destino de las decisiones políticas, donde la heterogeneidad del pensamiento sea la clave para el desarrollo político y social, y el elemento con el cual se reconstruya una forma de vida con identidad propia, igualdad social, democrática, justa; donde las libertades públicas sean el objeto a preservar de cualquier desviación de la política.
Los privilegios de los sectores dominantes de la Argentina siguen intactos, han cambiado los actores, pero el argumento sigue siendo el mismo, las contradicciones se han profundizado, y detrás de un supuesto empoderamiento del pueblo, se esconde una necesidad de cambiar a los viejos detentadores del poder por otros nuevos, con las mismas ideas y las mismas intenciones.
Los modelos políticos que se nos pretenden imponer, incluso por nuestra propia dirigencia, no tienen nada que ver con la necesidad de hacer al ciudadano un real protagonista de la política, sino al revés, de alejarlo lo más posible y ponerlo en el lugar de un manso depositario de aquellos beneficios que se distribuyen como dadivas.  
Estamos en un momento crucial para el radicalismo, porque se pone en juego la participación, y la representatividad de los ciudadanos, en  contra un proyecto de poder hegemónico, al que no se combate con alianzas a contramano de las ideas, ni con arreglos subterráneos con el poder, al proyecto hegemónico  se lo combate desde la pureza de los principios asumiendo el rol que la sociedad nos conceda, no importa si debemos volver a ser los míticos 44 defensores, lo que importa es se mantengan los principios que nos hicieron respetados como partido en todas las naciones de américa.
La opción es que volvamos a ser radicales, levantando las banderas y sosteniendo la lucha, nuestra causa es la causa de los desposeídos, nunca debimos abandonarla.
Debemos ser sostenedores del más auténtico radicalismo, tal como lo dijo Yrigoyen: “Ser radicales en todo y hasta el fin, levantando el espíritu por sobre el medio y el ambiente”, que realmente valga la pena ser radical, de lo contrario la Unión Cívica Radical se disolverá irremediablemente, como lo profetizo alguna vez Leandro Além, y la lucha habrá sido en vano y estéril, la nación caminara hacia otros rumbos y la felicidad de la patria será solo una quimera inalcanzable.
Es notable como se acentuó el poder de las fuerzas antipopulares, la falta de una verdadera promoción del hombre para alcanzar la igualdad social, se nota en el permanente deterioro de la calidad educativa, detrás de aparentes planes de promoción  social se esconde un profundo desprecio por el ascenso social, para convertirlos en meros clientes de un sistema que no deja de ser funcional a los sectores económicamente más poderosos que, para acumular mayores riquezas necesitan de un mercado laboral poblado de hombres y mujeres cuya pobreza e ignorancia los convierta en mano de obra barata.
El poder económico nunca fue solidario con el ciudadano, en nuestro país, particularmente desde la aparición del neo liberalismo, los grandes capitales, han perseguido la meta de obtener más y mejores ganancias, a costa de la paz social, buscando, y encontrando, en los gobiernos que se sucedieron a partir de los noventa, cómplices económicos, y socios políticos, que sostuvieron esta situación, desoyendo el constante reclamo social, escondiendo detrás de una supuesta entrada en el mundo desarrollado, una decisión irrevocable de sumergir socialmente a las mayorías, es así que los negocios productivos fueron convertidos en grandes negocios financieros, donde la exclusión social es la característica, el poder económico mundial centralizado provoco en los países “emergentes”, situaciones de fragilidad social que lejos de emerger, sumergen a las naciones en situaciones de caos social.
El gobierno actual detrás de su fachada liberadora y distribucionista, con la complicidad de parte de la oposición, y de algún sector nuestro partido en particular, ha buscado reemplazar una clase dominante por otra, pero con iguales intenciones y prácticas, su populismo exacerbado, no consigue mejorar en nada la situación del pueblo, por el contrario, sus prácticas subsidiaristas y seudodistributivas, en lo social, solo mantienen al pueblo adormecido, consecuencia de una promesa de resurgimiento económico, que no es más que la zanahoria que persigue el mulo, que nunca alcanzará, sino, por el contrario lo mantendrá sometido al designio de los intereses económicos que manipulan a este gobierno.
La movilidad social ascendente de la República Argentina, ha sido reemplazada por una dinámica diferente, se pretende mejorar el ingreso, pero mantener el mismo status social, lo que provoca situaciones de tensión, debido a que los ciudadanos pueden obtener un mayor bienestar, pero condicionándole el acceso a servicios de mejor calidad, limitando su posible promoción, y de esa forma ejercer una forma de control social, que mantenga al hombre dependiente de un esquema de poder político que no hace más que condicionar su desarrollo.
Todo esto se ve reflejado en la calidad de los servicios educativos, desde la formación de los docentes hasta el estado de los establecimientos, y su distribución, la calidad y disponibilidad de las prestaciones de salud, la disponibilidad de los servicios públicos esenciales, transporte, infraestructura urbana, etc.
Como decíamos antes, el momento ha cambiado pero el drama sigue siendo el mismo, del unicato de fines del siglo 19, a la escena actual solo han cambiado los actores, el argumento sigue, es igual, el de 1890 buscaba consolidar definitivamente un esquema de poder oligárquico y omnipotente que perdurara en el tiempo y consolidara los privilegios que habían conseguido; hoy en cambio,  bajo el disfraz de lo popular, oculta la verdadera intención de reemplazar la vieja oligarquía, por otra, posiblemente más aceptable popularmente, pero igualmente falaz y descreída, y como en aquel momento, hoy el gobierno busca que los amigos del régimen acumulen poder y riqueza a la sombra de sus bondades y beneficios, mientras tanto el pueblo solo puede acceder, como siempre, a las migajas que caen de la mesa de los nuevos poderosos.
Estamos lejos de un despertar de la ciudadanía, porque todavía, los males se demoran en manifestarse, pero sin lugar a dudas, esto ocurrirá, tarde o temprano, los hombres y mujeres sumergidos por años de años, sojuzgados por los feudos provincianos, postergados por la naturaleza propia de esta forma de hacer negocios, abandonados a su suerte, sin sustento, sin protección, sin justicia, se deben levantar y exigir que los profetas del anti pueblo desaparezcan de la escena; pero esta vez no será sin pena, es necesario que la justicia, que se le ha negado sistemáticamente al ciudadano, haga sentir su peso sobre los responsables, que no quede crimen sin castigo, y que ese castigo sea aún mayor para aquellos que se aprovecharon de la riqueza de la patria y de sus hombres, anteponiendo sus intereses personales al objetivo colectivo de la Nación.
Tal es así, que a los antiguos escándalos del régimen, se le han sumado otros nuevos, y continúa la obra, sin solución de continuidad, sin freno, sin pudor y sin moral de ninguna especie. 
Ante este estado de cosas la dirigencia de Unión Cívica Radical se ha mantenido casi ausente, dando la espalda a la ciudadanía, cuyos sectores medios y bajos no encuentran en la UCR, otrora el mejor intérprete de sus necesidades y anhelos, a un interlocutor válido, sino a una organización apática, sin rumbo, sin convicciones ni banderas, rendida al culto de la realidad y el pragmatismo sin ideología, efectista y vana.
La UCR fue llamada cumplir con la reparación política y social, de un régimen consolidado en el país, que mantuvo a la ciudadanía esclava de sus ambiciones, y excluida de los beneficios, y la uso como justificación de sus negocios, aquel régimen infame, derrotado por Irigoyen,  volvió en los recurrentemente, con distintos nombres y en distintas décadas, y hoy se reinstala en un gobierno que  pesar de su imagen, esconde en su interior el bacilo de la oligocracia, el nepotismo y la plutocracia, prácticas que son en definitiva una forma de tiranía escondida detrás de un democracia solo formal.
Los principios que nos llevaron a ser Radicales se mantienen hoy en absoluta vigencia, la necesidad de derrotar la contradicción es cada vez más acuciante, es entonces que debemos recuperar para la Unión Cívica Radical, la mística revolucionaria con la que nació, su visión de democracia y libertad, su idea de Justicia Social, su visión de una sociedad basada en la solidaridad como el elemento de cohesión entre sus miembros, donde la igualdad y fraternidad sean el común denominador entre  los ciudadanos.
La aventura del pragmatismo político debe llegar  su fin, la estrategia debe ser superada por la reafirmación ideológica, no estamos frente a un escenario donde es posible colonizar el poder, en base  acuerdos espurios, para después cumplir nuestros objetivos.
Debemos conquistarlo, en base a nuestras convicciones, nuestros principios doctrinarios, en un escenario donde las ideas sean más fuertes que las tentaciones del poder, donde seamos verdaderos intérpretes de la ciudadanía, que seducida por nuestra acción política nos acompañe en el ejercicio de una forma de gobierno amplio y participativo, para construir finalmente la republica que soñamos.
En esta cruzada que iniciamos, estamos más allá de la interna mezquina, nuestro objetivo es y será recuperar y sostener aquellos valores que nos convirtieron en el partido político más antiguo y grande de la historia Argentina, para beneficio de nuestros conciudadanos para que podamos afirmar que la felicidad de la patria no es la entelequia de nuestra imaginación, sino la realidad de nuestra acción política.
Muchos dirigentes creyeron, desde siempre, que brindando algún tipo de estabilidad económica a la gente y aliviando, un poco,  su situación social, era suficiente para que los verdaderos problemas de nuestro país, quedaran sumergidos bajo una supuesta ola de bienestar, que termina por no ser tal. Sino que, a lo único que contribuye, es a lograr que se produzca una nueva espiral de pobreza originada en los ajustes que irremediablemente llegarán, porque los niveles de despilfarro han sido tales, que en algún momento se deben terminar para estabilizar las cuentas públicas.
Esto no hace más que desnudar el verdadero carácter del nuevo régimen, los subsidios, los planes sociales, las asignaciones familiares, que son los métodos ms efectivos de redistribución, debían estar acompañados de un proceso destinado al lograr la promoción social de los sectores ms desposeídos, donde se hiciera hincapié en dar educación y preparación para que les permitiese reinsertarse laboralmente, dentro del sistema productivo, que necesariamente absorberá aquella mano de obra más capacitada, y mejor entrenada, pero con lo que se ha hecho las dos generaciones excluidas durante la década de los 90, seguirán igualmente sumergidas y condicionadas.
Es hora de cambiar, de modificar este estado de cosas, pero un cambio de nombre, o la aparición de un nuevo mesías no va a modificar nada, lo que necesitamos es un verdadera renovación, que ponga al ciudadano en el centro, que proponga un dirección ética, y que fundamentalmente, instale una nueva conducta social en la república, donde el respeto por el otro, la tolerancia, la solidaridad social, y la moral pública, sean el distintivo de un nueva sociedad.

miércoles, 12 de febrero de 2014

LLamado a la solidaridad ciudadana

Yo soy consiente que este gobierno, esta equivocado, que es corrupto y que detrás de su aparente faz democrática, se esconde un profundo autoritarismo. Creo que este gobierno esta agotando el tremendo capital que fue puesto en sus manos detrás de una falsa solidaridad social, repartiendo dinero a diestra y siniestra, sin control y sin un programa que permitiera mejorar la real calidad de vida de la gente. 

 Creo que han despilfarrado recursos del estado, que son de todos, en todo el territorio, entregándose a un desenfreno festivalero de dinero, donde los recursos del Tesoro son el medio por el cual se sostiene esta forma perversa de hacer política.

 Lo que no creo es que deban hacerse convocatorias con Consignas violentas como las que me han llegado últimamente, siento un tremendo desprecio por la violencia de cualquier clase, física o verbal, conozco gente que sinceramente cree que este proyecto político es bueno, y que no merece ni que lo cuelguen, ni que lo tiren huevazos, ni que lo saquen a patadas de ningún lado. 

Tampoco creo que se deban hacer convocatorias para lograr que los gobiernos se vayan por la ventana, sobre todo porque para lo único que sirven es para que después vuelvan como mártires para hacer exactamente lo mismo, o peor.

 Ser peronista, kirchnerista, o cualquier "ista" no es un pecado, es una forma de pensar, que a mi juicio es errónea, creo que quien no comparte mi visión de la republica puede estar equivocado, y creo que debo convencerlo de su error, sin descalificarlo, sin menospreciarlo, sin insultarlo.

 Creo que el comportamiento ciudadano debe partir de la FE Democrática, es decir de la tolerancia y el respeto por la opinión de otro, del libre debate, y de la disidencia constructiva, pero en paz, y en términos pacíficos, y humanos.

 Si no lo veo así, la lucha de muchos pro-hombres de nuestro país habrá sido en vano, y no tenemos mas destino que ser una nación de salvajes, que no tienen destino mas que convertirse en depredadores de si mismos
.

 Por ultimo, estoy convencido que este gobierno debe irse, pero solo al completar su mandato, que debe corregir los errores que cometió, que debe restituir lo que se llevo la corrupción, que los corruptos deben ser juzgados y condenados, por jurados como marca la constitución, que no debe permitirse que alguien se eternize en ningún estamento público.

 También creo que como ciudadanos debemos asumir nuestra responsabilidad y cumplir con nuestras obligaciones, como adultos, como origen y destino de la razón de ser del estado.

 Por todos esto, agradeceré que no me etiqueten, ni me envían mensajes que contengan insultos, ni invitaciones golpistas, ni cantos de revancha, ni descalificaciones ideológicas o racistas; no solo no las comparto sino que además son propias de gente menor.

 He sido toda la vida un admirador de nuestros mas grandes próceres Belgrano, Castelli, Moreno que soñaron una nación, y de nuestros políticos mas claros, Alem e Yrigoyen que eligieron el propio sacrificio a la comodidad del poder, de Larralde, Lebhenson, Illia y de Alfonsin, todos apóstoles de la tolerancia, la democracia, la libertad y la solidaridad, de Gandhi y de Luther King, profetas de la no violencia, no odio a nadie porque piense distinto, no me conviden a hacerlo, solo acepto invitaciones construir, y me puedo sumar a luchas contra "TODOS" aquellos que actúan a espaldas del pueblo, sin excepción, porque lo importante es no permitir que NADIE se burle de nuestro derecho a una patria feliz.
 
Gracias a todos a quienes va dirigido esto por comprenderme.

CARLOS EDUARDO GOWLAND

martes, 7 de enero de 2014

Desde un diagnostico a un punto de partida: como recuperar la politica


El panorama político ante el que se encuentra la UCR, nos pone ante la posibilidad de la disolución del partido, o, estamos asistiendo a la construcción de un nuevo sistema político don donde no importa la pertenencia ideológica, sino el pragmatismo exitoso de la estrategia.
Ante cualquiera de esta posibilidades, el Peronismo gobernante ha sido tan exitoso que ha trastocado completamente la vida política del país, en un proceso iniciado por Menem en los 90,  profundizado por el Duhaldismo, y cristalizado por el Kirchnerismo, creó una forma de hacer política donde no importa ningún tipo de ideología, o de pertenencia política, sino solo el éxito que se consigue, atravesando la división vertical de los partidos político tradicionales.
El problema con esto es que se creado una forma de oligarquía política que solo se sostiene, a partir de la volubilidad de la dirigencia, que muda de agrupaciones políticas, pretendiendo seguir siendo parte de sus orígenes, argumentando la incomprensión de la dirigencia, de tal forma que si este nuevo intento fracasara puede volver o irse nuevamente, en la medida que esto permita seguir conservando el poder, y el espacio personal.
Desde los 90 ningún dirigente que estuviera en una línea aparentemente critica, o de cambio permaneció dentro de la UCR, intentando luchar desde dentro para sembrar el germen de cambio, simplemente optaron por el camino más simple, logrado un espacio de espectabilidad, se fueron del partido hacia otras agrupaciones, o crearon las suyas propias solo con el objetivo de mantenerse como protagonistas excluyentes.
Dentro del peronismo, o del justicialismo, si se prefiere, pasó más o menos lo mismo, pero a diferencia de la UCR, y a pesar de haber sido los responsables primigenios de muchos de los males que aquejan al país, el justicialismo crece, porque naturalmente se desenvuelve en una especie de caos político, aparentemente democrático pero en el fondo autoritario, que termina por encolumnar a todas sus variantes a la hora de atravesar momentos políticamente difíciles, porque no comprende ninguna forma de conducción que no se base en la preeminencia de un líder, lo suficientemente fuerte como para sostenerse en el poder político, hasta que una nueva traición cambie el sentido del viento y haga girar la veleta.
Así el kirchnerismo logró en un momento atraer a dirigentes radicales, que luego mudaron hacia la oposición, y que actualmente mudan hacia el sector de Massa, aunque se sigan reconociendo como radicales, u otros se viste de amarillo porque hacia allí también pueden soplar vientos de triunfo.
Esta volubilidad de la dirigencia, que no deja de ser una forma inmoral de engaño a los ciudadanos, esta originada en la propia constitución, puesto que al permitir las reelecciones de los legisladores, de todos los niveles, y de los ejecutivos, provinciales y municipales, en algunos casos en forma indefinida, se transforma en la excusa suficiente y necesaria para que, ante la mínima posibilidad de verse vencido en la contienda electoral, permita mutar lo suficiente como para seguir manteniendo una supuesta identidad pero estando a la sombra de quien, en el arrastre provea a la victoria,  y, obviamente, al mantenerse triunfante ponerse en posición de exigir tales o cuales ventajas.
Esta forma de hacer política es propia de un país que no tiene ya un rumbo político cierto, donde todo se hace a contramano e improvisadamente, en busca de una justicia social, necesaria y de una justa redistribución del ingreso, se generan espacios clientelares, que lejos de producir una forma de mejora que pueda representar el puntapié inicial para lograr la tan necesaria movilidad social ascendente, produce un estancamiento propio de aquellas sociedades dependientes, que solo buscan mantener un estatus quo, donde se mantengan sumergido amplios sectores, que resultan funcionales a una forma de capitalismo imperante sin ninguna clase de conciencia social, para mencionar alguno de nuestros males.
La clase política argentina, o una buena parte se ha vuelto funcional a esto, solo basta con recorrer los distintos pueblos del país y ver que a pesar de haber soportado momentos durísimos, que son responsabilidad exclusiva de la dirigencia política, los mismos dirigentes siguen estando en los mismos lugares, más arriba o abajo en una lista, pero siempre están los mismos personajes que tienen o han tenido algún grado de participación en los sucesivos fracasos.
Es necesario y urgente que la forma de hacer política se modifique, porque treinta años después nos encontramos con una clase política ahora obsoleta, y con partidos avejentados, que no han sabido resolver los problemas fundamentales del país, y los ha convertido en espacios excluyentes.
Pero los cambios en el sistema los debe hacer la sociedad, desde su necesidad de ser auténticamente representada, y empiezan desde los pueblos, que son la base constitutiva de cualquier país. Los hombres se agrupan en pueblos donde eligen vivir, y desarrollan un sentido de pertenencia, y es de los pueblos desde donde deben plantearse los cambios que modifiquen el panorama político.
No habrá cambios posibles si estos no parten de los propios pueblos, es decir de la gente en su posición de mandante, ejerciendo presión sobre sus mandatarios, obligando a que estos sean auténticamente representativos de su voluntad.
La génesis del cambio está allí, pero implica un cambio de actitud de la sociedad, que debe asumir su rol de protagonista, en tanto que es el origen y el destino de cualquier acción de gobierno, por eso es que la participación popular, desde el propio municipio adquiere una relevancia fundamental.
La participación, no solo en la política, sino en las entidades intermedias termina por ser un arma excepcional del ciudadano cuando este adquiere real conciencia de su poder, puesto que es desde su núcleo social básico, es desde donde puede modificar ascendentemente, su forma de vida, mejorar su hábitat, ascender en su educación y satisfacer sus necesidades básicas.
La participación comunitaria puede ser una parte importante del cambio, porque ejercer presión hacia arriba es la única forma de modificar esta realidad política, que provoca que nuestra riqueza como sociedad, se pierda en los pasillos de los ministerios, de las legislaturas, de los municipios, y de los concejos deliberantes, donde se toman decisiones que modifican nuestras vidas, ante la total ausencia del único protagonista y destinatario de los errores y de los aciertos, el ciudadano.
El protagonismo ciudadano es la única arma posible, que puede esgrimir el pueblo en su defensa, pero no solo se trata de golpear cacerolas, sino de participar activamente, en todos aquellos ámbitos donde se pueda modificar esta realidad política, e impedir que el comportamiento hegemónico, siga haciéndose de los beneficios del poder,  a sus espaldas.
Nos corresponde a los que participamos en la política, y que vemos como se ha desvanecido y desprestigiado la política como actividad, sembrar conciencia en el hombre, mostrándole cual es el verdadero camino del cambio.

martes, 19 de noviembre de 2013

¿Qué hacemos ante una realidad que parece desquiciada y fuera de todo equilibrio?

¿Qué hacemos ante una realidad que parece desquiciada y fuera de todo equilibrio?

Dedicado a mi amigo Mario Jaraz

El mundo se ha vuelto extrañamente aferrado a la idea de la falta de importancia de las cosas importantes, como si una fantasía se hubiese apoderado de la vida.
Es importante para el mundo el dinero, la posesión de cosas, el excesivo pragmatismo occidental, donde parece que todo está dominado y subordinado a aquellos que ostentan poder.
Los poderosos políticos, y los poderosos empresarios, y los poderosos banqueros, y los poderosos especuladores, que nos dicen cuando podemos disentir y cuando no, que nos conviene leer y que no, de qué lado de una supuesta pared debemos estar, en manos de quien debemos dejar nuestras decisiones, para las que no estamos convenientemente preparados.
Se nos dice que no podemos opinar de economía, porque no estamos lo suficientemente formados, porque para eso están los economistas profesionales, que saben de eso, más que nosotros, y que ellos harán lo que saben hacer con nuestro dinero, “NUESTRO DINERO”, sobre cuyo destino no podemos opinar.
Los politólogos, nos dicen que debemos opinar, y nos enriquecen obnubilándonos con discursos, tan confusos como las ideas que profesan, algunos no dicen que la culpa es del estado, otros que la culpa es de los otros, de los de allá y de los de acá también, y a lo mejor de algunos del otro lado, que son evidentemente responsables de lo que aquí sucede, pero que nosotros debemos hacer lo que los opinadores nos dicen, votando a quien nos recomiendan, porque no estamos capacitados para pensar que es lo que nos conviene hacer como ciudadanos, aunque se trata de nuestra vida, “NUESTRA VIDA”, sobre cuyo destino no podemos opinar, porque no sabemos. 
Los Políticos Democráticos, Sociales, Liberales, de Derecha, de Centro y de Izquierda, nos dicen que es preferible que no elijamos a quien queremos que nos represente, porque es mejor dejar descansar en ellos nuestras responsabilidades civiles, que ellos saben que es lo que queremos, y si es así para que vamos a perder el tiempo votando, si total con que ellos decidan es suficiente, para que nos vamos a molestar asumiendo pesadas responsabilidades que tienen que ver con el proceso decisorio, aunque se trate de nuestro pensamiento, “NUESTRO PENSAMIENTO”, sobre cuyo destino no podemos opinar, porque no sabemos.
Un señor de impecable traje de alpaca inglesa, abogado, me dice que debo dejar la ley y la justicia en sus manos, porque no sabemos que es la ley y que es la justicia, y como no sabemos, es preferible que el la administre de la forma que más le plazca, total para que voy a preocuparme, si para eso está el, que estudio para decirme, a mí, a todos,  como debo vivir ordenadamente en una sociedad, mientras tanto libera Asesinos, Violadores, Secuestradores, pero como yo no sé cómo se hace justicia, no poder formar parte de un jurado, aunque se trate de mi necesidad Justicia, “MI NECESIDAD DE JUSTICIA”, sobre cuyo destino no podemos opinar porque no sabemos.
Mientras tanto nuestro país genera Generaciones de analfabetos, porque ninguno de ellos sabe qué hacer con la educación, entonces improvisas, con mis hijos, con tus hijos, con los hijos de todos; pero los de ellos van a las mejores escuelas, con el dinero que nosotros les pagamos, puntualmente.
Un señor me dice por televisión que lucha denodadamente contra el narcotráfico, y en ese  mismo momento un patrullero pasa por la esquina de mi casa en el mismo instante que un grupo de muchachos vende marihuana en ese lugar; y no se detiene, dice que le falta la autorización de un  juez, que a esa hora seguramente esta cenando en familia, o durmiendo, y aunque tampoco sabemos si es cierto que es tan necesario.
Otro señor nos dice que el agua es un derecho, que la nación ha firmado convenciones internacionales sobre eso, y que se está trabajando para preservar los recursos naturales, para que el agua sea un recurso para todos, al mismo tiempo que la Barrick Gold vierte toneladas de cianuro en los ríos, Monsanto, millones de litros de pesticidas contaminantes que llegan al agua, para no seguir ahondando; mientras tanto miles de personas mueren de Sed.
En otro lugar nos dicen que hay una preocupación genuina de la clase dirigente, por el estado en el que se encuentran los pueblos originarios, que es una preocupación de los legisladores y de ejecutivo, mientras tanto bandas de energúmenos inadaptados con alguna protección de vaya a saber quién (gobernante o empresario), matan atropellan, violan y golpean a nuestros hermanos, pero no podemos intervenir, ellos están preocupados.
En buenos aires un señor Durán Barba elogia a Hitler, y a Stalin, dos de los más grandes genocidas de la historia, le faltaría agregar a Mustafá Kemal, y a Roca, para completar el panorama de los genocidas, seguramente en otro país hubiese sido detenido por apología de la crueldad, aquí no, aqui asesora a un posible candidato a Presidente, y como si fuese poco asesora a algunos miembros de mi propio partido, un francamente despreciable y penoso acontecimiento.
En la Catedral de Buenos un grupo de personas que debieron haber sido expulsadas de la Iglesia Católica, irrumpen en una ceremonia de reconciliación entre Judíos y cristianos, recordando el momento inicial del holocausto, y como si fuera poco encuentran a un cura curiosamente e irresponsablemente, ¿chauvinista?, ¿Xenófobo?, ¿Racista?, no, mejor   FASCISTA, NAZI; que termina por justificar la vileza de la acción, ante el oído atónito de quien lo quiera escucharlo, haciendo caso omiso de las recomendaciones del Papa sobre el dialogo inter religioso.
Por otro lado los jubilados argentinos, principal preocupación de nuestros políticos, están atados un sistema tan corrupto, que no les permite vivir dignamente, que después de haber trabajado durante toda la vida, poniendo su trabajo para la mejor vida de las generaciones futuras, ni siquiera puedan elegir el medico que los atienda, sin tener que realizar pesados y terribles tramites, que convierten un sistema que pudiera ser simple y efectivo, en una maraña de tramitaciones Kafkianas dirigidas vaya a saber por quién; donde el dinero se pierde en los pasillos, en medio de dames y daretes, propios de un laberinto Borgeano.
En otro punto del país mis hermanos se mueren de hambre, y sufren el desempleo no tienen a nadie que los escuche y son usados de rehén por alguien que tiene el suficiente poder de repartir a discreción planes sociales, y que además les cobra por los favores.
En medio de una villa de emergencia ubicada al lado de un country club, hay conciudadanos excluidos de todo beneficio, y de alguna forma, utilizados por todos, políticos, empresarios, bufones mediáticos, punteros, clubes de football, etc, para los que hacen de todo menos intentar mejorar su vida para recuperar la dignidad perdida por imperio de la marginalidad.
Frente a una casa de un millón de dólares, hay una choza precaria donde en 20 metros cuadrados sin un baño vive una familia de 6 personas, que sobrevive recuperando basura, y alguien desde un diario me dice que no hay inmoralidad en la riqueza, pero no me dice que la inmoralidad consiste en que quien tiene riqueza posiblemente lo haya hecho a costa de la pobreza de otros, nadie me dice que ésta pobreza seguramente sea la contracara de los millones de hectáreas de tierra que se distribuyen pocas manos, solo para citar alguno de los desequilibrios de esta Nación.
Desde el fondo de los tiempos históricos, Castelli, Belgrano, Moreno me dicen que debemos tomar el destino en nuestras manos, ser libres, independientes, Ciudadanos solidarios y responsables, Belgrano, Castelli, Moreno, Alem, Irigoyen, Rojas, Illia, Larralde, Lebhenson, el propio Alfonsín, nos hablan de solidaridad social, integración, libertad, democracia, decencia, sacrificio, ética, todas aquellas cosas que hacen al tejido social de la Nación, aunque mientras tanto veo cómo se reparten el estado a valor de desguace, entre interminables filas de funcionarios de todo signo, que han tomado el poder como propio, y decidieron disfrutar de sus beneficios dándonos la espalda a los ciudadanos.
La historia pasada nos pide a gritos, ¡Háganse cargo!, ¡sean responsables!, ¡No transen!, ¡No se dejen avasallar por la prepotencia del poder!, pero nosotros seguimos aquí, sentados esperando que algo ocurra, adormecidos, como autómatas sin conciencia, que solo esperamos algo de alguien, ¡que alguien se haga cargo, que alguien haga algo!.
Es necesaria una gran reparación política en nuestro país, mucho más grande que la que encabezo Irigoyen, Hay que reconstruir el tejido social que nutre y hermana  a los pueblos, hay que reconstruir la educación, integrar el país, comunicarlo nuevamente, hermanarnos con nuestros compatriotas, construir nuevamente una sociedad Justa.
Posiblemente sea necesario un gran pacto ético entre los ciudadanos, que nos asegure que el país va a ser dirigido por personas que han sido realmente legitimadas por la sociedad, y que asuman como una regla personal la obligación de conducirse con ética, que san moralmente responsables, que se asuman como interpretes reales del deseo de felicidad de la sociedad, que suma como una obligación cumplir con las obligaciones por la razón de ser del estado, La felicidad de sus habitantes.
Todo esto requiere que nosotros como miembros de esta sociedad seamos responsables y artífices de nuestro propio destino, entendamos que a la hora de gobernarnos,
-La justicia es demasiado importante para dejarla solo en manos de los jueces
-La ley es demasiado importante para dejarla solo en manos de los abogados,
-La salud Pública es demasiado importante para dejarla solo en manos de los médicos,
-La educación es demasiado importante para dejarla solo en manos de los maestros,
-La Economía es demasiado importante para dejarla solo en manos de los economistas,
-Gobernar es demasiado importante para dejarlo solo en manos de los políticos,
Nosotros, los ciudadanos somos los diseñadores de la nación, porque se trata de nuestra vida, de nuestros hijos, de nuestro futuro, como dijo alguna vez el Presidente Illia, todos hemos tirado una piedra, nuestra indiferencia ha sido la más pesada de todas, pero la sociedad tiene el privilegio de la indemnidad, de no sufrir las consecuencias, pero esta es la hora en que debemos a empezar por levantarla.

Posiblemente sea un sueño, posiblemente sea poco posible, pero es mucho mejor intentar construir el sueño, que negarlo y seguir durmiendo.