viernes, 31 de mayo de 2013

llegar a cualquier precio, o ser radicales y reconstruir la identidad, ¿que es preferible?

Las ultimas noticias del mundo político pareciera que nos aterran y nos llenan de zozobra a los radicales, es como si estuviésemos en un barco en el punto del naufragio, y no sabemos con certeza si podemos salir a flote o no, además de no tener en claro cuál es el rumbo político que tenemos que tomar aquellos que formamos parte del arco opositor al gobierno, las últimas encuestas publicadas por las agencias más serias y organizadas del país difieren de algunas informaciones recibidas por parte del periodismo más interesado, y nos revelan algo que nos debe resultar profundamente significativo: a pesar de las denuncias y de los gravísimos hechos de corrupción denunciados, la gente no cree en la oposición, la imagen positiva del gobierno se sitúa en alrededor del 53%, y su competidor más cercano le sigue con un 30% de diferencia, pero además cuando la encuesta profundiza sobre la cuestión electoral, los números no arrojan cambios substanciales, lo cual es aún más preocupante.
¿Cuál es el problema que tiene hoy el arco opositor con relación a la política?, que la gente que se opone al gobierno actual, no solo no confía en el gobierno, sino que tampoco confía en la oposición, y que las denuncias de corrupción generalizada, no afectan significativamente la imagen positiva del gobierno, ni la intención de voto.
La oposición en a argentina se encuentra en un profundo dilema, puesto que parece que no puede encontrar una salida limpia que le permita ponerse en competencia, con el partido del gobierno, en parte porque no puede reunirse en torno a una estrategia común, porque no hay posibilidad de acordar programáticamente con sectores que no son ideológicamente afines, para muestra falta un botón, la Unión Alfonsín – De Narváez, resulto en un estrepitoso fracaso, que le ha costado al partido radical, quedar sumergido en una crisis de la que no puede salir, donde además el Dr. Alfonsín parece no comprender que su fracaso personal, del que también es parte Moreau, por su accionar orientado a solidificar su poder personal en desmedro del partido, ha arrastrado a la UCR a un abismo que parece no tener fin, puesto que no puede recuperarse del golpe electoral, y tampoco encontrar un rumbo coherente con la historia y el sentir radicales, terminando, como hace unos, opinando que es posible una nueva alianza con el Peronismo disidente, e incluso con el PRO, cuando la convención provincial de la UCR, le cerró la puerta a esa posibilidad.
La pregunta de gran parte de la ciudadanía que se opone a este modelo de concentración de poder, es ¿porque la oposición no puede unirse contra el gobierno en estas elecciones?, la realidad indica que imposible una alianza opositora tan amplia, porque debieran incluirse sectores políticos que fueron afines al modelo de concentración de poder y riqueza que encarno el menemismo de los 90, y que, aún hoy, sostienen que a pesar de la corrupción reinante en ese momento, fue el mejor gobierno desde el retorno de la democracia, obviamente es imposible cualquier clase de coincidencia con una tendencia política que provocó el masivo empobrecimiento del país.
Es así que sería reemplazar un modelo de concentración de poder por otro que quizá sea peor, y del mismo signo político, donde además el radicalismo se pondría en la posición de partenaire mudo de una fuerza política que, una vez alcanzado su objetivo, se desprendería de sus aliados sin muchos miramientos, y provocaría la caída definitiva de la UCR.
La UCR es un partido que tiene una fuerte inserción en las capas medias de la sociedad dentro de los ámbitos municipales, y que ha logrado algunas gestiones de éxito, con resultados muy elogiados y reconocidos, lo mismo en algunas provincias, donde la gestión de gobierno ha sido un motivo de orgullo para el radicalismo; como es el caso de Mendoza, donde se han realizado gestiones de gobierno brillantes; podrían ser un punto de partida excepcional, para volver ser una opción electoral viable, puesto que es evidente que la ciudadanía reclama, política y gestión, ambas cosas pueden ser demostradas por la historia política del radicalismo.
A pesar de esto sus divisiones internas, más parecidas a compartimentos estancos donde la preeminencia de un grupo dirigente es sostenida a cualquier costo, la negativa constante de alcanzar una renovación profunda y permanente de sus estructuras, sin comprender que el sistema democrático exige una dinámica que acompañe los cambios sociales, y de la política, la continua renovación de sus representatividades, los dirigentes se aferran a sus cargos y sus posiciones, impidiendo deliberada y constantemente el ascenso de una nueva dirigencia, más joven, y con una visión más moderna de lo que debe ser una nación; los que en el 83 llegaron a ocupar puestos de importancia política, tenían entonces entre 35 y 65 años, y lucharon abiertamente por conseguir el espacio necesario para poder ser protagonistas de la política, hoy esos mismos dirigentes que han permanecido inamovibles en sus puestos, tienen hoy la edad de aquellos a los que desplazaron hace 30 años.
Este patrón de falta de renovación se cumple en toda la escala política, nacional, provincial y municipal, y el partido, en estas condiciones no puede aprovechar esa dinámica política para poder salir adelante, una gestión exitosa puede ser el punto de partida para crecer políticamente, pero no necesariamente el gestor, que debe ser un elemento formador y multiplicador a partir de su experiencia, que movilice la dinámica que permita que exista un relevo natural, que continúe y perfeccione la gestión.
Como dijo Illia, la democracia es un sistema que debe perfeccionarse continuamente, y para esto necesita de la atención de sus mejores hombres formados en la teoría y en la lucha política, pero también de la apertura y participación que produce la dinámica de la sociedad en su constante avance, que provoque que el sistema mejore constantemente, en esa dinámica la Unión Cívica Radical es una pieza indispensable, puesto que la solidez del pensamiento radical, es sumamente necesaria a la hora de administrar y gestionar con contenido.
Si esta renovación no se provoca, sincera y abiertamente, sin egoísmos, sin el nepotismo del que se ha hecho gala últimamente en el partido, donde se promueva constantemente la inclusión política de personas de todas las extracciones sociales y se los aliente a participar y formarse dentro del seno del partido, para llegar a formar parte de sus organismos representativos y los cargos públicos donde el partido los necesite, fuertemente identificados con la ideología, y los principios que rigieron a la UCR desde sus orígenes como partido.
Si no conseguimos esto, la UCR se convertirá en un pequeño círculo de amigos y familiares de, y un recuerdo feliz de glorias pasadas, pero inútil para la lucha política.
Ocupar lugares, en cualquier alianza y a cualquier precio, no es saludable, preservar la identidad política, renovar el partido, y recuperar la representatividad perdida si, en el contexto actual quizá sea preferible perder una elección pero salvar todos los principios que se puedan, y establecer un punto de partida firme y cabal para la recuperación política, y si esto exige el sacrifico de toda una dirigencia, que asuma como objetivo lograr que esa renovación asegure el triunfo futuro de un partido renovado y moderno.
Esa es mi opinión y mi convicción, en lo que a mí respecta trabajo y trabajaré para esto, obviamente que puedo estar equivocado, pero por lo menos intento que esta idea política que mis padres supieron encender en mí, siga prendida, y pueda ser una luz de esperanza para mi nación.
Carlos Eduardo Gowland

lunes, 29 de abril de 2013

El intento de condicionar la justicia, el intento de condicionar la libertad

El problema con la sanción de las leyes de reforma judicial, no son las leyes en sí; que por supuesto, son un paso más en la política de avasallamiento a las garantías a los derechos y las libertades públicas que este gobierno necesita, para poder alcanzar sus objetivos políticos; el problema es el día después, que va a pasar cuando las leyes puedan ser recurridas en los tribunales federales.
¿Cómo juegan en esto las alianzas políticas gestadas en estos últimos tiempos?, la sanción de leyes en la legislatura porteña, en un marco de alianza entre kirchneristas y macristas demuestra que en política todo es relativo, y que quienes dicen ser opositores a este modelo no lo son tanto, o por lo menos en su construcción de poder, no demuestran tanta ética, y se queden quietos ante una ley que favorecerá a quien quiera que sea que este en el poder.
Esta ley que hoy favorece a este ejecutivo, mañana actuara en favor de quien gane las elecciones, siendo la designación y remoción de los jueces arbitrio de la mayoría reinante en cada turno electoral.
Esto no es nada nuevo, el peronismo en cada turno de gobierno, intento lograr manipular la justicia, mediante la designación de jueces “amigos”, cuando los elegía la comisión de acuerdos del senado,  o cuando se persiguió a la corte hasta lograr la renuncia de varios de sus miembros, ampliándola cuando las decisiones pudiesen ser adversas, o promoviendo juicios políticos a quienes no se disciplinaban, hoy se trata más o menos de lo mismo, posiblemente los momentos económicos sociales que vienen, serán tan difíciles que las medidas a tomar necesiten de jueces adictos, como los que otrora convalidaron las privatizaciones de la era menemista.
Si eventualmente el PRO si llegase a ser gobierno, también necesitaría de una justicia adicta, porque en su lógica peronista, es fundamentalmente corporativo y antidemocrático, y propenso, por no decir adicto a tomar medidas sin admitir cuestionamientos de ninguna especie, sino lo ocurrido en el Borda es suficiente como muestra. Además las declaraciones de Macri elogiando lo actuado en el periodo de los noventa, es suficiente como muestra.
Que la justicia, o mejor dicho, la administración de justicia debe ser reformada, no es ninguna novedad, pero las reformas deben ser estudiadas y analizadas en función de aquello que la sociedad reclama y necesita de ella, no de acuerdo a las necesidades de un esquema político, cualquiera sea su tendencia.
Lo que esconden todas la variantes del peronismo es un profundo desprecio por el control constitucional del ejercicio del poder, nunca admitieron ni Perón, ni Menen, ni Duhalde, Ni Kirchner, Ni este gobierno, el hecho de poder ser controlados judicial o administrativamente, y lo hicieron promoviendo la creación de organismos que terminaron siendo inoperantes en el momento de tomar medidas, tenemos una gran cantidad de organismos de control cuyos dictámenes no son vinculantes, o sus decisiones no son de cumplimiento obligatorio creadas solamente para distraer, más que para solucionar.
La Justicia es el último respaldo en la defensa de la libertad y las garantías constitucionales, el ciudadano avasallado en su derecho tiene allí donde acudir, toda nación tiene en la justicia una reserva moral, alguien que puede, y debe, poner los limites hasta dónde puede llegar el poder del estado.
Este discreto encanto de intentar limitar las libertades y el acceso a la justicia, con más o menos éxito, no es nuevo, en muchos países del mundo, gobiernos tanto de izquierda como de derecha, lo han intentado, la derecha “liberal”, necesita esto para aplicar su concepto de seguridad jurídica que se trata solo de permitir que las corporaciones dominantes hagan lo que quieran, sin mucho cuestionamiento social, como por ejemplo se hizo durante el gobierno peronista-liberal de Menem, promoviendo una justicia sujeta a los intereses de una política que dañó profundamente al conjunto de la sociedad. Y la izquierda, mejor dicho el populismo seudoprogresista,  porque, necesita que la imagen de la patria de bienestar y el estado protector se mantenga a cualquier costo, y evitar cualquier clase de cuestionamientos a sus políticas restrictivas, por parte de las minorías, y hasta de las propias mayorías en las que supuestamente se sustentan.
El problema que el “liberalismo” y la supuesta izquierda, que no es tal, no terminan de comprender que la libertad es una condición inherente al alma de las personas, y que los errores que se cometen en el ejercicio del poder, con más o menos complicidades, terminen por salir a la luz de un modo, u otro, porque es imposible limitar totalmente esa libertad, e impedir que en algún momento, por alguna grieta aparezca la luz y la crítica comience a socavar las bases en la que se sustenta el poder.
La justicia es una consecuencia lógica de la libertad, porque es el hombre en uso de su libertad el que decide que el funcionamiento de la sociedad democrática y republicana, depende de un balance, donde la justicia funcione como el órgano que vigila que ese balance social sea el correcto, y que las libertades de las personas no se vean limitadas o condicionadas, más allá que lo que la voluntad individual decide ceder, en beneficio del comun, esto que conforma el tejido social, y mantiene unida a la sociedad, como un conjunto de individualidades, entrelazadas por un objetivo colectivo está cristalizado en la Constitución.
La división de poderes, es fundamental para lograr un correcto balance del gobierno del estado, un poder que representa a la sociedad, delibera y establece como ley aquello que la sociedad representada, quiere y necesita, el poder ejecutivo que administra los servicios, bienes sociales, ejecuta aquellas acciones necesarias como para asegurar la vida en una sociedad sin mayores conflictos,  el poder judicial a quien corresponde nada menos que el control constitucional del gobierno, debe corregir los excesos y los errores, que además es el que menos errores puede cometer, porque tiene en sus manos la responsabilidad de restablecer el balance social, cuando este se rompe, restablecer el normal funcionamiento de las relaciones entre los individuos, cuando se alteran y de las relaciones sociales entre el gobierno del estado y la sociedad cuando por alguna razón el estado, intenta avasallar alguna libertad.
La justicia es en quien se deposita la confianza de administrar las garantías de la libertad, de los derechos individuales, la que tiene por función principal, velar porque ningún derecho consagrado por la constitución pueda ser avasallado por el gobierno del estado, pero también, que los ciudadanos cumplan con las obligaciones para con el estado, que la vida en sociedad normal, merece que se cumplan.
Por eso la justicia debe ser independiente de cualquier poder del estado, y de cualquier poder privado, y debe velarse porque esta independencia se conserve y se asegure, no quiere decir esto que los miembros de la justicia deban tener prerrogativas especiales por sobre el resto de la sociedad, pero sí que se asegure que su funcionamiento no estará condicionado por presiones, políticas, o económicas, que alteren su autonomía.
Solo por esto, y anta la mera sospecha que una ley pueda tener como consecuencia, una alteración de la independencia del poder judicial, no puede ser aprobada; si además esta ley permite que la designación y remoción de los jueces sea condicionada por el poder político, amparado en una ley que puede perjudicar el balance de poderes, y la tarea vigilante y reparadora de la justicia, no puede ser aprobada, y ni siquiera tratada por el congreso.
La democratización de la justicia pasa por otro lado, lo primero que debe hacerse en la argentina, antes que sancionar leyes que permitan manipular la justicia, o por lo menos presionar sobre ella para conseguir algún beneficio acorde con la necesidad del poder, es en primer lugar cumplir con lo que exige la constitución, JUCIO POR JURADOS, para que la sociedad sea protagonista en el proceso de administración de justicia, y de una vez por todas se permita que la sociedad suma el rol que le corresponde, y que se ha ganado a lo largo de estos años, demostrando que está más que madura para hacerlo.
Por eso la sociedad debe resistir cualquier cambio que se intente hacer, si este no comienza con el cumplimiento de la constitución, cualquier modificación será un mamarracho, un parche sin sentido que lo único que conseguirá será agravar más el panorama.
No sé si tengo razón, posiblemente pueda estar equivocado, pero recuerdo que alguna vez, el presidente Illia, manifestó la importancia de la independencia del poder judicial, y que sería bueno que alguna vez un presidente pudiera ser juzgado, para que nadie crea que desde el poder se puede ser infalible.
Queda nuevamente en manos de la Justicia resolver esto, la ley podrá ser recurrida, y corresponderá a la justicia determinar si es, o nó, inconstitucional, si este intento de limitar la Justicia, que no es otra cosa que ponerle limites a la libertad, procede o nó, y quedara al desnudo verdadera intencionalidad del los partidos políticos, al ver quienes son los que se presenten a solicitar la inconstitucionalidad de la ley, si esto no ocurriera y la ley se sancionara con sus mas y sus menos, será que, en el fondo, nuestros representantes no dejaron de ser seducidos por la idea de poder manipularla, si es que llegan al poder.
A la limitación y el condicionamiento a la justicia, siguen las libertades individuales, el cercenamiento de los derechos, y por último la tiranía, es hora que la sociedad comprendamos todos, que el gobierno debe ser ejercido por gobernantes, y que como ciudadanos tenemos una responsabilidad de contribuir a gobernarnos, y dejemos de una vez por todas de poner mandones en el poder.

jueves, 18 de abril de 2013

Algo previo a la marcha del 18 de Abril

La corrupción política es como un parasito, que no solo se alimenta de los ciudadanos, sino que además se reproduce generando cada vez más parásitos, en una vorágine sin solución de continuidad.
Cada vez más llega a la política mas gente que solo practica la estrategia del parásito, fortalece su poder a costa de otro usando la ciudadanía como un vehículo, que le sirve para satisfacer sus necesidades, para sostener su permanencia y sus privilegios, crea y reproduce instituciones que suman mas hombres como el, al poder.
Pero, esto solo es posible si hay una ciudadanía que en lugar de condenarlo y desenmascararlo, permite que continúe usufructuando los beneficios, tranquila y calladamente, sin reaccionar ni pedir condena.
Para que ningún ciudadano crea que puede perpetuarse en el poder, es preciso que la sociedad ejerza sus derechos y exprese su repudio, pero también es preciso que esa sociedad asuma su deber individual y colectivamente, participando y comprometiéndose, a mantener y practicar una conducta personal acorde con la vida republicana.
Salgamos a mostrar nuestro descontento, pero también seamos capaces de sostener lo que decimos con el ejemplo de nuestra vida personal, para quitar margen a la corrupción hay que terminar con las conductas sociales que la permiten.ril
Hoy, salgamos a la calle, a exigir que nos respeten como ciudadanos, a pedir por nuestras libertades, a afirmar nuestro deseo de ser parte del país común; mañana salgamos a la calle, a demostrar con nuestra conducta que no somos mercadería que se compra y vende, que no se nos puede corromper como sociedad, que somos Ciudadanos con mayúsculas.

El ciudadano es parte del proceso político, origen, protagonista y destinatario, eso lo convierte en participe de la política, sin cuya participación nada es posible.
No hay posibilidad de sustraernos de esta responsabilidad, el solo hecho de no votar en una elección, nos hace responsables de su resultado, no votamos, y permitimos que alguien llegue al poder, con poca representación, y se perpetúe en el; además lo hacemos creyendo que así no participamos, cuando en realidad esa "no participación" termina siendo una acción definitoria.
Casos como este sobran, lo importante es desarrollar una forma de participación positiva, sobre todo en un sistema constitucional que consagra al partido político como el único vehículo válido para llegar al poder, eje de la representatividad, y mecanismo de participación.
Las actuales circunstancias parecen habernos despertado, pero la acción no debe quedar solo en la protesta, la conducta personal y colectiva, son claves para erradicar de la política, todas estas practicas negativas, no solo los políticos deben dar el ejemplo a los ciudadanos, cuando esto no ocurre los ciudadanos debemos dar el ejemplo a los políticos, el país es nuestro, tuyo, mío, de todos, es una construcción colectiva, cuyo gobierno depende, sobre todo de nuestra conducta, estamos ante una oportunidad única, no dejemos que esto caiga solo en la protesta, asumamos nuestra responsabilidad y actuemos a la altura de la situación, sino todo cambiará solamente para que nada cambie.

sábado, 6 de abril de 2013

Una reflexión acerca de las inundaciones

Cuando Ocurren tragedias, como las inundaciones, sobre todo cuando se pueden evitar, resulta odioso hablar con el diario del lunes, pero lamentablemente para quienes ejercen el poder, siempre queda al desnudo todo aquello que era importante hacer, y no se hizo.
Pero, y siempre hay un pero, lo que se debía hacer y no se hizo, siempre estaba destinado a solucionar los problemas de los sectores mas desposeídos y en mayor situación de riesgo, que terminan sufriendo las consecuencias del  mayor impacto.
Que las inundaciones afectaron a los barrios mas carenciados de las ciudades afectadas, es una verdad de Perogrullo, también que desde ningún gobierno, ni nacional, ni provincial, ni municipal se hizo nada por evitar que esto, que ya ocurrió otras veces volviera a suceder; ¿por que?, porque en el fondo a nadie le importa la vida real, solo son un voto a la hora de contar.
Así queda al desnudo la miseria política, del gobierno, ...de todos los gobiernos, y salta a la vista la diferencia entre el interés de conseguir una primera plana, a fuerza de ponerse una camiseta, y la verdadera solidaridad social, que todavía subyace entre la gente.
El cuervo Larroque,  a las cosas hay que ponerle nombre y apellido, es el peor exponente de una forma de hacer política, que tiene como eje la intolerancia, y la prepotencia, que no comprenda a la sociedad, ni le interesa, que solo admite un discurso único, y que su objetivo es lograr encolumnar a toda la sociedad detrás de un liderazgo caprichoso, surgido de una historia inventada.
Pero esa Actitud, no es personal, sino que responde a una estrategia que se comparte en todo el gobierno, que consiste en desplazar del protagonismo, por cualquier medio, a cualquiera que no forme parte de su cohorte de adulones y alcahuetes, pero esto es un modelo repetido, el Gobierno de Buenos Aires, parece salido del mismo molde, del mismo modo que la jefatura de gobierno de la ciudad; donde cada tragedia encuentra al jefe de gobierno de vacaciones, y no es producto de la casualidad, pareciera que vive de vacaciones y no le importa nada de lo que ocurre a su alrededor, es como alguien que solo escucha su propia voz, puede ser ocurrente a la hora de poner motes e hilvanar frases ingeniosas, pero salta a la vista que tiene una brillante corte de funcionarios, poco útiles a la hora de resolver los verdaderos problemas.
El problema de fondo de todo esto es que la política argentina parece haberse olvidado de trabajar para la gente, y que su objetivo es el bienestar de la población, y que para esto hay que gobernar todos los días, cada día que pasa es notable que se necesita un gobierno que se ocupe de las cosas cotidianas, que piense en el bienestar en términos de estrategia, y que trabaje poniendo las cosas en su lugar, sin pretender sobresalir, que en ves de hablar todos los días, haga todos los días, un gobierno de gente normal, que funde, ni funda, solamente que haga.
Esto se escribe con mucha bronca, pero no hay otra forma de decirlo.

lunes, 25 de marzo de 2013

Un nuevo 24 de Marzo


Ayer se cumplio un nuevo aniversario del Golpe de Estado que instauró en el país la más terrible dictadura que recuerde la historia, el homenaje a los desaparecidos, y el reclamo permanente por la vigencia plena de los derechos humanos, nunca puede, ni debe perder vigencia; cuando se deja de reclamar por la vigencia y el respeto por los derechos humanos, se corre el riego de permitir el avance de los gobiernos por sobre las libertades de las personas.
En el caso particular de ayer, la línea argumental descendente, de la nueva historia gubernamental, hizo que se adueñara de los derechos humanos su sector político, como si fuera que, mágicamente, su plena vigencia se debe a los superpoderes de Kirchner y su Consorte gobernante.
La única imagen de la lucha por los derechos humanos que puede mostrar el gobierno actual , es la de Súper Néstor, bajando un retrato 30 años después, cuando como acto era solo simbólico, y no entrañaba ningún peligro para él o para los ciudadanos.
Pero en 1983 la situación era un poco diferente, El peronismo había anunciado que convalidaría como ley el decreto de auto amnistía, un Pacto militar con el sindicalismo peronista, aseguraba esa situación, no habría, ni pena ni castigo para los culpables, y los integrantes de este gobierno no fueron la excepción a la linea que el candidato Luder trazaba con relación a las atrocidades cometidas, por militares y subversivos.
Hacía falta mucha valor y entereza moral, para fundar en 1975, una organización como la asamblea permanente por los derechos humanos, para, en 1976 y mas tarde, presentar un recurso de habeas corpus por un desaparecido, o reunirse para discutir que se hacía, en favor de los perseguidos, para colaborar ayudando a muchos a salvar su vida.
En esa época Supernestor y su esposa se divertían iniciando acciones legales, al amparo de la tristemente célebre circular 1050, en Rio Gallegos, y se movían a la sombra del poder militar, de lo que hay más de un testimonio fotográfico.
En 1983, había que ser muy valiente para Formar parte de la CONADEP, de la que los miembros del partido de este gobierno se negaron a participar, seguramente por falta de valor, ante mandos militares fuertes, en pie, y dispuestos a sostener una política de ocultamiento de los hechos.
Había que ser muy valiente para ordenar que se iniciaran los juicios a los responsables, porque además, esto debía incluir el cuidado de no permitir que se originara otro derramamiento de sangre en la Argentina, había que ser muy valiente para esto, y en esto tampoco acompañaron los miembros de este gobierno.
Los miembros de este gobierno no actuaron nunca en defensa de los derechos humanos, ni en el momento en el que la estabilidad constitucional podía peligrar, y cuando el momento de mayor peligro y de persecuciones por parte de la dictadura se refugiaron en el sur al amparo de la fortuna de papá, y a la sombra de los cuarteles.
Había que ser como Raúl Alfonsín, para que se pudiera hacer justicia, para que se pusieran las cosas en su lugar, para que se conociera la verdad.
Ni Néstor Kirchner, Ni Cristina Fernández de Kirchner hicieron nada por los derechos humanos en el momento más difícil, como tampoco lo hicieron la mayoría de los dirigentes del peronismo de aquel entonces, solamente bajaron un retrato, cuando ya los golpistas no tenían el poder de bañar en sangre a nuestro país, fueron tan valientes que derogaron dos leyes, después que habían sido declaradas inconstitucionales por un Juez, es decir, cuando ya no tenían vigencia. ¿Hicieron que se reabrieran las causas?, era una consecuencia inevitable, después de la declaración de inconstitucionalidad.
En realidad la vigencia de los derechos humanos, fue gestada por los fundadores de la Asamblea Permanente, el servicio de paz y justicia, el centro de estudios legales y sociales, La CONADEP, el Dr. Alfonsín, las madres de Plaza de mayo, y las Abuelas, pero no por este gobierno, que además esta tan poco convencido de esto que, para asegurarse su relato, necesita que no se respete la libertad de la oposición de ser parte de la conmemoración del 24 de Marzo, que no se respete el derecho fundamental de manifestarse libremente.
En honor al estado de derecho que se pretende defender, al gobierno debe hacer un acto de contrición, y tender la mano fraterna todos los ciudadanos, en lugar de continuar fomentando el enfrentamiento, el resentimiento y la mentira.
Muchachos, Néstor no cruzo los andes con San Martin, no liberto a Chile y a Perú, no era amigo ni de Bolívar, ni del chacho, ni de Artigas, ni del Che, no lucho con Lister en la España Republicana, Cuando Fidel estaba en la sierra él ni siquiera sabía dónde estaba Cuba, a lo mejor alguna vez escucho a Quilapayún, pero nunca participó de ninguna resistencia contra ninguna dictadura, en definitiva, le pusieron laureles que nunca se ganó, es un cuentito.
Ah, tampoco venció a la muerte, no los quiero hacer llorar pero el Nestornauta no existe.
Los Derechos Humanos se respetan todos los días y por sobre, todo inculcando la pluralidad y la tolerancia, practicando la libertad y la justicia, nunca con el odio y la venganza.
Por lo menos así me parece a mí, que no tengo la verdad.

martes, 12 de marzo de 2013

REFLEXIONES EN EL DIA DEL MILITANTE RADICAL

REFLEXIONES EN EL DIA DEL MILITANTE RADICAL

La libertad es el bien supremo del hombre, porque consiste en el ejercicio de la capacidad de decidir, de elegir, y es en ese momento, crucial, que se condiciona el futuro de la propia vida.
Impedir el ejercicio del derecho a elegir, es lisa y llanamente impedir el ejercicio de la libertad, para crear en la política una nueva forma de aristocracia, que desprecia la capacidad de razonamiento del ciudadano, relegándolo a la posición de mero observador, y víctima, de decisiones ajenas a su voluntad.
Esta forma de hacer política, que se ha enquistado en nuestro partido, termina por convertirse en un mecanismo hereditario que asume que los puestos públicos y el ejercicio del gobierno estarán destinados a una clase, que se reconoce a sí misma como elegida y dominante, y lo es a fuerza de impedir el ejercicio del derecho a decidir.
La democracia es un sistema representativo, que exige, como condición necesaria y excluyente, que los representantes tengan legitimad de origen, que solo se obtiene a través de una elección verdadera donde el ciudadano pueda ejercer la libertad de optar.
La principal misión del militante político, es luchar por que esa libertad se ejerza en toda su dimensión, si esto no se asegura, en primer lugar desde los partidos políticos, termina por desvirtuarse la democracia representativa y republicana como sistema, y a la limitación de estas libertades seguirán otras, convirtiendo a la democracia en un enunciado formal de una Constitución que terminará por perder todo su sentido.
A todos aquellos militantes de la UCR que luchan por esto todos los días, Feliz Día.

viernes, 8 de marzo de 2013

Alguna reflexion sobre la democracia en la UCR




La genialidad de la democracia como sistema es que está basada en el valor de cada hombre, cada hombre vale una opinión, cada opinión es un voto, cada voto es un contrato de fe, fe depositada en alguien en quien cada uno ve como un reflejo de lo que le sugiere su propia imagen; es decir voto por aquel que me representa, y el con ese voto firma un contrato de representación conmigo, por el que está obligado a actuar de acuerdo a mi opinión y necesidad, razón por la cual lo voté.
Es un contrato donde acepto que alguien me represente ante el resto de la sociedad, porque su propuesta y sus ideas coinciden con mis convicciones personales, solo por está obligado a cumplir esa promesa de campaña que me identifica, y por la cual yo lo elegí.
Lo impresionante del sistema es que permite aunar, convertir en una todas las opiniones individuales expresadas en las urnas a través de la representación, y en esta circunstancia se establece que el representante adquiere una obligación, ya no solo conmigo, sino con todo un sector que se manifestó con su voto, favoreciendolo, y que lo obliga a cumplir con toda la comunidad, porque la voz del representante se unirá con otros, para aunar nuevamente y convertirse en una opinión generalizada de todo un sector de la población.
El político, como tal, es entonces un sujeto obligado a cumplir con una serie de premisas que el mismo propuso, e inclinó la balanza de las preferencias electorales a su favor.
La sociedad a partir de su elección, descansa en el representante, si el no cumple la sociedad decepcionada podrá elegir a otro; ahí es donde reside el principal problema, cuando la sociedad decepcionada, lejos de cambiar sus preferencias, abandona su estado de movilización y deja que las cosas simplemente transcurran, simplemente porque no tiene la posibilidad de elegir.
Por eso es bueno que la política ponga atención a todos los movimientos sociales, espontáneos o no, porque son el primer indicador de la necesidad de cambio, manifestada por la sociedad, los movimientos espontáneos surgen y pueden ser pasajeros porque expresan una opinión eventual, pero no es pasajero el reclamo; los movimientos más organizados delatan que existe una necesidad de cambio sostenida, y agravada en el tiempo, quizá mucho más antigua y analizada, que necesita de toda una organización social para poder hacer sentir esa necesidad.
Esto es todo un problema, porque la democracia es un sistema que obliga a la comunidad a ser responsable de su destino, y entonces al dejar hacer, la misma sociedad se convertirá de algún modo en cómplice y gestor de su propio fracaso, toda una paradoja.
 Es cierto que la sociedad es participe, pero no culpable del fracaso, sobre todo porque no tiene la capacidad de decidir más allá que lo que el sistema representativo le permite, y así asegura su indemnidad, su falta de culpa por el fracaso; pero el político si, el político tiene el deber de cumplir, lo obliga el contrato sellado con su elección, y no puede, ni debe, librarse de esta obligación ni de su responsabilidad.
Es genial, pero es imperfecta, la democracia es siempre perfectible; y eso también es genial, porque es un sistema que permite ser adecuado a los tiempos, y ser adecuado a los avances que se perciben en materia social, desde que existe la democracia republicana como sistema de gobierno, se ha avanzado lentamente, permanentemente, sin pausa, en su perfeccionamiento.
 Esto exige que la democracia como un sistema perfectible deba asegurar al ciudadano, mecanismos que le permitan que el representante, deba someterse siempre al juicio del pueblo expresado en las elecciones, y debe prever los mecanismos de legitimidad necesarios, para que el representante sea obligado a someterse al juicio de la voluntad popular.
 Hasta ahora ese ha sido un problema, que ha estancado al sistema, impidiendo que la renovación de los hombres de la política adquiera el dinamismo que se necesita, sobre todo con la velocidad que se producen los cambios en los comportamientos sociales, sobre todo alentados por los avances tecnológicos.
 En el seno de los partidos políticos, sobre todo en el nuestro, donde la Libre elección de los representantes ha sido una bandera, se hace caso omiso a este principio fundacional del partido, a través de eufemísticas listas de Unidad, aunque solo son listas únicas, que solamente aseguran la continuidad de los dirigentes, cómodamente instalados en sus puestos, eliminando así la necesidad de someterse a la voluntad popular.
 Lejos de perfeccionar el sistema, los partidos parecen haberlo atrasado lo suficiente, como para recrear una nueva forma de aristocracia, donde solamente están en condiciones de acceder a los espacios representativos aquellos que cuentan con medios suficientes como para poder asegurarse su publicidad personal, desde sus puestos de poder.
 Si a esto sumamos la posibilidad de la reelección sin condiciones, estamos permitiendo la creación de un nueva forma de aristocracia, que se sostiene en el poder, sin legitimarse dentro de los partidos políticos, a fuerza de impedir el juicio popular; Y esta nueva forma de aristocracia se ha convertido también, en una forma de poder sucesorio donde los hijos, suceden a sus padres, solamente por imperio de la descendencia, sin haberse presentado jamás a validar sus mandatos ante la sociedad.
 Empujada hacia fuera de la política, por estas conductas, la sociedad no tiene una representación cabal, o por lo menos no siente que la tiene, y no se identifica con ninguna propuesta, ni candidato, simplemente vota en contra de algo, o por nadie, y en el peor de los casos no vota. Y Con esta conducta se renuncia voluntariamente a ser representado, sin saber que eso no rompe el contrato electoral, sino que solo aliviana la responsabilidad del representante.
 La construcción de una nueva alternativa política dentro de la UCR, que sea atractiva para la sociedad, deberá tener en cuenta todo esto, asumiendo que el partido que debe ser el reaseguro de la democracia no apague las expresiones internas, suprimiendo la voluntad electoral de su gente.
Una propuesta política que enamore, debe ser discutida y analizada, y enriquecida con aquellos que surgen de la representación popular, no es con la sentencia ecuménica de un iluminado que se construyen las ideas y los partidos, sino con la voluntad de muchos que se confunden para construir un ideal.
 La política sirve para mejorar la vida de la gente, por sobre todas las cosas, y para organizar las sociedades, para que sus ciudadanos convivan en paz y armonía, dentro de los parámetros que la ley y la justicia fijan como guias para su desenvolvimiento, la democracia es el más imperfecto de todos los sistemas ideales, porque es trabajoso, implica acuerdos y discusiones generales para llegar a los fines, convierte al estado en una construcción de propiedad colectiva, donde todos las expresiones de una sociedad deben ser contenidas.
 La democracia es un medio, un transporte hacia la convivencia y el progreso social de una nación, en tanto que debe permitir que la discusión lejos de circunscribirse a un círculo experimentado, se amplíe cada vez más e incluya a un mayor número, que asegure su renovación permanente, que acompañe la necesidad de mejores oportunidades, derechos y garantías.
 Cuando la política no acompaña la evolución de la sociedad, surge el estancamiento político como practica permanente, y la participación pasa a estar en un plano secundario, es esto el motivo que hace que la propia sociedad busque fuera del sistema lo que el sistema no le da, que es la oportunidad de expresar su disconformidad, y satisfacer sus necesidades por otros medios diferentes a los que las instituciones les brindan.
 Los partidos políticos son la expresión orgánica de la ideología, una organización montada para competir políticamente y alcanzar el poder para cumplir los fines que su doctrina persigue, y en la carrera por conseguir alcanzar el poder, no puede soslayar que esa ideología que lo conduce, debe ser aplicada en lo interno, como una forma cabal de demostrar que lo que propone puede llevarse a cabo dentro de su organización.
 Todo esto parece una verdad de Perogrullo, o un discurso de tonto pero, sin embargo, la realidad de lo ocurrido con nuestro partido marca una verdad, inexcusable, la falta de democracia interna, y el no respetar la voluntad de los simpatizantes del radicalismo, quebró todos los contratos electorales y anula todas la representaciones de sus hombres, puesto que el no sometimiento a la sanción electoral invalida cualquier representación política que se esgrima, puesto que no tiene legitimidad en su origen, aunque se ajuste a una carta orgánica, sobre todo cuando esta se ha modificado de acuerdo a las conveniencias particulares de algunos dirigentes.
 El Radicalismo desde hace muchísimo tiempo ahogó la discusión interna, concretando listas únicas, en conversaciones de sectores que solamente se orientaron a mantener privilegios, poniendo por detrás su obligación de representar fielmente al ciudadano, el único resultado conseguido fue que desde 1983, se perdieran sufragios en cada elección.
 La eliminación de la obligación del 66%, para obtener una reelección fue el primer hito que marco que la renovación podía quedar estancada, no obstante eso, se continuó con esa política de unificar listas, para asegurar el cambio, sin que nada cambiase, se eliminaron las incompatibilidades y los cargos partidarios quedaron en manos de quienes ocupaban cargos públicos, sucesivamente se incorporaron modificaciones que permitieron cerrar el partido a la participación cada vez más.
 Hace unos años, antes que se produjera la debacle política, escuche a un dirigente entrerriano, que enarbolo alguna vez, la bandera del tercer movimiento histórico, decir que se debía tener un partido más chico con un padrón “manejable”, raro pensamiento para un dirigente de un partido que se reconoce asimismo como revolucionario, que se autoproclama como el abanderado de los desposeídos, que se encuentra dentro del espectro donde están los grandes partidos de masas.
 Esto es lo que ha provocado que la Unión Cívica Radical este en el lugar donde está, en la medida que no se reabra la Unión Cívica Radical a la participación, y que no se practique rigurosamente una política que garantice una permanente dinámica de renovación, no podremos hacer más aportes para el perfeccionamiento de nuestra democracia, porque no existiremos como partido.
Recuperemos la genialidad de la democracia, propongamos un nuevo contrato político que asegure a la sociedad que será posible que exista una política de clase, sino una política donde todos sin exclusión de ninguna especia, podamos ser partícipes de la renovación permanente que nuestro sistema político necesita.
 No creo ser original, ni me considero un hombre demasiado inteligente, solo reflexiono y escribo sobre aquellas cosas que son mis convicciones, tengo el sueño de vivir en un país normal, gobernado por políticos que todos los días trabajen para que integración e inclusión no sean solo una quimera, y creo en aquello que aprendí alguna vez, “la razón de ser de un estado es la felicidad de sus habitantes”, e intento trabajar para conseguirlo.