jueves, 14 de abril de 2016

La revolución que no fué, y la oportunidad perdida


Sobrevuela en algunos argentinos la idea de que hemos transitado desde un periodo de Izquierda social revolucionaria, hacia un periodo de derecha liberal neo conservadora, aunque la verdad es que no ha sido ni una cosa, ni la otra, a pesar de no haber estado de acuerdo con la alianza Cambiemos, como tantos otros correligionarios, no dejo de pensar que el anterior gobierno no ha sido precisamente un gobierno de Izquierda, y mucho menos revolucionario.

La forma conocida de revolución, implica tomar el gobierno ejerciendo la violencia, a favor de una nueva forma de Organización social y política, profundamente distinta del orden establecido, como en Cuba, si queremos un ejemplo.

Hay otra revolución, que lejos de ejercer la violencia, enfrenta al orden establecido, de un modo diferente, que busca el mismo cambio, pero en paz, buscando una forma de sociedad parecida pero pacíficamente, como en la India de Gandhi.

El otro camino es la reforma, constante y permanente que moviliza, la sociedad en un constante avance, que permite ir instrumentando gradual pero continuamente aquellos institutos que introducen mejoras en la sociedad, que consigue avanzar al unísono a todo el conjunto de la sociedad, un claro ejemplo es Noruega, cuya sociedad parece haber desterrado la pobreza.

Claramente el anterior gobierno, no representa ninguna de esta variantes, porque su forma de alcanzar el poder, no fue revolucionaria, ni violenta, ni genero ninguna revolución pacífica, ni genero un proceso de reforma permanente, los que creen de la revolución de la inclusión, en realidad son devotos creyentes de lo ilusorio, que fieles al espejismo que se les representaban caminaron hacia lo inexistente, con una tremenda carga de desesperación acumulada, vieron allí una posible fuente donde podía calmarse la sed de justicia.-

El cambio de gobierno, y de signo político, dejaron en claro que solo era un espejismo, porque cuando un gobierno genera cambios profundos, estos no son reversibles, en una sociedad que incluye realmente, es porque ha generado lazos sociales tan fuertes, que la sociedad no admite la posibilidad exclusión de ninguno de sus miembros, porque en ese entramado no es posible que existan huecos donde pueda colarse la pobreza.-

El kirchnerismo no alentó ese proceso, por el contrario, generó una división social y política, tan profunda que difícilmente se cierre en un período razonable de tiempo.

La solidaridad es una construcción ética, su establecimiento parte de una oportunidad única, posiblemente de una situación de quiebre, que despierta la conciencia colectiva, y permite transitar un camino común, hacia un objetivo común, que mejora la calidad de la sociedad, que se va transformando en ese recorrido.-

Hubo aquí oportunidades únicas, en 1983, y el pueblo argentino entendió finalmente que la Constitución, y la democracia eran el único camino posible, y sin distinciones avanzo en ese camino, en los 2000 hubo otro punto de quiebre, que pudo haber sido la oportunidad de ser un país distinto, cuya sociedad pudiera reformularse a partir de una nueva forma de país, donde la ética de la solidaridad fueran la clave de su funcionamiento.-

Claramente el kirchnerismo no supo, o no quiso, aprovechar la oportunidad e ir en esa dirección, en un principio muchos creímos de buena fe que la sociedad se encaminaba hacia ese proceso virtuoso que todos esperábamos, pero en algún desde el gobierno se cayó en la tentación populista (y no creo que el populismo sea malo en sí mismo), y en la creencia que dar y pegar, generando conflictos donde se pudiese identificar un enemigo, ante el cual aparecer como el campeón de la contienda.

La lógica aplicada en esta forma de hacer política, fue la de transmitir un mensaje directo y fácil de inculcar como doctrina, “vos sos pobre porque él es rico, vos sufrís porque él no sufre, vos no tenés trabajo porque él no te da”, con este tipo de mensaje es fácil martillar y penetrar en el pensamiento colectivo, donde la respuesta es “yo te restituyo tu derecho, quitándoselo a él”, emergiendo como el restaurador de la injusticia.

Así es que se crea la grieta, ¿y quien es el?, el, es cualquiera que pueda identificarse fácilmente, las corporaciones, los terratenientes, los industriales, los comerciantes, los ricos, los que tienen trabajo, los otros pobres, no importa, el asunto es crear una situación de conflicto frente a quienes puedan pensar diferente, dándole algún beneficio al fiel.-

Pero esta es una estrategia que políticamente puede dar resultados, pero a largo plazo se ve la verdad detrás de esta estrategia, solo es un mecanismo de acumulación de poder, pero no sirve para alcanzar el tan ansiado crecimiento social, que fue movilizador de la sociedad, porque detrás del supuesto dar, no hay nada sólido, no hay trabajo genuino, no se sale de la pobreza, no hay mejor educación, no hay mejor acceso a la salud, no hay nada, solamente un subsidio que provee un plato de comida y nos mantiene sumergidos en la pobreza.

En el fondo los revolucionarios solo fueron funcionales al capitalismo, un mercado laboral formado por pobres, sin educación formal, sin preparación técnica, es mucho más barato, que un mercado donde la oferta es mano de obra calificada, que demanda mejores ingresos acordes a su calificación.

Una verdadera revolución social y política, es un cambio que permite una inclusión real, esta inclusión implica trabajo genuino, industrial, exportaciones de productos industriales, mano de obra ocupada en tecnología, desarrollo, investigación, educación formal amplia y profunda, donde la búsqueda de la excelencia sea la clave del éxito académico, abierta para todo el mundo, que genera la expectativa de un futuro realmente mejor.-

Países mucho más pequeños, y más pobres que el nuestro, han alcanzado ese éxito, socialismos reales, donde la protección al ciudadano es la nota sobresaliente, la asignación universal por hijo, los subsidios por educación, la prestación de salud única y asegurada, son características de los países nórdicos; debo decir aquí que la creencia popular nacional asegura que este es un modelo irreproducible en nuestro país, por nuestra raíz, no es solo una falsedad, sino una excusa para no emprender la tarea.-

El anterior gobierno no fue revolucionario, solo fue discursivo, solo intento prevalecer fomentando el enfrentamiento, y, aunque hoy su líder proclame la necesidad de la unión nacional solamente repetiría lo mismo, porque en definitiva este fue un modelo donde los logros sociales solo fueron los medios por donde se vehiculizaba la corrupción.-

Esto no quiere decir que este gobierno sea mejor, posiblemente no lo sea, lo que ocurre es que al descorrer el velo que ocultaba semejante escala de corrupción, no hay posibilidades de visualizar que pueda haber algo peor de lo que ha ocurrido en el país.-

Sin perjuicio de lo anterior, este gobierno deberá revisar algunos mecanismos y métodos, porque una república auténticamente democrática, necesita que los gobiernos sean totalmente transparentes, basados en una actitud ética frente a la ciudadanía, sin olvidar los fines que la constitución nos ha fijado, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres que quieran habitar el suelo Argentino.-

domingo, 27 de marzo de 2016

Municipio y Salud, una discusión necesaria


Hace un tiempo, pretendiendo hacer abstracción de la realidad, intente dedicar este espacio al análisis de la cuestión municipal, debido a que consecuentemente con mi pasión radical, soy un municipalista, que entiende que gran parte de los problemas estructurales de la provincia y del país son, en parte, por haber negado la importancia que tiene el municipio como la organización preexistente al estado.

Los argentinos tenemos la particularidad de quedar a medio camino, los programas energéticos nunca se terminan, las obras viales nunca se completan, las obras sanitarias mucho menos, la educación nunca es lo importante que debe ser, etc.

Somos el país del medio hacer, y en ese medio hacer discutimos si esto debe ser tal o cual cosa, la nueva constitución no pudo consagrar el parlamentarismo y lo dejo a medio camino, de un régimen que, a pesar del intento, consagro más fuertemente el presidencialismo; esto con el agravante que debido a las formas electorales adoptadas no existe posibilidad alguna, que el Jefe de gabinete pueda ser censurado por el parlamento.

Bajando un poco, la Provincia de Buenos Aires tampoco consiguió consagrar un texto constitucional que alineara detrás de un proyecto común a todos los bonaerenses, y esto es porque se sigue negando el derecho a la autonomía de los municipios, en aras de la acumulación de poder en manos de los gobernadores.

Esta mitad de camino permanente, provoca que las políticas provinciales nunca definan plenamente, responsabilidades, procedimientos, funciones; así la provincia se ha convertido en un elefante difícil de movilizar, poco eficiente a la hora de planificar, concretar, y hasta enfrentar una crisis.

La Educación en manos de la provincia está en crisis, la Seguridad en manos de la provincia está en crisis, las obras públicas en manos de la provincia nunca se terminan, la distribución de impuestos lejos de ser justa es un problema para los municipios, la Salud en manos de la provincia es un problema y cada vez más serio.

Precisamente es en el último tema, donde debiéramos detenernos, para empezar a comprender por qué la provincia debe ser institucionalmente reformada.

La gestión de Salud Publica ha sido, y con creces, la peor de toda la historia de la provincia de Buenos Aires, desde hace un siglo que no se veía una administración de salud tan deficiente como la iniciada en 1989 hasta la actualidad, que se caracterizó por la permanente improvisación ante cualquier situación, de mostrando una permanente inexistencia de una planificación realmente seria.

El desastre generado en materia de Salud, se vio reflejado cuando al declararse la epidemia de Dengue, se designaron dos hospitales, uno provincial y otro nacional para derivar las pruebas de laboratorio, y llegado el momento estas no tenían el material necesario para realizar los estudios bacteriológicos, para los que habían sido designados.

El  actual esquema de salud es un derivado de la profundización de una política de centralización, orientada a la utilización de los recursos en beneficio de la política partidaria, y no de la promoción social de la comunidad, invertir en la salud no es un buen negocio político para nadie, pero si lo es distraer los recursos destinados a preservarla.

Lamentablemente la política siempre ha creído que solo hay que ocuparse de lo que se ve, por lo tanto la única inversión posible en salud es la que se ve, el anterior gobierno provincial (y los anteriores a él, también), así lo entendió, y construyo cosas inservibles, pero visibles, pintadas de colores brillantes.-

Estas son las razones, que indican que el manejo inmediato de la salud pública debe ser municipal, puesto que el municipio tiene la posibilidad de una rápida capacidad de respuesta, por su cercanía física con el problema, y la proximidad con el ciudadano.

Desde hace un tiempo se discute este tema, hay muchos dirigentes políticos de toda la provincia que consideran la salud pública como un gasto, caracterizándola como el cáncer de la administración pública, que impide que se puedan prestar correctamente el resto los servicios municipales, y que la salud debiera estar en manos del estado provincial.-

Ocurre, que hay aquí una mala noticia, ¡Los hospitales públicos en manos de los municipios, seguirán estándolo, sin posibilidades de modificar este status!, esta es una discusión vana, el estado provincial no va a revertir una decisión tomada a principios de los ochenta, y mucho menos cuando se desentendió de este problema, y seguirá haciéndolo, o digamos gestionando en forma descentralizada.-

Ahora bien, es necesario tener en claro que es lo que significa la prestación de  servicios de Salud, porque no es solo mantener un hospital, el concepto es mucho más amplio, debido a que debemos entender que implica prestar un servicio de salud pública integral, desde una concepción moderna.

La prestación de servicios de salud empieza por una planificación correcta de los servicios, porque el costo hospitalario se controla desde la prevención, es decir que la salud empieza por atender correctamente la prestación de los servicios habituales; puesto que de esto dependerá que los hospitales solo reciban aquellos caso cuya prevención resulta imposible de controlar, por la complejidad de su patología, y no por la falta de una política preventiva.-

Como ejemplo; el control del alcantarillado urbano, que provea un correcto drenaje de las aguas de lluvia, evitando el estancamiento, la ejecución de desagües pluviales, y su limpieza, el corte del pasto que crece en las cunetas de las calles de tierra, son tareas que actúan preventivamente sobre la salud, porque evitan el estancamiento del agua, y  la proliferación de insectos y gérmenes dañinos.

La provisión de agua corriente, correctamente potabilizada, con el correcto mantenimiento de los ductos de agua, y la ejecución de obras de cloacas, y de las plantas de tratamiento correctamente mantenidas y en funcionamiento, son los pilares fundamentales donde se apoya la política de prevención; del mismo modo el retiro, la separación y la disposición final de los residuos, en sitios específicamente acondicionados; El control de plagas urbanas, y la sanidad animal, constituyen, por si, acciones que impiden que se dispare el costo hospitalario.-

El municipio en su misión de gobierno, tiene la obligación de prestar servicios de salud, porque no hay autonomía posible si el municipio no se hace cargo de estas políticas, el problema son las condiciones en las que se debe hacer cargo, que generalmente son las peores, porque normalmente no se cuenta con la totalidad de la infraestructura necesaria, ni los recursos económicos.

Aquí es donde los detractores de la Salud pública municipal, tienen su más fuerte argumento, puesto que es el déficit que provoca la administración de salud, pues bien esta es la mejor respuesta, salud publica no significa salud gratuita, debido a que existen numerosas fuentes de financiamiento para solventar el costo de implica prestar servicios.

El primero es la coparticipación de salud, que depende de las estadísticas de atención, que los establecimientos deben confeccionar, que no solo sirven para recaudar sino que son un elemento importantísimo a la hora de desarrollar políticas.

La segunda fuente de financiamiento la constituyen las tasas por servicios de salud, que funcionan como fondos específicos, para el financiamiento de los insumos hospitalarios, y el equipamiento.-

Los recursos provenientes de los programas de salud provinciales y  nacionales, como el actual plan Sumar, y otros que permiten obtener una ingreso adicional como contraprestación de prácticas orientadas a un sector poblacional determinado.-

Hasta aquí los planes de fomento de orden público, pero además la posibilidad de prestar servicios a las obras sociales, implica también un ingreso importantísimo, que a partir de la descentralización, que reemplazó el anterior sistema de autogestión, permite que los establecimientos municipales, puedan celebrar convenios prestacionales, con cualquier obra social, que incluso son alentados por la superintendencia de servicios de salud.

La celebración de convenios es una práctica saludable, puesto que ante el retroceso de la salud privada tradicional, a manos de conglomerados financieros cuya finalidad es la obtención de ganancias, producto de una atención que lo único que tiene de diferente al hospital es la calidad de la hotelería, y en algunos casos si siquiera eso.

En los distritos donde no existen efectores privados, este es un sistema que permite obtener recursos, que no solo incrementan, el salario de profesionales y empleados a través de la redistribución de los ingresos provenientes de la facturación, sino que si se actúa eficientemente, permite compensar el déficit del tesoro municipal. Así los hospitales de pueblo combinan todos los sistemas existentes, siendo la única posibilidad de sostener e incluso mejorar su capacidad de atención.

No se trata de competir con el sector privado, puesto que a nivel de la opinión popular, el hospital público está mucho mejor considerado que el efector privado, puesto que en la apreciación empírica se percibe que los grandes logros en materia de salud provienen del hospital público, por lo que en realidad el sector privado es quien debiera competir con el público, en un sentido positivo actuando subsidiariamente.

La salud es, sin lugar a dudas, el bien más preciado del hombre, y uno de los derechos más importantes del ciudadano, y al mismo tiempo, una de las más importantes obligaciones del estado es la prestación de servicio de salud acordes con ese derecho, el municipio en su carácter de estado primigenio no puede sustraerse a esta obligación.

El gobierno de la Provincia es el ente que debe establecer, con acuerdo de los municipios, las políticas globales de salud, y abastecer a las autoridades locales de los recursos necesarios para llevarlas adelante, apoyando fundamentalmente las acciones preventivas, que son las que impiden que los hospitales se transformen en un gasto insostenible; esto también implica un escalonamiento de la atención basada en la complejidad, donde los hospitales interzonales sean los receptores de aquellos casos que por sus características y complejidad no puedan ser resueltos por las estructuras locales.

Por supuesto que esto implica que la política de salud sea una política de estado controlada por los ciudadanos, por lo que no sería descabellad que así como existen los consejos vecinales de seguridad, también existan a nivel de salud, siendo un ámbito donde se discuta la política de salud desde el punto de vista de la percepción ciudadana.

Cualquiera diría que la fijación de la política de salud, no puede ser producto de la discusión ciudadana, porque es una cuestión privativa de los profesionales, pero aquí hay una cuestión que debe contemplarse; corresponde a las profesiones de la salud, el análisis y la proyección y la ejecución de las políticas fijadas desde el poder político, quien es el responsable de determinarlas atendiendo el reclamo y la necesidad de los ciudadanos.-

El ciudadano debe participar de la fijación de las políticas de salud, porque se trata de su salud, que se ejecuta con el producto de sus aportes, para lograr vivir y desarrollarse en una sociedad medianamente organizada, y orientada a la felicidad común.-

viernes, 18 de marzo de 2016

Politica, ética, y como arruinar el fin moral


Debido a las tremendas noticias diarias que hablan de un país, desbordado por la corrupción, seducido por la frivolidad, socialmente agrietado, por una brecha que supuestamente separa al pueblo de la oligarquía, con una generación permanente de fanatismos de toda índole, que ni siquiera admiten que sea posible la más mínima sombra de reprobación, que no sea respondida por un batallón de exacerbados, insultando, censurando y descalificando, a cualquiera que se anime.-

Yo, por mi formación política y educativa, que me permitió observar hechos de la historia que significaron mucho para el mundo en general, he aprendido que la única forma de lograr que un país se convierta en una Nación, es necesario el acuerdo general, la decisión univoca de ser.

La Nación es la entelequia que nos moviliza, el objetivo final casi siempre inalcanzable, por el que se avanza permanentemente, buscando la perfección en su concreción, que en tanto no se consiga, provoca que la cohesión se mantenga ante el desafío de alcanzarla, la Nación es el fin, pero en el camino es donde verdaderamente se construye, es la lucha de la que hablaba Pierre de Coubertin, donde en realidad se produce la maduración por el esfuerzo, la unión por alcanzar lo inalcanzable.

Por eso es importante el camino, el camino es la ética, y aunque parezca extraño, el fin se cumple en el proceso, fuimos una Nación cuando luchamos por la independencia, porque el país estaba unido detrás de un objetivo común, y dejamos de serlo cuando el poder se convirtió en una mecanismo de corromperá todos y a cualquiera, fuimos una Nación cuando sancionamos una Constitución que nos agrupaba a todos detrás de un programa común, y dejamos de serlo cuando las ambiciones de un sector por sobre el resto sojuzgaron al interior en manos de la capital, fuimos una Nación cuando el voto secreto recuperó el poder para el pueblo, y dejamos de serlo cuando los intereses económicos de la época, provocaron la peor seguidilla de golpes de estado y fraudes de la historia, lo fuimos en la recuperación de la democracia, y dejamos de serlo cuando la corrupción arrasó con la buena fe y la probidad de muchos de los hombre de la política.

Es decir alcanzamos la entelequia y nos alejamos de ella, dependiendo de ética de nuestras acciones, individuales y colectivas; porque no existe un fin moralmente bueno, cuando el camino, la ética, es malo.

Eso es lo que ha pasado en el país en los últimos años, los buenos fines fueron descalificables,  cuando los métodos  desvirtuaron todo lo bueno que tenían, así fue que lo bueno de la asignación universal por hijo, fue censurado por gran parte de la sociedad cuando la selección de los beneficiarios dejo de ser profesional, para convertirse en mecanismo de extorsión por parte de los punteros políticos; de la misma forma, los planes de inclusión dejaron de ser una buena herramienta de promoción social, para convertirse en una mala herramienta destinada a esclavizar voluntades a cambio de un plan, que podía, o no, llegar en tanto y en cuanto el beneficiario se subiese al colectivo cultural de la liturgia kirchnerista.-

Es realmente un ejercicio diario, que nos debemos todos los ciudadanos de sostener esa ética que nos permite mantener la moralidad del fin, haciendo que el cano transitado sea el correcto, que en ese caminar se impida que otros cambien el objetivo colectivo, cuando sus acciones individuales se aparten de las necesidades comunes.

Hipólito Yrigoyen, cuando le reclamaban un programa respondía, “el programa es La Constitución”, porque contenía todos aquellos principios que eran directa consecuencia de todas las luchas por organizar un país, desde 1910 hasta ese momento, con premisas que nunca se habían cumplido; entonces se estaba lejos de la unión nacional, de consolidar la paz interior, de promover el bienestar general; ese programa contenía el fin moral detrás del que debía encolumnarse toda La Nación.

Hoy día La Constitución es nuevamente el programa, los fines todavía se encuentran lejanos, porque los medios para alcanzarlos no fueron los correctos, Alem decía “la Política no es el arte de lo posible, en Política se hace lo que se debe, y cuando lo que se puede hacer es malo, no se hace”, esta premisa que debió fue la idea rectora de toda una serie grandes hombres del País, desde el Propio Alem, hasta Alfonsín, y fue desgraciadamente olvidada.-

EL utilitarismo que se enseñoreo de la política, toda, sin distinción de credos o banderías, y termino por fomentar un modo utilitario de hacer política, en pos de la acumulación de poder, que termino por destruir gran parte del entramado social, enarbolando enfrentamientos inexistentes, proezas nunca realizadas, y antecedentes poco creíbles.

De esta forma los fines morales de la ayuda social, dejaron de ser buenos, porque el camino elegido era el del clientelismo, y no el de la promoción social, dejaron de ser buenos porque, en definitiva detrás de una supuesta inclusión, sumamente necesaria, sin dudas, se escondía el clientelismo, necesario para hacerse permanentemente del poder, creando la idea que los conquistas alcanzadas, iban a ser arrebatadas si el gobierno cambiaba de manos.

El camino elegido, la ética, hizo que el fin moral terminara siendo tan malo, que resultaba imposible de sostener, porque termino por crear una división tan grande en la sociedad, a partir de una falsa lucha de ricos contra pobres, una herida abierta que será sumamente difícil de cerrar.-

Ese camino es el que nos pone en el lugar de víctimas de la corrupción, a todos, agraviantes y agraviados, porque en definitiva se ha perdido la idea moral, del programa común, La Constitución.-

Si alguien me preguntara hoy, cual es el origen del desempleo creciente, de la falta de oportunidades, de la desazón en la que hemos caído, es precisamente la corrupción, la perdida de los fines morales, hemos abandonado todo lo que nos unía como pueblo.

Solo existe una forma de recuperarlo, y es a partir de nosotros mismos.

jueves, 28 de enero de 2016

Como se empieza a terminar con la corrupción


Posiblemente aburra un poco ser reiterativo con esto de la corrupción, pero es indispensable saber que la corrupción se esconde detrás de cada hecho, que podemos protagonizar creyendo que así, ¡zafamos!, ¡somos vivos!, ¡nos salvamos!
Con cada Zafada, cada viveza, cada salvada, lo único que conseguimos es caer cada vez más bajo, hundiéndonos, y hundiendo al resto de la sociedad que nos circunda, cada inspector sobornado, cada semáforo violado, cada turno aventajado, nos hace bajar un peldaño en la escala moral, hasta que la amoralidad se apodera de nosotros, cada vez más, y cuanto más alto creemos que subimos, en realidad más bajo estamos cayendo.-
Por cuestiones personales he decidido que debo abstraerme de lo coyuntural, y escribir sobre lo que siento, y percibo que debe cambiarse, forjando para mí una ideología de vida que pueda trasladar al partido protegiendo mis principios e ideales; tratando de sostener en lo alto la consigna, ¡NO DOBLEGARSE!, ¡NO TRANSIGIR!, ¡NO ENTREGARSE!.
Ud. Preguntará no doblegarse, no transigir, no entregarse, ¿a qué?, ¿ante qué?, pues la respuesta  es simple, contra mí mismo, ante la tentación de tomar el camino de lo fácil, al facilismo ventajero, ¿y por que?, porque los logros solidos son aquellos que se consiguieron con el esfuerzo de sostener aquellos principios rectores de la vida personal y social.
Es así, la personalidad de los grandes hombres de la historia se caracterizó por la firmeza de la voluntad, ante la adversidad, ni Gandhi, ni Luther King, nuestro Leandro Alem, o el propio Yrigoyen, cedieron a la tentación de lo fácil, cuando lo fácil implicaba riqueza, o reconocimiento, y en un escenario que solo les proponía dificultades permanentes a lo largo de su vida.
Ellos no se doblegaron ante el futuro sufrimiento, y siguieron adelante, sacrificaron todo, familia, libertad, confort, comodidad, riqueza. Con el solo objetivo de lograr el bien común, la felicidad de la patria que tanto reclamamos; Juan B. Justo, Alicia Moreau, Illia, Alfonsín, fueron, en nuestro país, dignos émulos de aquellos grandes de quienes aprendieron que aquellos sacrificios no eran en vano.
Nosotros hoy reclamamos a la política que imite a estos hombres, queremos que sacrifiquen lo mismo que ellos, que elijan el camino duro y no la comodidad del poder, que se pongan el país al hombro, y lo carguen, y esto no es nada más que lo que el pueblo merece y espera de sus dirigentes.
Pero bien, que pasa con nosotros, solamente nos limitamos a esperar que otro “haga lo que tiene que hacer”, mientras tanto miramos la escena como críticos impiadosos, lavándonos las manos cuando se requiere de nuestra parte; yo no fui, yo no vi, yo no sé, parecen las muletillas más frecuentes del argentino, a las que se recurre con mayor facilidad para lavarnos las manos.
Mientras tanto la corrupción se alimenta de aquellas actitudes, crece y se fortalece, yo no vi, yo no fui, yo no sé, yo me voy, yo no estaba, son demasiados “yo no”, que nos mantienen ajenos a los problemas comunes, que nos impiden actuar para cambiar aquellas cosas que no nos gustan.
Todos estos “yo no”, no son más que la actitud de lavarnos las manos, de no condenar lo condenable, de cargar sobre los demás todas la culpas y responsabilidades, mientras tanto la corrupción crece y se alimenta, porque hay una sociedad ausente de la participación en las decisiones escondiéndose en la supuesta inocencia del “yo no”.
La verdad, y no pretendo ser dueño de ella, es que la corrupción es también una consecuencia del “yo no”, y la lucha contra ella es en parte nuestra posibilidad, los cimientos del edificio de la corrupción tiemblan y se resquebrajan cuando los ciudadanos empezamos a decir yo estuve, yo vi, yo fui, yo me quedo, yo estoy, al amparo de la firmeza colectiva que puede aportar una sociedad fastidiada de tantos barriles sin fondo a donde fueron a parar nuestros sueños, la corrupción se termina cuando dejamos de sucumbir a las pequeñas tentaciones, cuando empezamos a respetar la fila, a no arrojar basura donde no se debe, a no sacar ventaja del otro, a no quedarnos con las monedas del vuelto, a no dormir en el trabajo, a no tratar mal al cliente, o al contribuyente, a intentar mantener una ética social que nos integre, y nos contenga, y fortalezca los lazos que nos unen.
Si comenzamos a actuar individualmente de este modo, posiblemente podamos convertirnos en una sociedad madura, que ponga en el lugar mas importante de nuestra pirámide jurídica, la justicia, la solidaridad, la igualdad, la libertad, la ética, transforme a la política en lo que debe ser, se terminen los privilegios para pocos, y el país vuelva ocupe el lugar que se merece en el concierto de las naciones.
cuando estamos seguros, y nuestra conducta personal, arroja fuera aquellas pequeñas corrupciones diarias comenzamos a transitar otro camino, uno distinto, uno que nos eleva y nos da la autoridad necesaria para poder decir, ¡Esto NO!, para poder exigir que se gobierne de acuerdo a nuestros intereses de conjunto, y no de acuerdo a los compromisos de amigos, podemos exigir el compromiso de los funcionarios, el empleo publico dejará de ser una gracia para parientes y amigos, pueblo y gobierno, cualquiera sea su signo, serán dignos de llamarse ciudadanos...
..Y Por cierto, seguramente haremos realidad el mandato constitucional, “…para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo Argentino.”

lunes, 4 de enero de 2016

LA CORRUPCION ES UNA TIZA QUE SE ARROJA

A Raúl Fernandez de Monjardín, in memoriam


Trataba de explicar, y explicarme que es la corrupción, ¿cómo es que podemos convertirnos en uno de los países más corruptos de la Tierra?, porque lo somos, y no hay lugar a dudas; ¿cómo es que comenzamos a perder conciencia del bien común, y el individualismo egoísta se apodera de nosotros?, ¿Cómo es que nos hace actuar como parte de una multitud que se comporta marchando sobre la línea de frontera entre el bien y el mal?, comenzando por la pequeñez de una conducta errónea, para terminar corrompiendo comercio, poder, sindicatos, educación, universidades, bancos, y podríamos hacer una lista larguísima de actividades caídas bajo el influjo de esa contaminación.
Siempre digo que la corrupción de los gobernantes, no es otra cosa que la reproducción de la conducta social, cuya única diferencia con los ciudadanos comunes, es la altura del estamento de poder donde se encuentran, el ciudadano común ofrece una coima al policía de tránsito (que generalmente acepta), o se conecta clandestinamente al servicio de cable, o de luz, o de agua; el gobernante se queda con retornos de gastos, imposibles de calcular en la cabeza de una persona racional.
¿Dónde nace esto?, es la pregunta, ¿cómo se genera semejante caos social?, que parece haber crecido permanentemente, sin solución de continuidad, llegando a todos los estamentos sociales, los más altos que ya han perdido el decoro, por la ambición sin medida, los medios por tratar de llegar o sostenerse, los más bajos empujados por la desesperación y el hambre.
¿Cómo es que nos convertimos en esta sociedad ventajera e irresponsable?, Posiblemente si alguien lee esto pensara –yo no soy así-, y posiblemente sea una de las tantas excepciones que confirman casi todas la reglas.
Buscando una idea que me diera la pauta de porque nos convertimos en una sociedad tan poco amante de la ética, y las buenas practicas (como se dice actualmente), lei un poco de historia, y encontré como era que los regidores de los cabildos compraban sus posiciones para escapar de persecución virreinal, para practicar mas cómodamente el contrabando, como fue que la sociedad organizada por los jesuitas fue destruida, porque afectaba los intereses de los tantos marqueses y nobles que deseaban tener más tierras feraces y esclavos, y el rey arcas llenas, encontré coma las permanentes conspiraciones detrás de las bambalinas del poder impidieron que pudiésemos ser un país más o menos organizado, y normal durante 200 años.
Pero buscaba algo más que datos históricos, buscaba saber de dónde viene esta inclinación colectiva a desviar la ley y evadir todas las responsabilidades; entonces recurrí a los discursos de mi admirado Presidente Illia, y releí algunos fragmentos que me decían algo de lo que quería saber, en uno de ellos, su discurso inaugural decía algo así, ”…todos somos responsables de lo que ha pasado, todos hemos arrojado una piedra, pero los ciudadanos tienen el privilegio de la indemnidad…”, es decir todos podemos provocar un daño al país , pero de estas acciones colectivas podemos tener la ventaja de salir indemnes de esto, sin pena y, obviamente sin gloria.
Entonces recordé la historia de la caja de Tiza, de mi profesor Raúl Fernandez de Monjardín, (Hijo del fundador de la Juventud Radical), quien en sus clases de dibujo incluía una cantidad importante de lecciones adicionales, que en muchos de nosotros ayudo a forjar una línea de conducta cuando salimos a pelearle a la vida.
Luego de una batalla campal de tizazos, que había terminado con todas la municiones que la preceptora del curso había dejado a la mañana sobre el escritorio, y habiendo marcas visibles de la contienda, en pizarrones, guardapolvos, bancos y paredes,  el profesor a su entrada, vio el estado de campo de batalla, mirándonos de frente nos pregunto, visiblemente molesto y sin decir ni siquiera buen dia, -¿Uds. Saben cuanto vale una tiza?- (hoy a precio barato, no el que paga el estado, 0.31 ctvs. cada una), ante nuestra cara de sorpresa por la pregunta continuó – vale 31 ctvs. Cada una – (recuerdo que nos pareció una insignificancia)-cada caja vale 45 pesos, más o menos- continuó, - esta escuela tiene 3000 alumnos repartidos en 7 grados de primaria, el ciclo superior y el secundario, solamente el secundario tiene 20 cursos de 43 alumnos de promedio, 860 solo de secundario, - explico – si cada uno tira 3 tizas y media por día, esto implica que se consumen (solo en tizas desperdiciadas), 3010 tizas por día, es decir que a 31 ctvs. cada una serian $ 933, por día solo en tizas arruinadas, pero lo peor es que la cantidad de escuelas secundarias nacionales ( eran casi todas en esa época)- ( no recuerdo el numero en aquel momento pero podríamos decir que eran posiblemente unas 2000, con 20 cursos de 40 alumnos de promedio), siguió diciendo – implican que existen un millón seiscientos mil alumnos, que podrían desperdiciar 3.5 tizas por día a 31 ctvs., y esta cuenta da la suma de $ 1.736.000 pesos que se desperdician diariamente en usar tizas como proyectiles.
Esta era una cuenta abrumadora para un grupo de adolescentes que ya estábamos atrapados por su deducción económica, la tiza había dejado de ser insignificante para convertirse en todo un numero dentro del presupuesto diario, - este numero – continuo-multiplicado por 22 dias días de clase que tiene un mes llega a $ 38.192.000,00; y en un ciclo lectivo completo desde marzo hasta noviembre, $ 343.728.000.
Luego de esta cuenta, cerró el cálculo matemático, y dijo: - ¿Uds. tienen idea de cuanto cuesta un hospital? – Y agregó, - ¿o una escuela?, ¿Cuántos sueldos de docentes se podrían pagar?, ¿o de médicos?, ¿o cuantos miles de medicamentos que podrían salvar miles de vidas de niños, O ancianos?-, dicho así, esto era totalmente abrumador, la mayoría de nosotros teníamos lágrimas en los ojos, porque por primera vez tomábamos dimensión real de lo que significaba la irresponsabilidad; a muchos seguramente no le importó, otros no volvimos a utilizar la tiza como proyectil, nunca más.
Luego de los años, tomando un café con el profesor y su hijo, nos pusimos a conversar sobre la corrupción, y el me dijo que la historia de la tiza, tenia que ver con una intención de hacernos reflexionar, y que seguramente podría influir sobre nuestra conducta, -Porque si volvés a tirar una tiza,- me dijo,- y no te importa, seguramente no te importara la corrupción más adelante,- entendí entonces que la vida podía ser un compendio de transgresiones, a sabiendas, que sabiendo que perjudican al resto de la sociedad, nos convierte en personas totalmente desapegadas al interés común.-
Encontré aquí mi respuesta: el germen de la corrupción, es esa tiza que se tira al amparo de la inocencia adolescente, cuando el hecho no te importa, que no es otra que al piedra de Illia, que se ira al amparo de la indemnidad colectiva; y se convertirá en corrupto aquel que no sienta pena por la tiza o por la piedra, cuando a piedra se arroja desde lo alto, la indemnidad se convertirá en impunidad, y la corrupción en delito.
Si a pesar de todo seguimos arrojando la piedra, seguramente será porque no hemos entendido nada.-

viernes, 27 de noviembre de 2015

HAY UNA OPORTUNIDAD ÚNICA PARA LA CIUDADANIA, ESTEMOS A LA ALTURA


Parece mentira que alguna dirigencia, después de los 200 años de historia como Nación independiente, no haya logrado aprender nada.

Pasaron las elecciones, hay ganadores y perdedores, y después que asuma seguramente habrá más o menos dolientes, por lo que pudo haber sido; y no fue, o por lo que fue, y pudo no haber sido, habrá quienes festejen más.

En notas anteriores exprese, creo que con claridad, mi pensamiento sobre lo que creía que podía pasar en la sociedad, y en nuestro partido particularmente, en la articulación de esta alianza, opinión que sigo sosteniendo, y que modificaría si la realidad me demostrare lo contrario.

Pero tengo una cosa muy en claro, con relación a estas elecciones, como lo expresé, La sociedad no le ha dado al nuevo gobierno un cheque en blanco, lo ha condicionado sin darle una mayoría legislativa clara, lo que implica que estará obligado a gobernar negociando, permanentemente con todos los sectores políticos.

Creo que esto demuestra claramente que el ciudadano ha asumido la madurez necesaria y nos está dando una lección, poniéndonos por delante un desafío, gobernar bien, siguiendo la voluntad popular, y de cara a la sociedad, sin ocultamientos ni dobleces.

Esto indica que además, deberemos ser tolerantes entre nosotros, los ciudadanos comunes, entendiendo que no todas nuestras aspiraciones serán concretadas, sino que estaremos atados a un destino inexorablemente colectivo, que nos obligará a re-tejer los lazos solidarios que son los que nos vinculan como parte de una misma sociedad.

Es decir debemos asumir la idea que además de nuestra individualidad, debemos ceder parte de nuestra libertad y nuestros derechos, en beneficio de la libertad y los derechos de otro, y esto es lo más fabuloso de la democracia, la posibilidad de manifestar nuestra voluntad con libertad absoluta, y auto limitarnos en su ejercicio práctico, sujetándonos a la voluntad común, en beneficio del resto, convirtiéndonos en uno solo, cuando se trata del derecho a los beneficios colectivos.

No sé todavía, si la dirigencia política está a la altura de esto, pero si tengo en claro que hemos elegido, -y no importa si bien o mal-, un escenario donde el poder estará obligado a poner un oído en el pueblo, atendiendo principalmente sus interés, equilibrando su accionar de modo que la balanza se mantenga siempre equilibrada.

Lo que también debemos considerar, es que independientemente de la ideología, el pueblo habló y decidió, en paz y en democracia, que el poder debía cambiar, y lo hizo con madurez, con total tranquilidad, y el traspaso del poder debe demostrar que el país está maduro para la alternancia, sin que esto genere mayores conflictos, con excepción de los que se lamenten de tener que devolver su sillón  a un nuevo ocupante.

Tenemos la posibilidad, como sociedad de provocar, democráticamente, que a partir de ahora los sucesivos gobiernos, se comporten de forma tal, que comencemos a ser un País normal, que recuperemos el sentido de Nación que nos reúne en una común-unidad, convirtiéndonos en un país normal, donde todos respetemos la identidad del otro, sin creer que un ciudadano que piensa diferente es un enemigo potencial.

El nuevo gobierno no asume por la fuerza, sino investido del poder y la autoridad que le otorga el haber sido elegido, voluntariamente, por mayoría,  sin que mediara conflicto social alguno que condicionara la elección, excepto los aciertos o errores de los candidatos.

Por esto no entiendo que se convoquen marchas de la resistencia, la resistencia es contra los gobiernos totalitarios, que se hacen del poder ocultándose en las sombras, que sojuzgan a los ciudadanos, que privilegian a sus círculos íntimos, que niegan la justicia, que son xenófobos, tiránicos y violentos.

Pretender resistir a un gobierno que todavía no ha asumido, es como pretender meter un gol antes de comenzar el partido, una verdadera estupidez; y un desperdicio de energía que debiera estar puesta en otro lugar, cuando un dirigente, social o político, se manifiesta debe pensar cuales son las circunstancias sociales del momento, y cuál es el camino que elige el gobierno en el poder, y sobre todo evitar expresarse con odio, porque si hay algo que debe evitarse es causar una división que implique la ruptura de los lazos de unidad de la sociedad.

Las voces del odio se tornan hoy ridículas, anacrónicas y disonantes, y demuestran no estar a la altura de aquello que la sociedad pretende de sus dirigentes.

Tenemos como ciudadanos una posibilidad única, construir un nuevo país a partir de la ética social, un país donde la igualdad sea posible, donde la distribución sea real, donde los beneficios de la constitución sean realmente para nosotros y la posteridad, donde podamos consagrar la alternancia en todos los escalones del poder evite que alguien crea que puede eternizarse en un cargo, y darle a espalda al pueblo.

Tenemos la posibilidad de ser, por primera vez en mucho tiempo, verdaderamente artífices del destino común, está solo en nosotros, se puede hacer, se debe hacer.

domingo, 1 de noviembre de 2015

EL DESAFIO PLANTEADO POR EL RESULTADO

No he estado presente en este blog en el último tramo del proceso electoral, en parte porque a veces es preferible tomar distancia, sobre todo cuando uno espera poder aportar algo positivo a los pocos que suelen leer esto, es preferible esperar para poder hacer un análisis lo más desapasionado posible del estado de situación actual.
No es secreto para ninguno de los que conocen mi pensamiento, que no puedo compartir el rumbo que ha tomado la política partidaria, y mucho menos nuestra supuesta dirigencia, lo de supuesta es porque una dirigencia que solo consigue apoyo de 3% del electorado, algo lejos del 52% de Alfonsín, no puede considerarse dirigencia, sobre todo cuando su expertise mas importante consiste en ahuyentar electores.
Sin embargo no es de política interna de lo que quiero hablar, sino de un presente escenario  de poder impensado para cualquier militante político, esperanzado para quien milita con un sentido democrático, o mejor dicho con espíritu democrático, que no siempre es lo mismo.
Estas elecciones tienen una buena noticia, el poder va a cambiar de manos, y no importa precisamente en manos de quien, sino que quien detente el poder se va a ver obligado a negociar, con todos los sectores que integren la futura oposición.
El congreso ya no podrá ser la escribanía del ejecutivo, sino que independientemente del modo que queden alineadas las cámaras, excepto en el senado, la cámara baja no tiene mayorías definidas, por lo que cualquier proyecto deberá ser necesariamente debatido, discutido y acordado con todos los sectores que integren el parlamento, poder establecer políticas y sancionar leyes dependerá de la capacidad negociadora del gobierno.
Aquellos que proclaman el apocalipsis socio-político, si es que la oposición gana la elección presidencial, verán frustradas sus premoniciones, porque ningún gobernante puede con esta composición modificar o cambiar las leyes a su gusto, porque quien sea oposición estará allí para promover la discusión y si es necesario impedir que se avance sobre aquellas conquistas conseguidas.
Esto no es bueno, es buenísimo, porque nos va a obligar a los ciudadanos a comportarnos como tales, asumiendo la responsabilidad de indicar a nuestros representante cual es el camino a seguir, es decir a dejar de ser gobernados para gobernarnos, como alguna vez lo propuso Yrigoyen, la falta de una mayoría clara en el congreso implica que la ciudadanía no puede quedar ajena a ningún proceso político, sino que deberemos asumir la responsabilidad que nos compete como parte esencial del proceso democrático.
Creo que el próximo gobierno no va a ser un gobierno políticamente débil, sino que por el contrario será un gobierno que deberá fortalecerse en el poder ciudadano, los controlados de hoy, pasarán  ser los controladores de mañana, la justicia no alineada, será la característica que marcará el rumbo del poder.
Hoy nuestra democracia brilla en toda su dimensión, porque por primera vez en la historia carece de líderes, ninguno de los candidatos lo es, ninguno tiene el carisma y el toque de personalidad necesario, y por primera vez la historia nos lanza un desafío interesante, la posibilidad de construir desde el pie, desde el ciudadano, que el gobierno sea por primera vez gobierno sin nada que fundar, sin nada que romper, solo con la obligación de seguir construyendo en la cotidianeidad.
La Argentina necesita necesariamente un presidente de todos los días, que no consagre su actividad a autoconstruirse un monumento, sino que intente gobernar y administrar la nación, que por primera vez consolide un desarrollo sustentable, que integre a toda la ciudadanía, que con sentido de Nación, haga realidad la igualdad de oportunidades consagrada en la constitución, que el acceso a la educación, a la salud, al bienestar, no este solo destinado a los fieles seguidores, esclavos de los punteros, sino que sin discriminación alguna llegue a todos los rincones de nuestro país.
Esta es la oportunidad de empezar a caminar el verdadero sendero del progreso que tantas veces se nos ha negado.
Los resultados electorales, han dado por tierra algunos mitos, como el de la esclavitud del voto, o el poder del condicionamiento de la voluntad a partir de los favores del estado, o del partido, no ha influido en forma determinante en la elección, la ciudadanía se expresó en la plenitud de su libertad, y eligió la posibilidad de cambio, y no se trata de discutir si se eligió bien o mal, solo podemos establecer que se expresó de forma tal que queda claro que la voluntad es la de no dejarse manejar al antojo de nadie, de impedir el poder absoluto.
Los ciudadanos nos dimos la oportunidad de tomar una decisión histórica, poner el poder en nuestras manos, sin gobernantes que se comporten como patrones de estancia, o que caigan en el exceso de otras épocas, o en la superficialidad de otras tantas.
Este es el mayor desafío que nos ha plantado la historia contemporánea, solo debemos tratar de estar a la altura de las circunstancias.- 
Carlos Eduardo Gowland