martes, 31 de marzo de 2015

Alfonsín: Reflexión a seis años de su muerte


Cada vez que se cumple un aniversario del fallecimiento de Alfonsín, afloran con nostalgia, el recuerdo de las luchas del radicalismo, desde el voto popular, hasta la reinstauración de la democracia como sistema “sine qua non”.

En el 82, muy a pesar de muchos ciudadanos, un hombre decidido, con una magnifica tozudez, que había luchado durante los años oscuros de la dictadura, por la defensa de los derechos humanos, incluso enfrentado contra muchos miembros de su propio partido, que no consintió con ningún acto dictatorial, desde el golpe hasta la guerra de Malvinas, asumía el riesgo de liderar un proceso que devolvería el país al camino democrático.

El desafío de Alfonsín, no solo era reencausar al país por el camino de la democracia, sino hacer comprender a nuestra sociedad que se debía romper la tendencia a justificar los totalitarismos, un mal enquistado en la argentina, debido en gran parte al reconocible origen autoritario de la democracia en nuestro país.

Teníamos los argentinos, y todavía tenemos, una peligrosa inclinación a caer bajo el influjo de los mandones, de justificar sus actos, los gobiernos desde 1853 hasta la llegada Yrigoyen, durante la década infame, el periodo peronista, la revolución Libertadora,  Onganía, el peronismo del 72 al 76, la dictadura, y nuestras propias tradiciones históricas, nos habían acostumbrado a vivir en un clima político, donde era importante para nosotros tener un mandón en el poder, porque en el fondo, estos gobiernos que se llamaron asimismo, patriotas, liberales, socialistas nacionales, Justicialistas, habían desarrollado su accionar al calor de un exagerado culto a la personalidad, y una concepción utilitarista del estado, donde en los periodos democráticos se conservaba una formalidad política restringida por la influencia del poder, pero detrás un férreo ejercicio del mando manejaba los asuntos del país, y en las dictaduras la lógica del matón y la violencia del estado eran la característica que identificaba al accionar del gobierno.

Durante el sueño breve de Illia, como lo llamó Cesar Tchach, el país pudo vislumbrar que existía un estilo diferente, que había un modo distinto de gobernar, una verdadera democracia, sin un mandón a cargo, con un presidente con una actitud simple, pero valiente, que nos decía que debíamos aprender a ser parte, que éramos parte, que debíamos ejercitar el gobernarnos, sin depender de ningún milagroso y mesiánico salvador de turno, realmente fue un sueño breve, interrumpido por un golpe que hundió las posibilidades de ser realmente una Nación de hombres responsables participes y hacedores de su propio destino.

EL país cayo nuevamente en la tentación totalitaria, las campanas del orden tocaban de nuevo, y la sociedad seducida nuevamente por esa combinación marcial de trompetas y liberalismo económico, perdió su oportunidad.

el 73 era la posibilidad de recomenzar el tránsito hacia una argentina nueva, insertada en una modernidad que aparecía en el horizonte, pero el deseo de revancha y la tentación totalitaria, pudo más, y terminamos en un gobierno, violento, fratricida, en el que el único lenguaje posible entre las facciones en pugna era la violencia, la lucha armada de las organizaciones dejo de ser revolucionaria para convertirse en criminal, dejo de ser de izquierda para convertirse en fascista, la respuesta de gobierno con una violencia mayor, más ilegal, más cruenta, concluyo cuando las soluciones eran prácticamente imposibles, si no implicaban el sacrificio de una dirigencia que no estaba dispuesta a abandonar ningún privilegio, y de los grupos terroristas que sumergidos en una irracionalidad manifiesta, tampoco podían detenerse, La solución fue definitivamente llamar a los cuarteles, entregarles el poder y dejar al país nuevamente en sus manos, y que terminaría cayendo en el descredito, que violo todos los derechos humanos posibles, que entrego el país a la voracidad de los capitales extra nacionales, que violó la constitución hasta el punto de convertirla en la letra muerta de un sueño centenario. Y cuando el régimen se encontró encerrado en su propio fracaso provoco una guerra, suicida e innecesaria, arrastrando a la muerte y a desesperación a una generación de jóvenes, que tenían mucho para darle al país.

La llegada de Alfonsín, con su mochila de años de lucha por la democracia, implicaba la posibilidad de realizar aquel sueño breve de Illia, implicaba que la democracia social no era una entelequia sino una posibilidad concreta.

También era una realidad la posibilidad de una justicia que asumiera la responsabilidad de juzgar y condenar a los culpables de la violencia setentista, y nos diera la posibilidad de construir una sociedad donde la violencia no volviera a ser la protagonista de la política.

Alfonsín significaba la posibilidad de ser parte de un país normal, con un gobierno de todos los días, con leyes e instituciones con las que pudiésemos identificarnos como sociedad.

Libertad, participación, integración social, justicia, igualdad, eran la bandera que levantaba Alfonsín y que todos, casi sin excepción entendíamos que era el quien marcaba el camino a seguir, para poder reconstruir el tejido social que constituye el país.

Hoy el partido después de recorrer un camino sinuoso de la mano de una dirigencia, que detrás del éxito fácil, sin intentar el sacrificio de la lucha ha entregado al radicalismo a una agrupación política que lejos de representar una forma de política ideológicamente, representan las antípodas de nuestro pensamiento, basta con leer la declaraciones de sus dirigentes (que los medios importantes publican constantemente), para darse cuenta que lo que en realidad representan.

La situación en la que nos encontramos hoy, nos debe hacer pedir perdón al padre de la democracia argentina, y sería bueno que, como dijo alguna vez Alem, coloquemos crespones negros en nuestras banderas, y en nuestro comités, en señal de luto por la desaparición del sueño Radical.

martes, 17 de marzo de 2015

El desafío a emprender despues de la claudicación


Hoy, aunque las pasiones no se han acallado todavía, y creo que los ánimos seguirán caldeados por mucho tiempo, será necesario barajar y dar de nuevo, para que después que esta conducción del partido se retire huyendo por las ventanas del Comité Nacional, después del estrepitoso fracaso en el que van a caer, y no alcancen las explicaciones y los mea culpas para salvar la ropa; Decía, será necesario que haya una dirigencia que mantenga intacta su identidad, y sus principios dispuesta a construir una alternativa de poder coherente con la doctrina y a la ideología radical.

Cuando después de limpiar la tierra de la contienda reciente nos encontremos con que hoy tenemos un partido sin programa, una alianza sin ideas, ni rumbo, donde desde el inicio uno de los aliados desautoriza la palabra del supuesto presidente de la UCR, manifestando que no habrá un programa común, ni un gobierno de coalición, ni nada de eso, nos enteramos que lejos de ir a las PASO a competir, ya se  están acordando listas conjuntas, donde los candidatos se colocaran de acuerdo al piso actual de la UCR en el congreso (o sea poquito), y dentro de unos días nos desayunaremos conque no hay posibilidades que el partido presente listas propias para legisladores provinciales y nacionales, sino que serán las negociadas entre Sanz, Carrió y Macri, y sus “equipos técnicos”, que no son tales (por supuesto).

Decía, que cuando todo eso pase, y pasen las elecciones y la actual conducción se vaya huyendo, será necesario contar con un dirigencia capaz de hacerse cargo de la estructura; un dirigencia que no esté contaminada por el conchabo público que maneja la conducción, que sea capaz de afrontar el desafío de reconstruir al partido y devolverlo al camino del que nunca debió apartarse.

Ese es el reto del futuro, un trabajo enorme nos espera, hay que recuperar la mística del partido radical, levantar de nuevo las banderas prostituidas por esta conducción, limpiarlas y hacerlas flamear de nuevo.

Es necesario, recuperar la causa, aunque debamos renovar los métodos, e incluso los postulados de siempre, y hacer escuela de la doctrina, abonando el terreno para las generaciones que vendrán. Y la forma de hacerlo es poner la mirada en los jóvenes, en los que todavía están limpios de las practicas maniqueas de la vieja dirigencia, hay que fomentar y empoderar a la juventud del partido, la que no claudica ni se deja convencer por la chequera de nadie, hay que comenzar por oír lo que tienen de nuevo para decirnos, sobre todo a quienes, entre nosotros, los años de militancia han contaminado en sus metodologías, supuestamente estratégicas y pragmáticas.

Es necesario que los radicales que no se dejan convencer por estos pactos espurios, ni por este neo-mitrismo encaramado en el partido, comencemos a acercarnos a limar asperezas y fijar posiciones, que comencemos a rediscutir los viejos postulados y adaptarlos a los tiempos que corren, deberemos crear un nuevo programa de Avellaneda, que será el mismo pero adaptado a los nuevos tiempos y a las exigencias que plantea la sociedad moderna.

Es necesario que reformulemos la vieja contradicción identificando más claramente cuál es la posición del partido dentro del campo popular, sin renegar de nuestra posición ideológica, y de nuestros principios que como tales se mantienen inmutables a través de la historia.

Debemos mirar también dentro de las organizaciones de Trabajadores del Partido, donde hay correligionarios que reclaman con claridad meridiana, que se los escuche, que se les entienda que las organizaciones obreras no son un flagelo, como parece plantear a veces nuestro presidente, cuando dice que hay que ignorar a los sindicatos, los que deberán seguir siendo los interlocutores valido a la hora de negociar la redistribución del ingreso.

Es necesario que sentemos una posición con relación a las políticas sociales, para que la solidaridad social sea realmente un hecho que provoque la recuperación de la movilidad ascendente y que impida que se sigan generando bolsones de exclusión  a lo largo y a lo ancho del país

Hay que fijar posturas claras en materia de salud pública, diseñando cual es la salud que queremos para nuestros hermanos, que hoy debido al colapso inminente del sistema no tendrán a donde recurrir para acceder a los beneficios de una salud igual para todos.

Hay que redefinir el sistema educativo, para que la educación, vuelva a ser el impulsor de esa necesaria movilidad ascendente, privilegiando la integración, el mejoramiento de los contenidos, la especialización, recuperar la enseñanza técnica, tanto en las viejas, como en las nuevas áreas, promover la investigación universitaria para que el país no esté fuera del selecto grupo de naciones destacados por su capacidad tecnológica.

Se deberá elaborar una política de desarrollo industrial de características propias, que consciente de invertir en tecnologías propias pueda elaborar productos de alto valor agregado sin depender tecnológicamente de los países centrales.

Le queda a los que puedan encarar esta tarea un trabajo titánico, porque implica reconstruir, todo el andamiaje del partido que quedara vacío después de la huida en masa que se avecina, y le toca a la juventud nutrirse para comenzar con la tarea, a nuestros mejores cuadro de hoy que no estén contaminados por las tentaciones del poder les está reservada la tarea docente, la de instruir y preparar a los que vienen, para que tengan los elementos necesarios para convertirse en dirigentes.

Les queda a los trabajadores radicales resistir en sus lugares de lucha este otro embate neoliberal que se avecina, porque el golpe de la nueva derecha contra el aparato productivo será tremendo, la amenaza de una nueva ola de pobreza al estilo de los 90 es lo que viene en la argentina, y esta dirigencia lejos de oponerse se dispone a ser cómplice de esto.

Nos dicen hoy que quieren eliminar el populismo, y en realidad lo que pretenden es volver a las políticas antipopulares, a los postulados excluyentes, a las viejas maquinaciones de los 30, los 70, y los 90, que sumieron al país en la desesperación.

El discurso de la eliminación del populismo entraña en su fondo la eliminación del protagonismo popular,  porque les molesta el pueblo cando reclama y cuestiona, el discurso de la eliminación del populismo, es tan falaz y descreído como lo es este gobierno actual, que también elimina al pueblo del protagonismo de la escena, pero por métodos diferentes.

Es necesario definir formas de inclusión que abarquen la sed de justicia de los desposeídos, de los abandonados por régimen, de los pueblos originarios, injustamente despojados de todo derecho, es necesario volver a las viejas posturas de Larralde y de Lebhenson, a la visión planificadora y democrática de Illia, a la concepción social de Alfonsín.

La única forma de lograr esto es que aquellos que no estamos de acuerdo con esta maniobra urdida desde las sombras de la ilegitimidad, comencemos a tender los lazos necesarios para generar una movilización política dentro del partido que provoque el cambio generacional necesario, que seguramente en su potencia torrencial nos lleve puesto a nosotros mismo si es necesario, pero que nos permita ver que hay una nueva generación que sin estar colonizada por as vejas practicas sea capaz de poner a la UCR en el camino de la victoria.

lunes, 16 de marzo de 2015

Un pensamiento desde la entrañas de mi radicalismo


La doctrina de la Unión Cívica Radical me exime de apoyar lo resuelto por la Convención Nacional, y entiéndase esto, las alianzas deben ser programáticas, y esto solo es posible cuando se hacen con partidos ideológicamente afines, como radical adherí a la Profesión de Fe doctrinaria, al Programa de Avellaneda, al postulado de la Contradicción fundamental.

Cuando muchos correligionarios justificaron el gobierno de Menem y se guardaron, participé con los muchos que veíamos como el país iba directamente al abismo, denunciando en los pocos lugares que teníamos que esto terminaba en el desastre.

Recuerdo cuando los medios periodísticos bombardeaban al gobierno de Alfonsín, y abiertamente apoyaban el regreso de algún liberalismo fratricida, y terminaron apoyando la llegada del gobierno más corrupto de la historia, cuyos protagonistas se refugian hoy en los cargos públicos para no someterse a la justicia.

Como Radical creo que las únicas cosas que me obligan a emprender determinado camino son mis convicciones, y mis principios, mi conducta política, mi ideología, abonada por el tiempo de militancia, que me permitió adquirir cierta conciencia de lo que debían ser mi partido y la república.

Cuando la defección de Alfonsín, me negué, junto con muchos radicales a Votar a De Narváez, porque entendíamos que esa alianza no reflejaba en nada el espíritu y los principios de la Unión Cívica Radical.

Este caso de hoy es el mismo, esta alianza, con la nueva derecha argentina, no refleja en nada el espíritu de radicalismo, el PRO es una fuerza dirigida por alguien, que aún hoy, sostiene que el gobierno de Menem fue el mejor de la historia, que se encuentra tan procesado, como muchos de los funcionarios del gobierno, que ha demostrado que lo único que le importa es el auto bombo, que esta tan falto de estructura y de buena gente, que envía a la vicejefe de gobierno de la Capital federal a ser gobernadora de la provincia de Buenos Aires, como si fuera un colonizador, al igual que lo que hizo el partido del gobierno, con Rukauf,  Scioli, etc.

Por el otro lado se pretendía la incorporación del FR, otro bastión del peronismo neo liberal, tan colonizado por el menemismo como el PRO, lleno de sus ex funcionarios, y sus parientes, que también durante 24 de los últimos 30 años de vigencia de la democracia, gobernaron nuestro país con tal impericia que destruyeron el tejido social de nuestro país, de tal forma que permitieron la profundización de esta división ficticia que ha creado el gobierno desde el poder.

Desde la tribuna Sanz propone destruir el populismo, pero esa destrucción asociada con el PRO, implica también la destrucción de lo popular, implica el abandono de las políticas solidarias, porque los economistas del PRO han sido claros, la solidaridad social no está en la agenda económica, el papel del estado como redistribuidor del ingreso, no está contemplado, porque en el esquema liberal, prevalece el darwinismo por sobre la ética.

Quien diga que no es así, que me explique porque en algunos hospitales de CABA hace un mes que no se opera por falta de insumos quirúrgicos, y no es por el problema de las importaciones, solo se trata de desproteger a los más pobres, a los que no pueden pagar por su salud.

A estos neoliberales del PRO y del FR, tampoco les importa, como no les importó durante el período menemista, la educación como factor de progreso social, y participaron en la destrucción de la Educación Pública como ocurrió en los 90, porque en su lógica Liberal, un mercado de trabajo profesionalizado y sano, no es viable, porque impide la obtención de mano de obra barata.

La flexibilización laboral que muchos de los radicales combatimos en esa época, y que este gobierno no ha modificado, salió de las entrañas de este neo liberalismo, yo me pregunto, ¿Un gobierno presidido por Macri intentaría que el enunciado del artículo 14 Bis., Una de las banderas más importantes de nuestro partido, comience a ser una verdadera realidad en el campo de las reivindicaciones populares?, ¿un Gobierno presidido por Macri terminaría con la perversidad en la que ha caído el sistema de obras sociales, y establecería un sistema de protección de salud realmente igualitario?, ¿ Un gobierno presidido por Macri, establecería un sistema educativo, que además de integrador, fuera de excelencia en materia de formación de Técnicos y profesionales?, ¿Asumiría un gobierno presidido por Macri, la reafirmación de la participación popular en el destino del país, estimulando la participación a la hora de tomar decisiones?, ¿Un gobierno presidido por Macri, formado por gente como la que actualmente soporta un sin número de denuncias de corrupción en CABA, incluido el propio Jefe de Gobierno, realizaría una gestión realmente Honesta?.

La respuesta a todas estas preguntas es NO, ningún gobierno presidio por esta gente, cumpliría con ninguna de la política en las que los radicales creemos, solamente tendría un aspecto prolijo, la ausencia de pueblo seria notable a la hora de no hacer ruido, la educación seguiría como hasta ahora, todos los privilegios para la privada, todas las desventajas para la pública, la salud sería un bien solo para adinerados, los beneficios de la economía, serian solo para los beneficiarios de un modelo excluyente, y solos los que logren abrevar del derrame liberal lograrían saciar el hambre y la sed.

Como Radical no quiero Alianzas con esta gente, ni Macri, Ni Massa pueden solucionar los problemas del país, y llegados al gobierno, ninguno de los dos aplicaría, una sola de las políticas nacionales que los radicales encararíamos, a ellos no les interesa reparar nada que no sea lo que el mercado exige, y estarían dispuesto a cualquier forma de corrupción para cumplir con sus demandas.

Como Radical no estoy obligado a ir en contra del pensamiento Radical, ni acompañar a nadie que no lo profese.

Como Radical no estoy obligado a cumplir con esta idea de los Acuerdos ventajosos, para funcionarios.

Como Radical no estoy obligado a sostener un candidato, que no solo no me representa, que no representa el anhelo del pueblo argentino.

Como radical no estoy obligado a caer en la misma claudicación que nuestra dirigencia.

Como radical estoy obligado a recuperar al partido, a levantar sus banderas, a sostener sus principios, practicar la ética que el radicalismo me impone, pero nunca a traicionar al pueblo que siempre fue origen, causa y destino de nuestra forma de pensar y hacer la política.

Por eso como radical no estoy obligado a sostener, ni apoyar a los traidores y sus aliados, de dentro y de fuera, al contrario, como radical estoy obligado a combatir las defecciones de los que son capaces de traicionar los ideales y las reparaciones que aún se encuentran pendientes en nuestro País.

Por eso Creo que los Radicales debemos ponernos de Pie, y claramente renegar de toda esta dirigencia, falaz y descreída, que ha sido capaz de cambiar principios por ministerio y convicciones por contratos, ver hacia nuestra juventud, que no se ha dejado colonizar por estos falsos profetas del éxito fácil, a nuestros trabajadores Radicales que tampoco han sucumbido a las tentaciones del poder partidario, y a los simpatizantes que no han sido seducido por esta política sin principios de esta conducción partidaria.

viernes, 6 de marzo de 2015

Una reflexión Radical frente a hechos, pasados y futuros


En la Reunión de Lobos, en la que estuve el año pasado, un joven, Emiliano Reparaz, enviado por la Agrupación de Daniel Salvador, ante mi requisitoria sobre qué clase de garantías había, con relación a las cosas que habían ocurrido en el pasado, en el partido, delante de una cantidad muy importante de correligionarios, finalizó "...por supuesto que el correligionario tiene todas la garantías de estas cosas no volverán a ocurrir".

Sé que sonará iluso de mi parte, pero tenía la necesidad de creer que era así, y hoy me encuentro con que, este joven, irrespetuosamente, se burló de hombres que tienen más de 30 años militando en este partido, y está dentro del sector que está buscando consumar la traición al radicalismo, junto con sus jefes.

Sus  jefes, Salvador, Mugnolo, Campero, hijos y familias, etc., todos, viven del estado desde hace años, y hoy apoyan este proyecto diluyente que encarna el Senador Sanz, con el solo objeto de permanecer en sus cargos, por todo el tiempo que sea posible.

Hipólito Yrigoyen despreciaba esa clase de militancia, hasta el punto de la maledicencia, porque afirmaba que desnaturalizaba el verdadero sentido de la política, lo mismo pensaba Arturo Illia, porque no podía permitir que los condicionamientos, que venían con los cargos, afectaran los principios sobre los que se basaba el radicalismo.

Así fue que perdieron fortuna y estabilidad económica personal, pero el juicio de la Historia, les reservó la Grandeza, la grandeza que estos personajes no tienen, ni tendrán, porque en definitiva solo llegaron a la política, para servirse de ella, y no para servir al pueblo, como nuestro histórico mandato nos Ordena.

De Casa al Gobierno, y del Gobierno  casa, decía Yrigoyen, y así nos acostumbró a los radicales a tener dirigentes, que sacrificaban vida y bienes, en favor de una lucha histórica que solo termina cuando los desposeídos, consigan las reparación que el país les debe.

Tuve la suerte de conocer muchos hombres con estas convicciones, de formarme políticamente con gente que pensaba y actuaba consecuentemente con estos principios, algunos empobrecidos por haberlo dado todo a la política, otros, a los que no conocí pero admiré, dieron la vida por los principios que fueron la génesis de nuestro partido.

En una convención, algún radical flojo de principios, le grito a Moisés Lebhenson, "Judío de mierda", en la puerta, a los pocos minutos sobrevino el infarto que mató a uno de los intelectuales más brillantes que tuvo el Radicalismo, cuyos postulados, como los de Larralde, se mantienen hoy vigentes e incumplidos, el motivo de la intolerancia era la firmeza de Lebhenson en sostener la intransigencia del radicalismo.

Hoy es como si un montón de radicales sin principios, nos estuviesen gritando a todos con la misma intolerancia, porque creemos que deben defenderse los principios, que rigen la vida y la moral de las personas, marcando la diferencia entre la tarea reparadora, y el éxito inmediato.

Lo necesario es afrontar la obligación que el radicalismo tiene de despertar a la sociedad, de asumir una tarea educativa, casi evangelizadora, que recupere a los desposeídos de su letargo, que tenga el valor de afrontar nuevamente la causa reparadora que el país espera que realicemos, con hombres de bien al frente, sin estos residuos parasitarios que tenemos enquistados, superando el medio ambiente en el que esta política nos ha metido.

Se y acepto que el mundo ha cambiado, que la modernidad nos pone en nuevos predicamentos hacia el futuro, pero en el fondo, las injusticias no cambian, la desnutrición, el analfabetismo, la pobreza, la desocupación, son siempre las mismas, son realidades que no cambian, y que solamente se pueden superar, desde una tarea profunda y constante, que ningún advenedizo que quiere ser presidente de la noche a la mañana va a solucionar, ni tampoco los que nos lo traen de la mano.

Nuestros viejos dirigentes lucharon años para forjar una identidad política a nuestro partido, convirtiendo al radicalismo en una Religión cívica, al servicio de la Patria, un concepto que esta dirigencia, facilista y obsecuente, parece haber cambiado por los beneficios de andar en Bicicleta que nos explica este nuevo profeta por la televisión.

No aspiro a ser un dirigente importante, ni a ocupar cargos, que ya tuve, solo quiero ver a mi país viviendo en un clima de dignidad civil, no quiero un país de ricos, quiero que no haya pobres, no quiero el país de estos exitosos, quiero un país de gente que avanza en la medida del esfuerzo, No quiero el país de la viveza, quiero el del trabajo, el de la solidaridad, el que me enseñaron alguna vez, el que podía darnos Arturo Illia, al que vi pasar alguna vez a mi lado, conversando tranquilamente con alguien, tan tranquilo como alguien que inconsciente de su grandeza, porque no se creía, ni mejor, ni más que nadie, era solo un hombre al servicio de la patria.

No quiero como Radical a toda esta dirigencia, que solamente opera para conseguir vivir de la patria.

Tengo con conciencia que el radicalismo volver a ser Gobierno, y terminara la tarea interrumpida, pero solo será cuando recupere frente a la sociedad, la dignidad que solo una militancia nueva, fresca y con la frente alta, con ideales firmes, consiente de su pasado y de su destino pueda, y decida hacerse cargo de la tarea de transformar a la sociedad desde sus bases.

martes, 24 de febrero de 2015

A los Sres. Convencionales de la Unión Cívica Radical


Desde hace un tiempo hay alguna dirigencia nacional y provincial, que ha presionado incesantemente por arribar a un acuerdo electoral, con quienes otrora no  solo fueron adversarios, sino también enemigos del radicalismo, me parece importante como Militante y Afiliado a la UCR, poner en blanco algunas Ideas.
Cuando adherí a la Unión Cívica Radical, siendo un adolescente lo hice porque desde el partido se proyectaba la imagen de partido de principios, que tenía como norte, no solo la moralización del país sino, la misión de reparar las injusticias que desde hacía más de 100 años que habían sido la moneda corriente del poder en la Argentina.
Era indispensable todavía en aquel momento que un gobierno reparador, como lo había sido el de Yrigoyen primero, y el del Dr. Illia después, asumiera el poder, poniendo al país de pie frente a los desafíos que implicaban los últimos treinta años del siglo XX.
Deba asumir el poder un gobierno que reconciliara y pacificara a la sociedad, que el poder militar había quebrado, generando un estado de violencia, cuya virulencia aumentaba cotidianamente, y que parecía no tener un fin que fuera por lo menos visible, si no se intentaba un proceso de reconciliación, real donde también los responsables de los quiebres constitucionales, y de violencia, fueran finalmente castigados como la ley imponía.
El radicalismo, en aquella época tendía la mano, e inicia ese dialogo necesario, en la hora del pueblo, donde dirigentes de los partidos más importantes indicaban a la dictadura de momento el camino de salida, a la que la dictadura hacia oídos sordos, como era su costumbre.
EL regreso de Perón marca lo que podía ser el fin del conflicto social, todos los argentinos, incluso nuestra dirigencia creía que el regreso del Líder exiliado, pondría fin a tanto desorden institucional, y a tanta violencia política, el abrazo de Balbín y Perón parecía marcar el inicio del camino de reconciliación nacional, tan esperado y necesario para poder iniciar el camino hacia el siglo 21.
Todos los que fuimos testigos de los hechos sabemos que las esperanzas golpearon contra la dureza de la derecha peronista, amparada por su líder, que después de haber fomentado el levantamiento armado, lo condenaba desde los balcones de la rosada, y se dedicaba a perseguir a cualquiera que pensara diferente, peronista, comunista, radical, no importaba, lo diferente era condenable, lo condenable debía ser ultimado; Macri ya hacia negocios con el estado...
Vimos caer a muchos de nuestros correligionarios bajos las botas de ese sector, que cuando se vio agotado y acorralado no les quedo mejor opción que fomentar y alentar el golpe, que de la forma más cruenta que era posible, arremetió contra la democracia, y con la excusa de combatir una subversión ya vencida, se dedicó a secuestrar y desaparecer personas, cometía delitos económicos amparados por la violencia del estado; Macri hacia negocios con el estado...
EL fracaso de la guerra de Malvinas, y la lucha de parte de la civilidad, y de la clase política, donde Alfonsín se convierte en un Adalid de los Derechos Humanos, por su acción incansable en la APDH (ni la presidenta, ni su esposo, participaron jamás de esa lucha) , obligo a la dictadura militar, sumida en el mayor desprestigio imaginable, por los delitos de lesa humanidad cometidos, además de los económicos, y con la sorpresa de muchos, un verdadero demócrata se hace cargo del gobierno, poniendo las cosas en su lugar, y por primera vez en el país, decide enjuiciar a todos los violentos, que habían bañado de sangre la República; permitiendo que los argentinos pudiéramos soñar otra vez con una democracia verdadera, con un gobierno donde pudiera reinar la misma pureza cívica que habíamos visto con Arturo Illia, quien ocupada ya un lugar destacado en nuestra historia civil.
Por aquellos años, el sector mayoritario del peronismo liderado por Luder, avalaba la auto-amnistía, y el perdón general de los delitos de lesa Humanidad, cometidos por tirios y troyanos, durante los años pasados, absteniéndose de participar o avalar los juicio a las juntas, dejando al Gobierno democrático en la más absoluta soledad, en una cruzada donde se jugaba el destino de todos los argentinos; Macri se identificaba con ese sector.
Luego el advenimiento de los 90, produjo un cambio económico tan perverso, y tan dañino, que sumió al país en la pobreza, y con la excusa de la productividad, y del desarrollo de la Argentina, un gobierno peronista destruyó totalmente el aparato productivo nacional, Provocando la desocupación más alta de la historia, los índices de pobreza crecieron exponencialmente, y más de la mitad del país quedo totalmente excluida del sistema económico y social del país; en un periodo de gobierno donde por imitación del poder se propagaba la corrupción, generalizándose hasta los estamentos más  bajos de la política y de la sociedad; Macri hacia negocios con lo más corrupto de ese gobierno, contribuyendo aún más en esa corrupción.
El período Fallido de la Alianza no pudo desarticular todo ese entramado generado en los 90, y su fracaso permitió que el producto de toda esa corrupción terminara por diluirse en una nube de confusiones, de donde pareciera que nunca se terminara por conocer hasta donde llegaron los delitos cometidos, los beneficiarios de esto, fugaban capitales, iban del país, seguían explotando los bienes del estado aumentando su riqueza a expensas de nosotros; Macri era uno de ellos.
Macri es obligado a desprenderse del correo, debiéndole al estado 400.000.000, concursa autopistas del sol, y la deja intervenida por el estado, que se hace cargo de las deudas, es enjuiciado por contrabando, y sobreseído de forma poco creíble.
Al mismo tiempo el descrédito de la política permite que Macri Funde el PRO, rodeándose de los menemistas en retirada, ante un escenario político confuso y desconcertante, donde los mercenarios de siempre, ven que tienen la posibilidad de hacerse de una cuota de poder político; Macri gana en la capital, y hace un gobierno en apariencia prolijo y moderno, efectista, pero que esconde detrás un accionar perverso, Macri defiende el modelo Neoliberal excluyente de los 90, Macri dice que Menem es el mejor presidente argentino, Macri quiere ser como Menem, Macri reivindica a ese peronismo, Macri llena a su Partido de gente proveniente de los retrogrado de la política, todos los ex beneficiarios del Califato de los 90, están dentro de su partido, Macri es también un seductor, de sonrisa amplia y modales desacartonados, que convence a parte de la oposición que no era el, que él no mandaba a espiar (aunque su procesamiento lo desmiente ), que los empresarios amigos que se benefician con su gobierno son limpios y transparentes, que las denuncias de corrupción contra su gobierno son producto de su inocencia infantil, que no tiene nada que ver con lo más condenable de la política, cuando los personajes más repudiables del menemismo están escondidos dentro de su partido son solo producto de la imaginación, que es opositor al gobierno al mismo tiempo que pacta continuamente con FPV en la legislatura de la capital. Es tan seductor que la misma legisladora que se ocupó de denunciarlo por corrupción en más de 20 oportunidades, hoy lo define como un honesto de la política (o es una mentirosa, o está profundamente enamorada del modelo exitoso, o la hipnotizó el color amarillo de los carteles, o la denuncia es su mitomanía).
Algún “inocente”, del partido podrá decirme, pero la Alianza seria con el PRO, no con Macri, como si éste no fuera su principal referente, aunque esto no sería lo grave, lo grave es creérselo.
El Presidente de nuestro partido en sus elucubraciones estratégicas, nos quiere meter por la ventana a estos personajes, creyendo que si se está en un mismo espacio, esta es una especie controlable, sin advertir que la experiencia de la naturaleza nos dice que las especies invasoras resultan ser depredadores incontrolables y voraces, que se comportan como un virus huésped, que terminan fagocitando a su alojamiento.
Creo que demasiados dirigentes de la UCR, están optando por el facilismo triunfalista, y preservador del propio poder, en lugar de velar por los verdaderos intereses de la nación, creo que muchos de nuestros dirigentes se están olvidando de nuestro mandato histórico, creo que las enseñanzas de Alem, Yrigoyen, Lebhenson, Larralde, Illia, Alfonsín, respecto de la identidad política y de a preservación de los principios, que  a muchos nos hicieron radicales, se han diluido en manos de dirigentes cuyas convicciones más profundas encuentran limites poco profundos cuando ven peligrar sus cargos.
No dejo de advertir que es cierto que la UCR ha disminuido su influencia, pero sigue siendo esa religión cívica que tiene en cada pueblo un cura y una iglesia, para preservar su esencia y su influencia benefactora sobre la ciudadanía, es entonces por allí por donde hay que empezar, comenzando a recuperar el partido desde sus mismos cimientos, de sus principios, de su contacto con el pueblo, siendo la causa de los desposeídos, defendiendo al concepto de Nación que divulgamos y defendimos durante 120 años.
Lo demás, la pintura de colores, la promesa vana de éxitos rápidos, la desesperación por el poder, el facilismo, el camaleonismo político, son para otros, no para nosotros, para los radicales hay otra cosa, el camino difícil, la defensa de los derechos arrebatados, la nación libre, justa, la defensa de nuestro pueblo, la patria feliz.
Por último dejo una frase que no es mía, sino del hombre gracias al que entendí, que signicaba aquello de ser radical en todo y hasta el fin, dijo el Dr. Hipólito Solari Yrigoyen: "Se hacen muchos comentarios confusos sobre la posición actual del radicalismo. Por lo general son tendenciosos y son hechos por gente de otros sectores que pretenden presionar para desviar al partido de su línea histórica, de estar al servicio del pueblo. Nada tenemos que ver con las ideas conservadoras ni con los que la representan en el escenario político. Solo los respetamos como adversarios. Si algunos derechistas se han afiliado, han cometido un error y deben acercarse a quienes tienen esas ideas. La UCR no los representa ni los representara."

miércoles, 18 de febrero de 2015

A propósito del golpe blando

Hace 49 años, con la inspiración de un Gral. de lentes, y el espaldarazo de quienes de cuyos nombres mejor no acordarme, con el pretexto de una supuesta normalización institucional, el apoyo de los hombres de la CGT, las 62, el "Lobo" Vandor, las fuerzas armadas derrocaron al Dr. Arturo Illia, el país perdió allí una gran oportunidad de reencausarse por el camino de la democracia republicana, de la mano de un hombre que no proscribía, ni perseguía, ni mataba, que creía en la fuerza de la democracia como vehículo de las realizaciones colectivas, que entendía que el progreso iba atado al desarrollo humano, que no había nación sin integración, que la paz social solo era posible si todos nos hacíamos responsables de la parte que nos tocaba como ciudadanos.
Los sindicatos peronistas consiguieron las obras sociales, que les cedió el general de labios defectuosos, los violentos ganaron espacio y comenzó la espiral que desemboco en golpe de estado del 76, la dualidad permanente de Perón contribuyó al crecimiento de la violencia cuya verborragia no pudo detener, la aparición de la triple A, etc. etc. etc.
Después de recuperada la democracia, tras seis años de gobierno radical, que no pudo hacerle comprender a la sociedad, la importancia que tenia la consolidación del sistema, y la recuperación del patrimonio y el tiempo perdidos, el golpe financiero, que acelero la salida de Alfonsín, nos llevó de regreso al mas retrogrado conservadurismo, que provoco una crisis económica peor que la del 30, de la mano de un peronista que en 10 años pudo exhibir el increíble logro de haber sumido a más de medio país en la miseria, que el gobierno débil de la Alianza no pudo recuperar, sobre todo por la huida del gobierno del Frente Grande; que nos dejo de regalo a Flamarique y a Cavallo, de lo que después no quisieron hacerse cargo.
Vino Duhalde, vino Néstor, vino Cristina, que nos está llevando al mismo resultado que el menemismo, porque es indudable que nos va asumir en la pobreza, que nos cambia de amos con la excusa del desarrollo, que niega a desnutrición, ocultándola bajo el eufemismo del "bajo peso", que discrimina a los aborígenes, que niega el derecho a disentir, que es como negar el derecho de pensar.
Este peronismo de ahora, ruega por un golpe blando que se haga cargo de los desaciertos, y corrija los errores, para que la historia los guarde, otra vez, como mártires del sistema.
Pero no será así, deberán quedarse en el gobierno hasta el último día, deberá corregir sus errores ella misma, y después será necesario que se someta al juicio de la historia, y allí jurado mediante, "dura lex sed lex", aprenderá que todo tiene una justicia, y que al fin toda justicia llega. Así que, a su pesar, nadie la quiere sacar del gobierno, no hay golpe blando, no hay fantasmas, no hay madero donde asirse, solo una marcha de homenaje, solo el pedido de justicia.

lunes, 16 de febrero de 2015

Alianzas amplias, claudicaciones profundas


Hace un poco más de tres años, Ricardo Alfonsín despilfarro irresponsablemente, todo el capital político que había acumulado cristalizando una alianza política, con un exponente de lo peor del menemismo, que gobernó la argentina en los noventa, y que de la noche a la mañana, capitalizando el descontento de un sector había conseguido notoriedad en las elecciones legislativas, y fue así que los Radicales de Buenos Aires nos tuvimos que tragar el sapo de llevar en nuestras listas a este personaje que además, fiel a su naturaleza, nos traicionó antes de las elecciones presidenciales.

Creo que Alfonsín aprendió la lección, aunque no del todo, atrincherado en el partido, y rodeado de sus acólitos aplaudidores, cerró la discusión interna demostrando que lo aprendido con la fallida alianza no le había servido para nada, y es así que tenemos en el partido un gobierno interno cuyos esfuerzos por mejorar la imagen del radicalismo, nos llevaron ver una triste realidad, solo votó en las elecciones algo así como el 7% del padrón, lo que en definitiva consagra lo que durante muchos años se intentó, casi eliminar esa molesta manía de querer votar que tenemos los radicales.

Del otro lado de la interna las cosas no son mucho mejores, porque la renovación que enfrentó al oficialismo, era más parecida a un museo de cera sobre todo por la cantidad de supuestos próceres que acumulaba, y que según parece a la vista no deja de ser un intento por conservar (como en escabeche) los mismos privilegios para la misma gente.

Conclusión, de todos modos siguen siendo los mismos ocupando los mismos cargos, por un período más de tiempo.

La salida de del FAP, de la coalición UNEN, por una cuestión ideológica, no es un dato menor de la realidad que nos circunda, porque el Presidente de la UCR, primero con confusos mensajes y luego con una Propuesta dañina para los miembros del UNEN,  termina por destruir una alianza política generada en un espacio dentro de un arco político compartido, que además reunía en un solo espacio no solo a los partidos de tendencia socialista, también acercaba a aquellos cuyo origen radical era insospechable.

Pero la lucha por conservar el espacio político, por parte del Presidente de la UCR, y de Elisa Carrió, o mejor dicho de conservarse en sus cargos, porque es indudable que ninguno de los dos da la talla necesaria para ser presidente, uno porque su impericia en el manejo del partido, y sus vaivenes entre el poder y la oposición delatan su verdadera naturaleza, y la otra porque no aparece como una opción fiable porque desde sus harto denunciadas conspiraciones, y sus cambios permanentes de socios políticos, parece más una nena caprichosa que un político con talla de estadista.

Pero lo importante es para mí es la UCR, porque es mi partido, por el que he luchado, al que he representado alguna vez, y en él me he formado, como tantos otros militantes.

La Coherencia en materia política, es un valor agregado que, surge del mantenimiento a ultranza de una ética basada en una postura moral. La del Radicalismo no ha variado en años, puesto que entiende que la sociedad ha sido apartada de las grandes decisiones que influyeron en su desarrollo, y que debe volver a su lugar para hacerse cargo de su destino común siendo, parte de la decisión, puesto que no habrá reparación posible si el hombre no asume su responsabilidad como parte de la sociedad, una sociedad que se desarrolla en un ambiente solidario, donde el individualismo está sepultado por la realización colectiva. Es decir, no hay posibilidad de progreso, ni de crecimiento individual, si este no es parte de una tarea colectiva.

Siguiendo este pensamiento, tanto Crisólogo Larralde, como Moisés Lebhenson, los dos pensadores más grandes de la política moderna argentina, entendieron que nada era posible con la ausencia del pueblo, pero no cumpliendo el rol de comparsa del poder, sino como el eje de la política.

Arturo Illia, en uno de sus discursos, dijo que el ciudadano debía ser responsable de su destino, tal como manifestó Yrigoyen en su discurso inaugural, cuando dijo que "la patria dejaba de ser gobernada para comenzar a gobernarse", ambos pensaban claramente, que el poder sin la presencia de la ciudadanía como protagonista no servía a los intereses del conjunto.

Los partidos como el peronismo, los seudo-liberales como el PRO, o el Frente Renovador, no creen en el protagonismo social, el Peronismo tiene una idea de la dignificación social que nunca hemos compartido, y creo que no compartiremos nunca, porque en su esquema de poder el ciudadano es un receptor de las supuestas reivindicaciones, pero esta relegado a la función de receptor mudo de los beneficios, y solo aparece cuando es llamado a votar por el líder de turno, además de convertirse en una especie de rehén de las organizaciones subalternas (hace poco la presidenta de una cooperativa del programa Argentina Trabaja me dijo "si no estás dentro de una orga, no tenés nada, además tenés que ir adonde te lleven, y algunos te sacan hasta la mitad de lo que te pagan del plan"); porque en su concepción de la política la promoción social está condicionada a la sumisión que el individuo le debe a su benefactor, y que se traduce en el apoyo irrestricto a un dirigente, y la total ausencia, en un proceso de decisión donde la permanencia del dirigente depende de la capacidad movilizadora (mas colectivos llena, más alto llega). Pero las grandes decisiones se toman entre grupos de pocos dirigentes, a puertas cerradas y ante la ausencia del pueblo que dicen representar, posiblemente esto sea una deformación propia de sus características fundacionales.

El PRO es una agrupación política de superestructuras, donde el pueblo no es parte de ninguna decisión, y que esconde, tras el color y el efecto, una profundo desprecio por la realización del hombre y de su posibilidad de protagonismo social, la política educativa del PRO, que sub-ejecuta el presupuesto de educación pública, pero cumple con creces lo destinado a educación privada, demuestra a quien quiera verlo que la educación, liberadora del individuo, está en el último lugar de sus prioridades, en la medida que no esté dirigido a los sectores con los que prefiere gobernar.

 Además a pesar del discurso (a veces ignorante de situaciones y contextos), aparentemente opositor de Macri, el PRO no duda en aliarse con el FPV, y concederle espacios a la hora de cerrar los números del presupuesto de la capital, o de necesitar la aprobación de sus propuestas legislativas, mostrando un total desprecio de un comportamiento ético y moral.

De cualquier modo estas formas de pensar la política no tienen nada que ver con el pensamiento Radical, que siempre ha entendido al ciudadano como protagonista central, presente y participe de las decisiones.

Cualquiera puede decir, que igualmente y sea como sea, es necesario derrotar a este gobierno como sea y a cualquier costo, cediendo en las posturas ideológicas y gestando alianzas amplias que permitan que toda la oposición agrupada dentro de un mismo espacio, pueda presentarse a elecciones y derrotar al este gobierno.

El problema es que las alianzas, tan amplias como pretenden algunos, implican claudicaciones en lo ideológico, y por lo tanto en lo ético y moral, que desembocan en gobiernos que terminan fracasando, porque no pueden sostener exitosamente ninguna medida porque terminan por gobernar sin convicción, y lo que se hace es solo lo que se puede. Y el posibilismo en la política es el peor de los males que tenido esta república.

Los gobiernos se convierten en constructores de efectos, pero como dijo hace unos días la concejal Neculqueo de Neuquén sobre el plan expresado por Quiroga en la apertura de sesiones del HCD) "estuvo carente de programas para el desarrollo humano y no se habló en absoluto de la vulnerabilidad social que padecen muchos vecinos en la ciudad". Agregando "Si bien se va a avanzar en obra pública como la pavimentación en distintos sectores, creo que al ser humano en su carácter integral no se lo tuvo en cuenta", casualmente Quiroga es el nuevo aliado del PRO, artífice de la fractura de la UCR de Neuquén,  que parece proclive al gobierno de efecto visual, pero de cambios poco profundos, como le gusta al PRO.

Seguramente alguien con un vocabulario poco cultivado, dirá que esto no es más que una expresión de Autosatisfacción ideológica, que es la que provoco que la UCR haya retrocedido tanto entre las preferencias de la gente. Personalmente estoy convencido que no es así, que nuestro retroceso en la consideración pública tiene que ver con haber abandonado nuestras convicciones, dejando nuestro destino político en manos de una dirigencia más proclive a quedarse atornillada en un sillón, que ha desarrollar la doctrina de un partido que solo puede ser opción de poder a fuerza de practicar su doctrina.

Puedo estar equivocado, pero esto es parte me mi pensamiento, y quiere ser una explicación de por qué creo que la destrucción del UNEN y la alianza con sectores que nada tienen que ver con el Radicalismo es una opción imposible de practicar, y el extrañamiento de nuestra doctrina, a cambio de un éxito electoral poco probable, solamente nos hundirá un poco más en la ciénaga de la confusión en la que parece que, dirigentes ideológicamente poco convencidos, nos han introducido.

Sería bueno que luego del fracaso esa dirigencia, este dispuesta a aceptar el error, y retirarse de la política, definitivamente, puesto que habrán demostrado, no solo su error, sino su inoperancia y sumisión a los dictados de quienes poco interés tienen en el verdadero progreso del país. ¿No le parece Dr. Sanz?