viernes, 8 de marzo de 2013

Alguna reflexion sobre la democracia en la UCR




La genialidad de la democracia como sistema es que está basada en el valor de cada hombre, cada hombre vale una opinión, cada opinión es un voto, cada voto es un contrato de fe, fe depositada en alguien en quien cada uno ve como un reflejo de lo que le sugiere su propia imagen; es decir voto por aquel que me representa, y el con ese voto firma un contrato de representación conmigo, por el que está obligado a actuar de acuerdo a mi opinión y necesidad, razón por la cual lo voté.
Es un contrato donde acepto que alguien me represente ante el resto de la sociedad, porque su propuesta y sus ideas coinciden con mis convicciones personales, solo por está obligado a cumplir esa promesa de campaña que me identifica, y por la cual yo lo elegí.
Lo impresionante del sistema es que permite aunar, convertir en una todas las opiniones individuales expresadas en las urnas a través de la representación, y en esta circunstancia se establece que el representante adquiere una obligación, ya no solo conmigo, sino con todo un sector que se manifestó con su voto, favoreciendolo, y que lo obliga a cumplir con toda la comunidad, porque la voz del representante se unirá con otros, para aunar nuevamente y convertirse en una opinión generalizada de todo un sector de la población.
El político, como tal, es entonces un sujeto obligado a cumplir con una serie de premisas que el mismo propuso, e inclinó la balanza de las preferencias electorales a su favor.
La sociedad a partir de su elección, descansa en el representante, si el no cumple la sociedad decepcionada podrá elegir a otro; ahí es donde reside el principal problema, cuando la sociedad decepcionada, lejos de cambiar sus preferencias, abandona su estado de movilización y deja que las cosas simplemente transcurran, simplemente porque no tiene la posibilidad de elegir.
Por eso es bueno que la política ponga atención a todos los movimientos sociales, espontáneos o no, porque son el primer indicador de la necesidad de cambio, manifestada por la sociedad, los movimientos espontáneos surgen y pueden ser pasajeros porque expresan una opinión eventual, pero no es pasajero el reclamo; los movimientos más organizados delatan que existe una necesidad de cambio sostenida, y agravada en el tiempo, quizá mucho más antigua y analizada, que necesita de toda una organización social para poder hacer sentir esa necesidad.
Esto es todo un problema, porque la democracia es un sistema que obliga a la comunidad a ser responsable de su destino, y entonces al dejar hacer, la misma sociedad se convertirá de algún modo en cómplice y gestor de su propio fracaso, toda una paradoja.
 Es cierto que la sociedad es participe, pero no culpable del fracaso, sobre todo porque no tiene la capacidad de decidir más allá que lo que el sistema representativo le permite, y así asegura su indemnidad, su falta de culpa por el fracaso; pero el político si, el político tiene el deber de cumplir, lo obliga el contrato sellado con su elección, y no puede, ni debe, librarse de esta obligación ni de su responsabilidad.
Es genial, pero es imperfecta, la democracia es siempre perfectible; y eso también es genial, porque es un sistema que permite ser adecuado a los tiempos, y ser adecuado a los avances que se perciben en materia social, desde que existe la democracia republicana como sistema de gobierno, se ha avanzado lentamente, permanentemente, sin pausa, en su perfeccionamiento.
 Esto exige que la democracia como un sistema perfectible deba asegurar al ciudadano, mecanismos que le permitan que el representante, deba someterse siempre al juicio del pueblo expresado en las elecciones, y debe prever los mecanismos de legitimidad necesarios, para que el representante sea obligado a someterse al juicio de la voluntad popular.
 Hasta ahora ese ha sido un problema, que ha estancado al sistema, impidiendo que la renovación de los hombres de la política adquiera el dinamismo que se necesita, sobre todo con la velocidad que se producen los cambios en los comportamientos sociales, sobre todo alentados por los avances tecnológicos.
 En el seno de los partidos políticos, sobre todo en el nuestro, donde la Libre elección de los representantes ha sido una bandera, se hace caso omiso a este principio fundacional del partido, a través de eufemísticas listas de Unidad, aunque solo son listas únicas, que solamente aseguran la continuidad de los dirigentes, cómodamente instalados en sus puestos, eliminando así la necesidad de someterse a la voluntad popular.
 Lejos de perfeccionar el sistema, los partidos parecen haberlo atrasado lo suficiente, como para recrear una nueva forma de aristocracia, donde solamente están en condiciones de acceder a los espacios representativos aquellos que cuentan con medios suficientes como para poder asegurarse su publicidad personal, desde sus puestos de poder.
 Si a esto sumamos la posibilidad de la reelección sin condiciones, estamos permitiendo la creación de un nueva forma de aristocracia, que se sostiene en el poder, sin legitimarse dentro de los partidos políticos, a fuerza de impedir el juicio popular; Y esta nueva forma de aristocracia se ha convertido también, en una forma de poder sucesorio donde los hijos, suceden a sus padres, solamente por imperio de la descendencia, sin haberse presentado jamás a validar sus mandatos ante la sociedad.
 Empujada hacia fuera de la política, por estas conductas, la sociedad no tiene una representación cabal, o por lo menos no siente que la tiene, y no se identifica con ninguna propuesta, ni candidato, simplemente vota en contra de algo, o por nadie, y en el peor de los casos no vota. Y Con esta conducta se renuncia voluntariamente a ser representado, sin saber que eso no rompe el contrato electoral, sino que solo aliviana la responsabilidad del representante.
 La construcción de una nueva alternativa política dentro de la UCR, que sea atractiva para la sociedad, deberá tener en cuenta todo esto, asumiendo que el partido que debe ser el reaseguro de la democracia no apague las expresiones internas, suprimiendo la voluntad electoral de su gente.
Una propuesta política que enamore, debe ser discutida y analizada, y enriquecida con aquellos que surgen de la representación popular, no es con la sentencia ecuménica de un iluminado que se construyen las ideas y los partidos, sino con la voluntad de muchos que se confunden para construir un ideal.
 La política sirve para mejorar la vida de la gente, por sobre todas las cosas, y para organizar las sociedades, para que sus ciudadanos convivan en paz y armonía, dentro de los parámetros que la ley y la justicia fijan como guias para su desenvolvimiento, la democracia es el más imperfecto de todos los sistemas ideales, porque es trabajoso, implica acuerdos y discusiones generales para llegar a los fines, convierte al estado en una construcción de propiedad colectiva, donde todos las expresiones de una sociedad deben ser contenidas.
 La democracia es un medio, un transporte hacia la convivencia y el progreso social de una nación, en tanto que debe permitir que la discusión lejos de circunscribirse a un círculo experimentado, se amplíe cada vez más e incluya a un mayor número, que asegure su renovación permanente, que acompañe la necesidad de mejores oportunidades, derechos y garantías.
 Cuando la política no acompaña la evolución de la sociedad, surge el estancamiento político como practica permanente, y la participación pasa a estar en un plano secundario, es esto el motivo que hace que la propia sociedad busque fuera del sistema lo que el sistema no le da, que es la oportunidad de expresar su disconformidad, y satisfacer sus necesidades por otros medios diferentes a los que las instituciones les brindan.
 Los partidos políticos son la expresión orgánica de la ideología, una organización montada para competir políticamente y alcanzar el poder para cumplir los fines que su doctrina persigue, y en la carrera por conseguir alcanzar el poder, no puede soslayar que esa ideología que lo conduce, debe ser aplicada en lo interno, como una forma cabal de demostrar que lo que propone puede llevarse a cabo dentro de su organización.
 Todo esto parece una verdad de Perogrullo, o un discurso de tonto pero, sin embargo, la realidad de lo ocurrido con nuestro partido marca una verdad, inexcusable, la falta de democracia interna, y el no respetar la voluntad de los simpatizantes del radicalismo, quebró todos los contratos electorales y anula todas la representaciones de sus hombres, puesto que el no sometimiento a la sanción electoral invalida cualquier representación política que se esgrima, puesto que no tiene legitimidad en su origen, aunque se ajuste a una carta orgánica, sobre todo cuando esta se ha modificado de acuerdo a las conveniencias particulares de algunos dirigentes.
 El Radicalismo desde hace muchísimo tiempo ahogó la discusión interna, concretando listas únicas, en conversaciones de sectores que solamente se orientaron a mantener privilegios, poniendo por detrás su obligación de representar fielmente al ciudadano, el único resultado conseguido fue que desde 1983, se perdieran sufragios en cada elección.
 La eliminación de la obligación del 66%, para obtener una reelección fue el primer hito que marco que la renovación podía quedar estancada, no obstante eso, se continuó con esa política de unificar listas, para asegurar el cambio, sin que nada cambiase, se eliminaron las incompatibilidades y los cargos partidarios quedaron en manos de quienes ocupaban cargos públicos, sucesivamente se incorporaron modificaciones que permitieron cerrar el partido a la participación cada vez más.
 Hace unos años, antes que se produjera la debacle política, escuche a un dirigente entrerriano, que enarbolo alguna vez, la bandera del tercer movimiento histórico, decir que se debía tener un partido más chico con un padrón “manejable”, raro pensamiento para un dirigente de un partido que se reconoce asimismo como revolucionario, que se autoproclama como el abanderado de los desposeídos, que se encuentra dentro del espectro donde están los grandes partidos de masas.
 Esto es lo que ha provocado que la Unión Cívica Radical este en el lugar donde está, en la medida que no se reabra la Unión Cívica Radical a la participación, y que no se practique rigurosamente una política que garantice una permanente dinámica de renovación, no podremos hacer más aportes para el perfeccionamiento de nuestra democracia, porque no existiremos como partido.
Recuperemos la genialidad de la democracia, propongamos un nuevo contrato político que asegure a la sociedad que será posible que exista una política de clase, sino una política donde todos sin exclusión de ninguna especia, podamos ser partícipes de la renovación permanente que nuestro sistema político necesita.
 No creo ser original, ni me considero un hombre demasiado inteligente, solo reflexiono y escribo sobre aquellas cosas que son mis convicciones, tengo el sueño de vivir en un país normal, gobernado por políticos que todos los días trabajen para que integración e inclusión no sean solo una quimera, y creo en aquello que aprendí alguna vez, “la razón de ser de un estado es la felicidad de sus habitantes”, e intento trabajar para conseguirlo.

lunes, 25 de febrero de 2013

Una reflexion sobre esta forma de poder y nuestra conducta




Parece que en los últimos tiempos donde todo lo que hace el gobierno nacional, debe ser interpretado ser convertido como una causa nacional, fiel a un argumento histórico maniqueo donde lo que se pretende es hacer notar que solo este gobierno ha podido establecer a los derechos humanos, el bienestar social, la redistribución del ingreso, la justicia social, y la defensa de los intereses nacionales como políticas de fondo, cosa, que según la lógica de ese argumento no ha hecho ningún gobierno nacional desde 1853 hasta ahora.

Este es el argumento del gobierno, que además elije una mecánica de confrontación permanente con algún actor opositor, nacional o internacional, dentro de una puesta en escena, donde esa confrontación de lugar a la acción épica del gobierno en defensa de los intereses del Pueblo Argentino, fiel a la imagen liberadora que el gobierno tiene de si mismo.

Esta mecánica parece que ha dado resultados, de no ser porque este argumento termina chocando contra sí mismo; así como el discurso de justicia y defensa de los derechos humanos oficial, hace agua cuando sabemos el estado en el que se encuentran los pueblos originarios de nuestro país; o cuando la fabulosa inversión en educación, se choca contra la realidad de la falta de preparación con la que salen nuestros hijos de las escuelas, públicas, y se elige subsidiar cada vez más fuertemente a la educación privada; o cuando el fabuloso crecimiento del empleo no es nada más que una cifra que eufemísticamente oculta la realidad de una gran cantidad de población que sobrevive de los subsidios estatales, atada a la voluntad de un caudillo que da y quita a gusto, placer y necesidad; o la estabilidad económica que no es más que una mentira detrás de una cifra maquillada.

Cuando uno enarbola una idea politica desde la oposicion, es difícil no caer en la facilidad de atacar a un gobierno por la coyuntura, y analizar el fondo de las cuestiones importantes que hacen al quehacer nacional, pero en el caso de este gobierno es imposible soslayar la coyuntura, porque hoy están explotándole en la cara los problemas que ha pretendido ocultar permanentemente, si haber intentado solucionar el fondo de esos problemas.

La tragedia de Once, el malestar económico por el achicamiento del ingreso; la inflación que no parece ceder, impulsando una puja por la distribución del ingreso cada vez más virulenta; la balanza comercial que se reduce o se mantiene a fuerza de restringir la importación, en lugar de una política de desarrollo industrial que produzca bienes exportables a precios competitivos; la falta de una política social que en lugar producir clientes, promueva socialmente a las clases más sumergidas; un acuerdo con Irán, que parece un escalón más destinado a no poder cerrar una herida abierta en el seno de la sociedad; la política de transportes que ha demostrado tener agujeros por todos lados, y solamente encarece los costos en lugar de permitir mejorarlos; la ausencia de una política económica con un objetivo trazado orientada el crecimiento, y a la mejora general de la economía real; y por ultimo una política educativa que solamente a nivelado hacia abajo, provocando una caída en la calidad de la enseñanza pública, limitando las posibilidades que las clases populares tienen de acceder a mejores oportunidades a partir de su educación.

Este gobierno tuvo la oportunidad de aplicar soluciones de fondo a problemas de, que la argentina arrastra desde hace muchos años, dándole al país un perfil realmente progresista, planificando el crecimiento e integrando a la sociedad, sobre todo en el momento político en el que asumió el poder, con una sociedad dispuesta a trabajar mancomunadamente para salir adelante, después de la crisis económica a la que nos arrojó la política liberal de los 90.

Es necesario hoy tener un gobierno, como dijo alguna vez Kovadloff sobre el presidente Illia, para todos los días, que tome como lo hizo durante su carrera política, como legislador, vicegobernador o Presidente, la responsabilidad de planificar el futuro, con normalidad, sin el discurso grandilocuente de la fundación de una nueva nación, sino gestionando correctamente esa planificación, con seguridad y firmeza.

Pero eso no puede hacerse sin la presencia de una sociedad que debe asumir definitivamente su rol dentro del gobierno del estado, desde su posición de parte, que sume esfuerzos al trabajo común, que marque con firmeza y coherencia sus necesidades, e indique el camino que debe seguir un gobierno.

Es necesario que la sociedad no esté ausente, puesto que los cambios y las mejoras solo pueden surgir de una presión social permanente sobre las instituciones políticas, ya no basta solo con el voto, las circunstancias actuales demuestran que la ausencia de participación, y de exigencias, solo causó un estancamiento en la instituciones, no solo impidiendo la renovación de los actores, sino, lo que es más grave, la renovación de la institucionalidad democrática.

La democracia es un sistema maravilloso, pero solamente funciona cuando la sociedad está presente, y asume su rol protagónico, participando y haciendo sentir su presencia, sancionando con su voto, reclamando plebiscitariamente por aquellas políticas que le son más sensibles, siendo parte responsable de la vida en común.

No es el gobierno, sino la sociedad, la que teje la trama que nos vincula solidariamente como parte de una nación, y que permite establecer un destino, y un futuro, y solo habrá destino y futuro si esta sociedad renueva su compromiso de reforzar ese tejido conductor, con su protagonismo.

No hay poder que pueda sustraerse a ese reclamo de la sociedad movilizada, puesto que los efectores políticos salen de su seno y son su más fiel reflejo, y en esto es donde como parte del estado tenemos la mayor de las tareas, recrear entre todos esa sociedad que pueda poner en el poder a hombres y mujeres que comprendan lo que el país necesita, que planifiquen el desarrollo, que promuevan la inclusión con integración, que devuelvan la calidad educativa que alguna vez nos puso en los primeros lugares, y que no nos sacrifiquen en pos de sus ansias de poder.

Necesitamos gente que nos devuelva el sueño de ser argentinos, de estar orgullosos de formar parte de esta sociedad, necesitamos que nos devuelvan la ilusión de ser mejores, necesitamos normalidad institucional, necesitamos honestidad, ética, visión, certeza, trabajo.

Necesitamos políticos para todos los días, que nos representen, que nos acompañen, que nos ayuden, y que no se olviden de qué lugar de esta nación salieron, y tienen la obligación de respondernos con sus actos, fiel y cabalmente.

Nos admiramos del presidente del Uruguay, pero tuvimos hombres que fueron ejemplos de vida y de conducta, tuvimos a Alem, a Irigoyen, a Lebhenson, a Larralde, a Illia, a Alfonsín, verdaderos próceres de un radicalismo que supo interpretar lo que el país necesitaba, y que no supimos apreciar como debimos, volvamos a las fuentes, recuperemos la identidad, y la política para todos.

Nuestra misión como radicales, como dijo el Presidente Illia es “…luchar por el hombre mismo, porque es la evidencia humana la que hace bambolear los tiranos y falsos dioses. Y si no sabemos con seguridad que nuestra verdad es la verdad, sabemos bien, en cambio, donde está la mentira...”.

Carlos Perette sentencio hace algunos años que “Para que el futuro se presente promisorio y lleno de luz y de decoro, es necesario que todos, absolutamente todos, estemos dispuestos a convivir en la democracia con los derechos que ella impone. No puede haber democracia solamente para vivir de sus beneficios, pero para renunciar de sus sacrificios.”

La nación es de todos y no es de nadie, la responsabilidad de gobernarnos es colectiva, lo que pase en el futuro dependerá de nuestra conducta y de aquello que sepamos exigir a nuestros dirigentes.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Petición

A quienes leen este Blog

Esta es una petición para sea firmada por todas  aquéllas personas que se sientan solidarias con el pueblo QOM, que esta siendo literalmente atacado permanentemente, solo por defender su tierra.
Este enlace es para pedir al Gobierno Nacional que ordene que la Gendarmería sea obligada a proteger a estos hermanos, sabemos que además se esta condenando a muchos integrantes del pueblo QOM al hambre y la miseria, solo por el interés de ampliar la zonas sembradas de soja, además de destruir con esta politica miles de hectareas de bosques.

Para firmar esta petición solo tenés que hacer click en el enlace que esta debajo:
http://www.avaaz.org/es/petition/Proteccion_para_los_pueblos_Originarios_de_la_Argentina/?fKVnNdb&pv=3

Pensá solamente un minuto en esto, ¿que harías si todos los días alguien intentara entrar a tu casa y echarte de ella, solo porque a sus ambiciones le molesta que estes allí, y que tengas una cultura diferente?.
¿ Y Si además para que te vayas te inventan accidentes para matar a tus hijos y a tus hermanos, y te dejaran sin familia?
Pensa un minuto en esto ¿no lucharias hasta el cansancio por tu derecho a ser dueño de tu casa?, a ellos les pasa lo mismo, con una diferencia, ya estaban alli, cuando fueron colonizados y esclavizados, tienen mucho mas derecho que nosotros a esa tierra, ayudemos, solamente falta una firma, ponela y pensá, que hoy van por ellos, no sea que mañana vengan por vos, y sea demasiado tarde para frenarlos.
Pensalo, firmá, la vida de mucha gente está en juego.

viernes, 8 de febrero de 2013

Apunte sobre los Pueblos Originarios

En este último tiempo, la sociedad se ha manifestado indignada por lo que considera un continuo avance del gobierno por sobre algunos derechos y libertados, los cacerolazos, las manifestaciones opositoras, y el repudio generalizado contra algunos funcionarios son el mejor ejemplo.
A pesar de esto el gobierno hace caso omiso de casi todas estas manifestaciones, porque, según manifiestan, no expresan una situación concreta, sino un reclamo amplio y vago de sus pretensiones. Y las pretensiones son muy simples, y no son tantas.
Pero hay algo que desde hace mucho tiempo la sociedad parece no notar, y no aparece habitualmente en el clamor popular, se manifiesta contra los impuestos, contra la inflación, contra el cepo cambiario, contra los ataques a la libertad de prensa, contra el mínimo no imponible de ganancias, etc., etc., etc.
Lo que parece en el reclamo generalizado, y nuestra sociedad parece anestesiada, es la defensa del continuo despojo del que han sido objeto los pueblos originarios, a quienes permanentemente se les quitan sus tierras, se les destruyen sus emprendimientos, se les niega su educación, y por sobre todo se les niega la libertad de ser, y de mantener sus costumbres, de practicar su forma de culto y sostener su fe y sus creencias.
Los últimos acontecimientos de Formosa, contra la comunidad del Cacique Félix Díaz, es la prueba más palpable de esto, los muertos en “accidentes”, las persecuciones continuas a los miembros de la comunidad y los vejámenes que sufren sus hijos, a los que incluso se les niega la educación, segregándolos de toda clase de progreso social, y excluyéndolos de un sistema que debiera contener y proteger a estos pueblos, que son O R I G I N A R I O S.
Originario, quiere decir, desde el principio, desde el origen estuvieron en esta tierra desde muchos siglos antes que llegara el europeo, fueron sus dueños y señores, y fueron cruel y vilmente sometidos por no aceptar a una forma de cultura invasora que no les pertenecía, no comprendían, ni compartían.
El caso de Formosa es escandaloso, porque deja al descubierto una forma de poder basado en la impunidad, tan insensible a las cuestiones humanas, como proclive a la apropiación de riqueza fácil.
La excusa de producir más, es la fórmula para despojar a esta gente de aquello que por derecho le pertenece, tratando de eliminar su identidad natural como pueblo, despojándolo de sus tierras, privándolos del uso de su idioma, quitándole sus medios de producción, dejándolos en la desprotección y el abandono, sometiéndolos al hambre y la injusticia permanentes, buscando su disolución.
Pero hay quienes se resisten, y esto es lo que debiera movilizar a la sociedad en su conjunto, ese ejemplo de resistencia, debe ser inspirador para todos, para que nos levantemos en defensa de los derechos de nuestros hermanos, conciudadanos, que se encuentran en la más brutal desprotección, librando una lucha desproporcionada en defensa de su forma de vida.
La misma sociedad que airadamente abuchea e insulta a un funcionario, porque salió de vacaciones al exterior, debe ser la misma sociedad que reclame, organizada pero inflexiblemente, por la vida de todos estos pueblos perseguidos por no aceptar someterse a la voluntad de una corporación o de un gobierno.
La misma sociedad que silba al vicepresidente, debe hacer sentir su enojo, ante esta situación en la que está en juego, nada menos que la vida de nuestros hermanos.
Como hombre político, y como radical, creo además que mi partido, que presento y promulgó la ley de protección a los pueblos originarios, debe ponerse a la cabeza de esta exigencia, y sin hacer ninguna especulación política, apoyar el reclamo de estas comunidades, particularmente hoy del pueblo Qom, por el estado de persecución en el que se encuentra.
Es absolutamente necesario, si no queremos ser responsables de un nuevo genocidio, que nos pongamos a pensar, que clase de legitimidad puede tener un gobierno provincial, como el de Infra, que persigue implacablemente a este pueblo, cuando no es funcional a sus necesidades de poder, o el propio gobierno nacional, que hace la vista gorda, ante una justicia visiblemente corrompida por la política, que lejos de vigilar que la ley se cumpla, abandona a su suerte a este pueblo dejándolo a merced de las ambiciones y miserias del poder, político y económico.
Hoy en la argentina está en juego la vida de estas personas, están siendo asesinados, y esto parece no parar, porque no comenzar por exigir que el gobierno cumpla con su obligación de proteger y defender a todos los ciudadanos de la nación, pero particularmente a aquellos que fueron los dueños ORIGINARIOS de la tierra, es hora que la UCR, deje de especular con alianzas y arreglos, que solo están orientados a conseguir magros resultados electorales, y se ponga a la cabeza de esto.
Los Ciudadanos debemos EXIGIR al gobierno nacional, que disponga que las unidades de Gendarmería Nacional, y de Prefectura asuman sin restricciones la Seguridad del Pueblo Qom, que intervenga el poder judicial de la provincia de Formosa, y remueva a los jueces que hacen caso omiso del derecho de nuestra gente, restableciendo la justicia, única e igual para todos, y proteja a nuestros hermanos originarios del abuso permanente al que están siendo sometidos, asegurando su libertad y protegiendo su cultura.
Debemos exigir porque está en peligro la vida de las personas, particularmente, la de un hombre valiente, que ha asumido la representación de su pueblo, sin medir riesgos, ni sacrificios; Félix Díaz.
Si no lo hacemos, los ciudadanos habremos perdido una batalla más por la libertad, no nos olvidemos de aquella bella poesía, y nos lamentemos luego, porque cuando vengan por nosotros va a ser tarde.

martes, 5 de febrero de 2013

Los beneficios de la tolerancia


Hay algo que la historia de la humanidad nos debiera haber enseñado, los grandes movimientos políticos del siglo XX, los dos movimientos más significativos, por lo que implicaron y lo que desataron, fueron el movimiento independentista liderado por el Mahatma Gandhi, y el de los derechos civiles de Martin Luther King, sobre todo porque implicaron una forma de lucha que implicaba el sacrifico de lograr la propia contención, hasta llegar a la tolerancia extrema.
Los hombres que se sumaron a esas luchas, no insultaban, no contestaban la violencia, pero sostenían con firmeza sus convicciones, y lenta, pero inexorablemente consiguieron lo que se propusieron, la independencia de la India en un caso, las libertades y derechos civiles en otro.
Ambos por supuesto fueron imperfectos, como lo es esta democracia nuestra, pero con el tiempo, la lucha y el ejercicio constante, se fueron perfeccionando, la India es hoy un país que ha alcanzado plausibles progresos, y en EUA, hay hoy un afro americano en la casa blanca, cosa que en los 60 era una quimera.
Ambas fueron revoluciones, pero ambas fueron pacíficas, ambas marcaron a fuego a toda la humanidad, sobre todo porque son un ejemplo de la tolerancia desde la oposición, y lo que puede conseguirse con eso, Luther King sumo voluntades, desde la no violencia, ni física, ni verbal, sumo voluntades desde la propuesta, desde explicar a la gente que era lo que estaba mal, con propuestas, con la fuerza de seguir cualquiera fuera la envergadura de la respuesta oficial.
Con Gandhi paso lo mismo, sumo desde la posición de no agredir, ni física ni verbalmente, quien haya leído su autobiografía, sabrá que hizo de la tolerancia desde la oposición una doctrina, que aplico después en los levantamientos internos de la india, aún a disgusto del gobierno que el mismo había contribuido a formar.
Las cosas en una sociedad pueden cambiar, pero no forzadas desde cualquier tipo de violencia, solo basta con que comprendamos que quien piensa diferente no es un enemigo; que aquel de vive diferente, porque su nivel social es más bajo, no es despreciable; que los otros no son vagos o delincuentes dependiendo de a quien apoyen, o la cara que tengan, la intolerancia gubernamental contra la oposición nos puede convertir en violentos, creemos que no tenemos como expresarnos si no es a lo gritos, descalificando y desacreditando al otro, parece que tenemos la imposibilidad de expresarnos de otra forma.
La realidad es que quisiera que la gente de mi partido, particularmente comprendiera que la democracia no consiste en imponer nuestro criterio, no es una competencia para ser si yo soy más democrático que otro, la democracia es un sistema que se basa en compartir desde el disenso, es un sistema que nos permite crecer desde la individualidad a la colectividad, pero esto solo se puede hacer desde la tolerancia.
Más efectivo que insultar a un funcionario y a su familia, y mucho más constructivo, sería sentarse en la calle frente al ministerio de salud, o de acción social, para protestar por los niños que mueren de hambre, y no levantarse hasta que nos muestren una solución, o pararse frente al ministerio del interior y no retirarse hasta que termine la matanza de hermanos originarios, o a lo mejor acostarse en el suelo ante el avance de la máquinas de las mega mineras cuando llegan al puerto, o bajarse del barco masivamente, cuando el funcionario sube, y reclamar a la empresa la devolución del dinero del pasaje.
Las acciones directas pacificas pero firmes, provocan cambios, pero desde la propuesta, porque la acción pacifica es en sí una propuesta, de respeto por la minoría, de respeto por la comunidad, propone vivir en la tolerancia, permite construir desde el argumento, nos integra como sociedad y nos permite analizar los problemas reflexionándolos.
Seguramente alguien pensara, que soy Kirchnerista o del MODESO, nada más alejado de la realidad, soy del Movimiento Arturo Illia de Buenos Aires y sostengo en alto las banderas que enarbolo Don Arturo, Tolerancia, respeto, transparencia, honestidad, paz, integración y progreso, la síntesis de la construcción de una nación en democracia, ese es el sentido de la brújula.
Leí que alguien escribió que estaba cansado de que pasaran 121 años poniendo la otra mejilla, no importa, que pasen otros 100, pero si la lucha se mantiene firme y en paz, posiblemente no seamos gobierno, pero seguramente no habrá gobierno que lo resista.
Ojala podamos ver que sea realidad, como dijo Lennon, seguramente soy un soñador, pero no soy el único.
 
 

martes, 29 de enero de 2013

Porque no a las alianzas


Es importante, por lo menos para quien escribe esto, manifestar claramente por qué he afirmado y seguiré afirmando que la alianza política que proponen tanto el sector que representa Gustavo Posse, por una parte, y el acercamiento del MODESO y ahora del senador Artaza al oficialismo son funestos para la Unión Cívica Radical.

De un lado me han dicho "onanista intelectual", que solo cree en principios y valores que no le importan a nadie, y por el otro "anacrónico" que solo cree en principios y valores que no le interesan a nadie, ¿curiosa coincidencia no?

Por esto me parece que es importante aclaran algunos puntos que pueden servir para la discusión, y entender porque hay imposibilidades reales de lograr acuerdos, en los dos marcos que se proponen.

Por un lado el Sector de Posse pretende meter por la ventana del radicalismo al PRO, así fue que comencé a preguntarme, porqué alguien puede tener tanto interés en permitir la colonización de un partido con nuestra doctrina e historia, si no es por un interés manifiesto de obtener algún beneficio político personal a cambio de prestar la estructura orgánica del radicalismo.

Pero también, me puse a recordar quienes son los actores de este drama, por un lado el Intendente de San Isidro, que ha tenido relaciones extra radicales, con todo el espectro de la derecha política de nuestro país, nada más alejado del pensamiento radical, además con estrechas relaciones con el menemismo, y que, en mi humilde opinión, no es peronista federal porque en su distrito es de mala prensa.

los grupos a los que se pretende introducir, políticamente hablando, representan a todo el espectro neo liberal de la política argentina, ergo derecha, que apoyo a menen durante su aventura presidencial y que desembocó en la peor crisis económica de la historia; que sumió en la pobreza a más del 50 % del país, provocando la peor situación de desigualdad, sumergiendo en la marginalidad a un sector tan grande de la población, situación que el crecimiento económico de los últimos años no pudo solucionar.

Bajo el eufemismo de capacidad de gestión, enarbolado como bandera por los sectores del radicalismo que avalan esta postura, se esconden medidas de gobierno a tomar y posturas políticas que pueden hacer mucho daño a una sociedad demasiado golpeada, como la nuestra, y, de algún modo, una forma de desprecio a la participación popular bajo el argumento de la inmadurez de la sociedad para asumir determinadas responsabilidades.

Detrás de esto existe un profundo menosprecio por la capacidad del pueblo argentino de asumir las responsabilidades que le competen como ciudadanos, desde la coparticipación como jurados en la administración de justicia, hasta el voto a partir de los 16 años, y de algún modo pretende crear una suerte de aristocracia política, donde el inmovilismo de los dirigentes es la característica; Donde, en el fondo, no importa si los dirigentes son representativos o no, solamente son dueños de la verdad y punto.

A estos sectores una democracia abierta, y pluralista, el gobierno basado en la representatividad autentica, un estado gestor, con valores y principios, es una piedra en el camino para los intereses corporativos que representan, y que han representado desde siempre. En cambio de esto nos prometen ejecutividad, ¿pero que es ejecutividad?, ¿eliminar a un sujeto presumido de delincuente, como un acto de justicia preventiva?, ¿eliminar los subsidios universales por hijo?, ¿mantener en la órbita privada todo aquello que debe ser del estado?, ¿olvidarse de la redistribución del ingreso?, ¿terminar con los derechos sociales, conseguidos después de años de lucha?, ¿seguir corrompiendo a los sindicatos, para que la representación obrera siga siendo una quimera?, ¿permitir despidos masivos?, ¿mantener trabajadores con contratos basura?, ¿privatizar encubiertamente la salud, disfrazada de autogestión?, ¿erradicar la pobreza ocultando a los pobres?.

Ya vimos suficiente de la conducta del neo liberalismo en la argentina, no es necesario que vuelvan, no han aportado nada nuevo, porque detrás del discurso de la libertad, se esconde la intención de utilizarla solamente para permitir, procesos fabulosos de acumulación de riqueza, que solamente provocan en empobrecimiento y la sumersión de las grandes mayorías populares, ya lo sufrimos.

Por el otro lado, algún sector ha salido últimamente asumiendo una defensa de las políticas del gobierno, argumentando que se han producido avances de los que no se puede, ni se debe volver atrás, sobre todo en materia social y política.

Es cierto que se ha avanzado en materia social, la asignación universal por hijo es un ejemplo de ello, medida que hubiéramos tomado los Radicales de ser gobierno, no solo coincide con nuestro ideario, fue nuestra idea. Como lo fue la creación del salario mínimo, vital y móvil, que ya nadie discute.

En materia de legislación, se ha hecho bastante también, y se han creado y afirmado instituciones que son necesarias para el funcionamiento del país.

El problema de este gobierno, no son las medidas que se toma sino el aprovechamiento que hace de ellas, convirtiendo todo en parte de una gesta popular, donde lo que se busca es crear un mito sustitutivo, que le permita conseguir las suficientes adhesiones como para crear un unicato, para sostenerse en el poder.

Los méritos de este gobierno en cuanto a las medidas que tomó para reactivar la economía, en su momento, como los avances en el campo social, no se discuten como tales, pero no se han utilizado esta mejoras en el campo social, como la asignación universal, o los planes de argentina trabaja, para lograr una inclusión real de aquellos que fueron desplazados, sino que ha utilizado a los beneficiarios como voluntades cautivas sujetas a los punteros que manejan los planes, en muchos casos, recomendando, por ejemplo, que no colaboren con los municipios, si no son afines al gobierno, y también obligándolos a aportar parte de su ingreso a la conducción local que maneja el plan. Esto es solo un ejemplo, hay muchos más que no vale la pena comentar, porque sería abundar en más de lo mismo.

La oportunidad perdida con esto es muy grande, las mano de obra desocupada, incluida en los planes Argentina trabaja, agrupada en cooperativas, puede ser el vehículo para lograr un crecimiento social, real, del trabajador, incluso convirtiéndolo en gestor de su propio éxito, como parte de un emprendimiento colaborativo, y comunitario.

el déficit más grande del gobierno, es en el campo de la educación, que debiese formar ciudadanos conscientes de su rol dentro del sistema democrático, además de prepararlos para desempeñarse con éxito en los ámbitos, laborales, académicos, o sociales, donde le toque actuar.

En los últimos años, acelerándose desde el periodo menemista, la caída de la calidad educativa ha sido la marca que han dejado los sucesivos gobiernos peronistas, la ley federal de educación destruyó de un plumazo lo que se había construido en más de 100 años, generando un creciente privatización de la educación, en desmedro de la Educación pública, que está muy lejos de ser de excelencia, sino todo lo contrario; no tenemos hoy técnicos formados en escuelas especializadas, el nivel de los estudiantes que ingresan en las universidades es cada vez más bajo, el desmerecimiento constante de la tarea del maestro, y la falta de una correcta contención del educando, debido a que los sucesivos gobiernos peronista ha preferido mantener un nivel educativo bajo, para favorecer con esto a las corporaciones, que pueden acudir en busca de mano de obra, a un mercado laboral cada vez menos calificado, y por consiguiente mucho más barato.

La revolución educativa que supone la inclusión de la computadora en el aula puede ser altamente beneficiosa, si es que se pone el énfasis en educar con calidad y contenido, pero si en realidad lo que se busca es ganar popularidad, a fuerza de encarar una tarea propagandística encubierta bajo la máscara de la inclusión, y lograr el favor de los jóvenes a fuerza de reglar computadoras, habremos perdido la oportunidad más grande que podemos tener de mejorar significativamente la educación.

Por eso es que creo, junto con oros correligionarios, que es necesario afirmar, la identidad partidaria, "enamorando" a la sociedad, para que asuma la necesidad de un cambio, que nos proponga una salida normal de esta crisis social en la que estamos inmersos, donde se ha creado un enfrentamiento ficticio, alimentado por los dos bandos, que parecen ser los que más posibilidades tienen de acceder al poder.

La propuesta radical debe ser Coherente, ética y moral, con propuestas posibles de gestionar, y con contenido, tenemos la necesidad de un presidente (como llamo Kovadlof a Illia) de todos los días, que gobierne con normalidad un país normal, que pretenda fundar a cada rato una nueva nación, sino que perfeccione esta democracia, perfeccionando sus instituciones, que proponga leyes que realmente contengan mejoras visibles para la sociedad, y que afirme la voluntad de lograr la felicidad de la patria, con justicia social, libertad política e independencia económica, con su trabajo diario, y su ejemplo permanente.

Necesitamos de nuevo volver a dar el ejemplo, y no caer en la trampa de los adoradores de la gestión, como filosofía de gobierno, posibilista y sin contenidos, necesitamos seguramente un gobierno que haga lo que debe, y el radicalismo tiene entre sus hombre a quienes pueden hacerlo, pero reafirmando nuestras creencias y nuestra identidad.

Cualquier alianza fuera de esto, es solo fruto de la especulacion de algunos iluminados, mercenarios de la politica, que solo creen en la formula del beneficio personal, por sobre el bien común.

lunes, 14 de enero de 2013

La importancia de ser uno mismo



¿Ud. sinceramente cree en esta forma de conducirse por parte de nuestros “dirigentes”?, ¿Adónde nos lleva esta forma de hacer política que se nos impone desde algunos lugares?, ¿Qué es lo que se pretende?, ¿Es cierto que es posible que toda la oposición se agrupe en contra del gobierno actual?, ¿Entonces, hacia donde debemos ir?
Son preguntas sencillas que suelen tener respuesta maniqueas, que intentan disimular detrás de una torre de argumentaciones, una forma de hacer política basada en la necesidad de sostenimiento de un esquema de poder personal, de algún dirigente que cree que tiene la capacidad de decidir por el resto cómo, cuándo y quién tiene el derecho de participar y ser parte, siguiendo una conducta de padrinazgo inaudita e inadmisible dentro del sistema democrático que se pretende defender.
La forma de conducirse de nuestra dirigencia ha dejado mucho que desear, lejos de ser representantes reales del pueblo se han escondido detrás de sus cargos, sin realizar ningún acercamiento real con la ciudadanía, siendo que deben nutrirse de la opinión y las necesidades de esa ciudadanía, ¿para que sirve sino un representante, si no puede representar a nadie?, ¿si sostiene una permanente actitud de distancia y alejamiento de los ciudadanos, y no puede generar ninguna acción que los represente verdaderamente?.
La dirigencia política es un producto emergente de una forma de pensar común a todo un sector de una sociedad, y como tal debe ser representativo de ella, y no un elemento enquistado en el poder, mintiendo una representatividad que no posee, porque no está, ni estuvo a la altura de las circunstancias que lo elevaron a ese poder, Ni lo estará porque en realidad no le interesa nada que lo obligue a distraerse de su propio centro.
Esa es la médula del problema, la dirigencia actual no representa a nadie solamente sobrevive dentro de un esquema perverso, creado por ella misma, donde la voluntad popular no es el elemento central, porque se han creado todas las formas posibles de burlarla.
En el último tiempo, nuestros dirigentes y me refiero a los radicales, han vivido mirando hacia dentro de sí mismos, sin salir a preguntar a la sociedad que es lo que pretende, y la sociedad pretende ser escuchada y representada en los organismos y en los foros que la democracia ha establecido.
Pero que es representar; representar es oír y trasladar hasta el poder, los reclamos y las necesidades de la gente, tendiendo entre el ciudadano y el poder el puente necesario, que permita cumplir sus aspiraciones. En el caso del radicalismo esto es más complejo, porque incluye además que esa representatividad se ejerza a la luz de una doctrina elaborada a través de 120 años de existencia.
Esto implica que el radicalismo representa una forma de pensar el país, y las realizaciones de la sociedad, se consiguen de un modo diferente, puesto que en el medio existe una ideología, una forma de entender la solidaridad y la promoción social, un modo de comprender la libertad, que no es igual al de otros partidos políticos.
Por eso la confusión que existe hoy en nuestro partido, que lo está poniendo en el punto de ebullición más alto que se ha visto, políticamente hablando; porque la realidad nos muestra que las dos posturas dominantes no representan esa forma de pensar de los radicales, y  que sus necesidades de poder personal están siendo puestas por delante de las necesidades de la sociedad.
Eso nos lleva a la respuesta de la primer pregunta, No, no podemos creer en una dirigencia que no es capaz de demostrar el más mínimo interés por el bien común, porque solamente da vueltas alrededor del mismo tema, sostenerse a como dé lugar, afirmados en un puesto por el que van a hacer cualquier cosa por mantener, menos someterlo al juicio democrático del voto.
La segunda pregunta no es un enigma, un sector dirigente sostiene en alto los “logros”, del gobierno nacional proponiéndonos ser comparsa de una estructura política que participa de los beneficios del poder, y que tiene ningún escrúpulo en manifestarlo públicamente, justificando sus elogios en supuestos logros, y avances sociales obtenidos por parte de la ciudadanía, haciendo el papel de la novia sumisa callando el problema que se esconde detrás de muchos de estos supuestos avances y que tendrá consecuencias funestas en un futuro no muy lejano.
Esa conducta abona la idea de lograr un pensamiento único, que a lo único que puede llevar, es a recrear nuevamente un régimen como aquel, bajo el cual el país vivió sus años más terribles, convalidando abusos de poder en nombre de una supuesta estabilidad institucional, donde los ciudadanos se conviertan en clientes, y en algunos casos en socios minúsculos de una forma de poder, que invariablemente se corromperá hasta la médula.
Es cierto que se han logrado mejoras sociales importantes, pero también es cierto que esas mejoras no se están usando para recrear, una cultura del trabajo y el esfuerzo, sino para engendrar un sector sumiso a las exigencias y dictados del poder, donde es más importante obedecer el mandato del caudillo, que realizar una tarea que le permita recuperar la dignidad que brinda el trabajo productivo.
De esto sobran ejemplos, pero lo más grave es la complicidad y la pasividad ante la denuncia, y la justificación que se hace, solamente por no perder los espacios que se ocupan. Puesto que pueden permitir a un dirigente manejar espacios clientelares a su antojo.
Es obvio que ante esta situación la primer respuesta a la pregunta es, Así solo vamos directo al abismo, porque la manipulación perniciosa que se pretende hacer de la sociedad, terminara por volverse en contra de nuestros propios postulados políticos, y caeremos en un abismo político mayor aún.
La otra postura es más peligrosa aún, porque plantea una suerte de alianzas con sectores políticos que poco tienen que ver con el ideario radical, y que creen que la política es un vehículo para obtener beneficios para un sector social determinado, y que representan a una forma de derecha que asume la idea de control social como una forma de beneficiarse de una población cada vez más desprotegida, que detrás de los reclamos sociales, esconden negocios y privilegios para pocos, creyendo que donde hay una necesidad hay un derecho hacer un negocio.
Estos sectores políticos, poco creen en el sistema republicano, los derechos humanos y civiles, y en la democracia como sistema, porque también abonan la idea del pensamiento único, como solución a los problemas del país, y que dudarían en ahogar a cualquier costo, cualquier forma de oposición que se les plantee, siendo partidarios de sostener un orden establecido, y un status quo imperante, antes que promover socialmente a la comunidad en aras de un progreso socio económico común.
Con estos aliados tampoco podemos llegar a ningún lado, o peor aún iremos directo al mismo abismo que con los otros, porque en definitiva ambos pretenden lo mismo y terminaran favoreciendo a los mismos intereses.
Ahora habiendo respondido las dos primeras preguntas, nos damos cuenta que la actual dirigencia radical solo pretende quedarse disfrutando de los beneficios de los espacios políticos que se ocupan, realizando tareas de peones de terceros, antes que asumir el rol dirigente que la sociedad les reclama, con la sola excusa que deben ocuparse espacios, y que eso significa tener vocación de poder.
Lamentablemente para los profetas de estos acuerdos, esto es solamente la peor forma de servilismo político que se conoce, la sumisión al poder sin miramientos, sin reparos, si excusas.
Lo anterior de alguna forma responde la cuarta pregunta, es posible reunir a la oposición, pues la respuesta es simple y contundente, NO, la oposición actual representa minorías, que ve la política de formas muy diferentes, y por suerte, y se compone de una diversidad demasiado amplia de opiniones que representan aspiraciones y necesidades de sectores sociales tan diferentes que no pueden tener, puntos de contacto en común. Alguien diría quizá, que por el bien de la patria, y respuesta la tiene la propia historia, las alianzas “por el bien de la Patria”, no han funcionado en casi ningún país del mundo, y menos en el nuestro.
Además a lo anterior hay que sumarle el componente ideológico y político, que es tan diferente que no es posible, que dos personas puedan sentarse y discutir seriamente el futuro de la Nación, y mucho menos puede ser que puedan convivir en un mismo espacio político, un sector que colaboro abiertamente, y justifico la apropiación de riqueza desmedida de los noventa, con alguien, que como nosotros los radicales, cree en la importancia de la distribución de la riqueza y del papel del gobierno en el equilibrio de la Balanza social.
Y así, la respuesta se hilvana sola, no es posible una alianza opositora estable, cuando esto se plantea en términos, donde para lograrlos, es necesario realizar claudicaciones políticas y éticas, que nada tienen que ver con nuestra idiosincrasia política.
¿Entonces, Hacia donde debemos ir?
Es más que sencillo, debemos ir a nuestras fuentes, a abrevar nuevamente en nuestro ideario y nuestra doctrina, asumiendo una forma de conducta política, que nos evite tener que realizar este tipo de acuerdos espurios, donde la política se subordina a las necesidades y caprichos de un dirigente.
Debemos recrear una nueva forma de intransigencia, que evite la cooptación de los dirigentes, a fuerza de dadivas y espacios de poder.
Esta nueva intransigencia debe ser la más clara expresión del Radicalismo, debemos afirmar clara y contundentemente nuestra visión, y nuestra doctrina, y asumir la representación de la gente en toda su plenitud, siendo auténticamente radicales y recreando la forma de hacer política que nos hizo grandes como partido, denunciando las injusticias del poder, y también las claudicaciones de la oposición cuando esta se aparta de los verdaderos intereses de la sociedad.
Esta forma de intransigencia también debe ser el punto de partida, para la reafirmación de la doctrina del radicalismo, y también para volver a ser representativos del pensamiento nacional, aquel que abogó siempre por una forma de poder orientada a lograr la utopía de la felicidad de la patria, lograda trabajando por el bienestar común de los habitantes.
Es fundamental terminar, de una vez por todas, con el posibilismo político y con esta fantasía de poder, que nos ha llevado a obtener los peores resultados electorales de nuestra historia, no es cierto que se puedan lograr los fines que se impuso la Unión Cívica Radical, a través de su historia cuando se tejen contubernios permanentemente a espaldas de la gente, sometiendo al radicalismo a este coloniaje absurdo que se nos quiere imponer desde los grupos dominantes.
La Unión Cívica Radical, tiene una ideología y una doctrina, claras y contundentes, y en nombre de esa doctrina y esa ideología, debemos dejar de ser rehenes de los oportunistas amarillos, mercenarios de la Política o del gobiernos de Turno, que intenta permanentemente avasallar las libertades disfrazando su accionar de justicia social.
La única opción Radical posible es la propia identidad, la reafirmación de nuestras convicciones, y de nuestras banderas, no podemos ir detrás de nadie, seamos radicales en todo, seamos radicales hasta el fin, seamos radicales, y aunque perdamos elecciones, hagámoslo convencidos de aquella idea que nos hizo ser respetados por todos los ciudadanos de la nación y admirados por todos los pueblos de América.
Carlos Eduardo Gowland